Por: Irene Rodríguez.   29 abril
La mayor parte de las muertes estudiadas en la investigación se dio porque se bloqueó el paso de sangre y oxígeno a los pulmones. Fotografía: Shutterstock

Cuando una persona tiene entre sus planes hacerse varias modificaciones estéticas, es común que, para abaratar costos y enfrentar un solo proceso de recuperación, decida hacerse todos los ajustes en una sola sesión. Sin embargo, estos "combos" elevan el riesgo de muerte.

Esta es una de las principales conclusiones de la tesis con la que Marcela Balmaceda optó por el título de Medicina Legal en la Universidad de Costa Rica (UCR).

En un estudio único en el país, la médico analizó todos los expedientes de los fallecimientos que llegaron a la Medicatura Forense entre enero del 2006 y diciembre del 2015 y que tuvieron como causa una cirugía estética (el deceso podía haber ocurrido durante la operación o posterior a esta).

"Esto no se había estudiado de esta forma en el país, quería ver qué pasaba con estos casos, cómo habían muerto. Esta información puede servirle a los médicos, pero también a la población que piensa someterse a este tipo de procedimientos", apuntó Balmaceda.

En estos diez años, Medicatura Forense recibió 13 decesos con estas características (12 eran mujeres). De estos, dos fueron personas que se sometieron a cuatro procedimientos estéticos a la vez y a otras tres se realizaron tres diferentes técnicas.

Además, seis pacientes se efectuaron dos intervenciones al mismo tiempo y únicamente dos individuos se practicaron una sola cirugía.

En estos casos no había contraindicación para realizar esa cantidad de procedimientos al mismo tiempo, los pacientes estaban en buenas condiciones de salud y se llegó a un acuerdo con el cirujano para hacerlos de esa manera.

No obstante, de acuerdo con Mario Alberto Quesada, vicepresidente de la Asociación Costarricense de Cirugía Plástica y Reconstructiva, cuando una técnica quirúrgica supera las tres o cuatro horas, los riesgos aumentan.

En ese sentido, la investigación de Balmaceda resalta que una de las cirugías múltiples duró ocho horas y en otra, nueve.

¿Cómo se producen las muertes en una cirugía estética? William Sánchez e Irene Rodríguez

"A mí esos 'megacombos' en particular no me gustan. No hay prohibiciones para hacerlo, pero yo soy más cauto y prefiero evitarlo. Prefiero hacer cirugías más pequeñas y cortas en varias sesiones hasta que la persona ya tenga todo lo que buscaba y no hacer muchas de un solo", aseguró el especialista.

Maikel Vargas, experto en medicina legal y forense y quien fue tutor de la tesis, agregó: "Hay gente que se hace dos, tres, cuatro procedimientos a la vez; pueden sacarse la grasa de una parte del cuerpo y luego aprovecharla para inyectarla en los glúteos, pero antes deben verse los riesgos. No es que no se pueda hacer, es que primero se deben valorar los peligros".

Por otra parte, la investigación determinó que la liposucción fue el procedimiento que resultó con mayores complicaciones. Estuvo presente en 12 de los 13 casos analizados.

"Esto no quiere decir que la liposucción es mortal, pero sí que no es inocua y, por ello, debe ser hecha por una persona calificada como cirujano plástico y reconstructivo", aclaró Quesada.

Aunque no hay datos de cuántas cirugías estéticas se realizan en el país durante el año, los tres entrevistados por La Nación coinciden en que el número de muertes es muy bajo: aproximadamente de uno al año.

"Sin embargo, debemos tomar en cuenta que la investigación vio las muertes que terminan en el servicio de Medicatura Forense. Allí solo llegan los casos en los que media algún tipo de denuncia, por lo que pueden haber casos en donde la persona muriera, pero, al no haber denuncia, no llegaron a Medicina Legal", destacó Quesada.

'Bloqueo' en los pulmones mató a más pacientes

¿Cómo se produjeron las muertes analizadas en la investigación? Nueve de los 13 decesos se dieron por un tromboembolismo pulmonar.

En otras palabras, se presentó un bloqueo en los vasos sanguíneos que impidió que la sangre pudiera circular bien y se produjera un mal funcionamiento de los pulmones, al punto de que se cortara la respiración.

"Hay algo que obstruye la arteria pulmonar y no le permite respirar. Los casos más comunes fueron embolismos grasos; de grasa que se acumuló en los pulmones (cinco casos), pero también vimos coágulos (en cuatro ocasiones) y un caso de un material extraño que bloqueó el paso de sangre y oxígeno", explicó Balmaceda.

La investigadora añadió que eso se debe a escenarios diferentes. Por ejemplo, es posible que una cánula utilizada para realizar una liposucción pueda romper una vena, y, si esto no se controla bien, la grasa puede llegar a acumularse en el pulmón.

