Irene Rodríguez. 17 febrero
La niña Ana Violeta Mesén Mora fue de las primeras costarricenses en recibir la vacuna contra el papiloma. Fotografía: John Durán
La niña Ana Violeta Mesén Mora fue de las primeras costarricenses en recibir la vacuna contra el papiloma. Fotografía: John Durán

A partir de este año, las familias no tendrán que llevar a sus niñas a un Ebáis o centro de salud para la aplicación de la segunda dosis de la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH).

La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) enviará funcionarios a que visiten las escuelas, tanto públicas como privadas, para que apliquen ambas dosis durante el curso lectivo.

Cada región del país tiene un calendario previsto de dos visitas a los centros educativos para tener la mayor cantidad de niñas con esquemas de vacunación completos. La primera dosis se aplicará en conjunto con el refuerzo de la vacuna contra el tétano; la segunda se hará seis meses después.

Si alguna niña no se presentara a la escuela el día de la vacunación se coordina con la CCSS y el Ministerio de Salud para que ella reciba su dosis faltante. Dado que la vacunación en Costa Rica es obligatoria, la ausencia de la menor sería reportada y las autoridades de salud le darían seguimiento para que ella no pierda esta protección contra el virus.

Para Leandra Abarca, coordinadora del Programa institucional de inmunizaciones de la CCSS, esta programación facilitará la aplicación de ambas dosis de la vacuna.

Ponerse al día con la segunda dosis

La vacunación de 2019 tuvo una situación particular. La fecha de llegada de las primeras vacunas para la CCSS al país hizo que estas dosis sí pudieran aplicarse en centros educativos a partir de junio, pero los seis meses posteriores para la segunda dosis coincidieron con el período de vacaciones y las menores debieron acudir a los centros de salud para ser inoculadas.

La CCSS aclara que durante febrero se vacuna en los Ebáis a las niñas que recibieron la primera dosis en agosto del 2019. En marzo se hará lo mismo con quienes recibieron la primera inyección en setiembre, y así sucesivamente.

En otras palabras, las menores que ya cumplieron seis meses de la primera dosis deben acudir a los Ebáis para completar la dosis. Ellas deben presentar en las escuelas el carné de vacunas completo.

Si una menor recibió la primera dosis en junio, julio o agosto y no ha recibido la segunda, es necesario que sus padres la lleven al Ebáis a vacunar, pues debe tener ambas vacunas para sellar la protección contra el virus.

Vacuna eficaz, segura y necesaria

La vacuna protege contra los tipos de virus que están más relacionados con el cáncer de cérvix.

El VPH es un microorganismo de transmisión sexual. Trece de sus 150 cepas pueden infectar células del cérvix. Casi siempre, el cuerpo combate la infección y la elimina por sí mismo, pero a veces se forman lesiones que, con los años y si no se tratan, derivan en cáncer.

Otros estudios han vinculado este virus con cáncer de ano, cáncer de vulva, pene, verrugas genitales y varios tipos de tumores orales.

La Agencia Internacional de Investigación del Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés), detalló en febrero de 2019 que esta vacuna es segura, eficaz y una medida contundente y necesaria en la lucha contra el cáncer de cérvix.