Los coágulos, por su parte, más bien podrían formarse en las piernas del paciente, debido a todas las horas en las que el cuerpo pasa inmovilizado. Estas formaciones de sangre "viajan" al pulmón y lo obstruyen.

Este tipo de muertes usualmente toman más tiempo, pues el coágulo debe primero formarse y luego llegar al pulmón.

Dos muertes por mala praxis

¿Qué médicos estuvieron detrás de las muertes analizadas? En su mayoría fueron especialistas en cirugía plástica y reconstructiva quienes sí realizaron bien su trabajo. No obstante, los fallecimientos se produjeron por complicaciones atribuidas a características o situaciones específicas de los pacientes.

Únicamente en dos casos se determinó que hubo mala praxis: una de estas intervenciones fue realizada por un médico general y no por un especialista, y la otra, sí fue efectuada por un cirujano plástico y reconstructivo, pero dejó el cuidado posoperatorio en manos de un médico general que no supo cómo controlar las complicaciones acontecidas.

Lo anterior, según los entrevistados, deja claro que ninguna intervención quirúrgica es inocua.

"Por más sana y joven que sea la persona que se somete a la cirugía, por más profesional que sea el médico, por más herramientas con las que cuente el centro médico, toda cirugía tiene sus riesgos", enfatizó Vargas.

Balmaceda complementó: "No son inocuas, son invasivas: está entrando algo al cuerpo. Por eso es que hay una serie de cuidados que deben tenerse antes, durante y después de la intervención".

Quesada ofreció una opinión similar. "Nadie está exento por más sano que esté y por más buen médico que tenga, este tipo de muertes también se ven en los mejores hospitales de Estados Unidos o de Europa", aseveró.

Otras secuelas

Para los tres entrevistadores, hay otra pregunta clave que queda pendiente para futuros estudios: ¿qué sucede con las personas que, después de una operación de este tipo, no fallecen, pero sí quedan con consecuencias que afectan su salud y calidad de vida?

"Hay quienes quedan con secuelas permanentes o que pueden ser muy dañinas", reconoció Balmaceda.

Al respecto, Quesada informó de que "solo en el Hospital México, de diciembre hasta hoy, hemos visto 14 casos de personas que requirieron hospitalización después de una cirugía plástica. En los dos últimos años, en el Calderón Guardia y en el Hospital México se han visto cuatro perforaciones intestinales".

Este especialista es enfático en afirmar que las mayores complicaciones de este tipo se dan en manos de personas que no cuentan con los atestados para realizar cirugías plásticas.

¿Cómo cuidarse?

Balmaceda aseguró que su investigación no busca generar miedo. Su intención es que las personas minimicen los riesgos de someterse a este tipo de procedimientos y puedan obtener la guía correcta.

El primer paso consiste en buscar un cirujano plástico y reconstructivo debidamente certificado. A través de la página de Internet del Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica (http://portal.medicos.cr/), las personas pueden informarse si el profesional efectivamente cuenta con la especialidad que dice tener.

"Los cirujanos plásticos son también cirujanos generales y están más capacitados para atender una emergencia. El tener a alguien calificado no solo quiere decir que sabrá cómo hacer las cosas, también que sabrá cómo atender las posibles complicaciones", puntualizó Vargas.

Otro punto importante es asegurarse de que el centro médico donde se realizará la intervención cuente con requerimientos mínimos para atender el procedimiento estético y posibles emergencias.

"A como hay hospitales privados muy buenos que las hacen, también hay gente que ofrece hacerlas en lugares que son casi garajes", advirtió Quesada.

Asimismo, si le van a aplicar una sustancia –por ejemplo, polímeros en los glúteos– el paciente debe procurar que dicha sustancia tenga registro sanitario por parte del Ministerio de Salud. Esto también puede consultarse en la página de Internet: www.ministeriodesalud.go.cr.

También es importante hacerle al médico todas las preguntas antes de la cirugía y solicitar que ese mismo profesional (o en su defecto, uno igual de calificado) sea quien haga las valoraciones en las citas de seguimiento.

Un punto vital, de acuerdo con los entrevistados, es seguir al pie de la letra todas las indicaciones médicas para la recuperación.

"Hay cuidados posoperatorios. El cuerpo debe asimilar el procedimiento, hay riesgo de infecciones, por eso hay que seguir todo al pie de la letra. Tome los medicamentos que le receten, no tome otros, aunque sean más baratos, aunque los haya tomado su vecina y a ella le hayan funcionado", recalcó Balmaceda.

Por su parte, Quesada concluyó: "Hay personas que a veces dicen que no tienen tanto tiempo después de la cirugía como para cuidarse. Yo les digo 'si usted no tiene tiempo para curarse y cuidarse los días posteriores, tampoco tiene tiempo para operarse', todo eso va en conjunto".

Estas recomendaciones, según los especialistas, no solo pueden hacer la diferencia entre la vida y la muerte, también entre tener una cirugía exitosa u otra con secuelas para la salud física y emocional.