22 febrero, 2006
El 27 de junio del 2003, Guido Sáenz sacó a la empresa Fercori de la Aduana con la ayuda de la Policía. | ARCHIVO

A un mes y medio de que el Ministerio de Cultura ponga la primera piedra de su ambicioso complejo cultural de $20 millones, el proyecto para la antigua Aduana ha suscitado objeciones de un grupo de diputados, así como de una asociación especializada en patrimonio y una agrupación de vecinos.

Por un lado, una carta de 22 diputados pide al Presidente de la República intervenir y corregir el proyecto de ley que crea el llamado Centro La Aduana.

Tal propuesta espera ser aprobada en la Asamblea Legislativa.

Por otra parte, dos documentos critican la intervención arquitectónica en el edificio de 115 años pues sostienen que las obras que se harán atentan contra el patrimonio y su "lectura histórica".

Esas dos denuncias fueron hechas, por separado, por la Asociación Costarricense del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos) y por un grupo de profesionales en arquitectura, urbanismo e historia y de vecinos de la edificación.

Ninguno pone en duda la importancia de transformar la antigua Aduana en un enorme complejo cultural para las artes y las ciencias, pero sí critican la forma en que Guido Sáenz, ministro de Cultura y principal abanderado de este proyecto, y su cartera, lograrán ese objetivo.

Dos puntos delicados. La carta de los diputados afirma que apoyarán la aprobación de la creación del Centro La Aduana solo si se hacen correcciones en favor de "los lineamientos de control y transparencia en el manejo de los fondos públicos y de la organización administrativa del Estado".

Aida Faigenzicht, diputada y promotora de la misiva al Presidente, afirmó que el proyecto contiene dos puntos delicados: primero, el Centro La Aduana tendría "personalidad jurídica instrumental"; segundo, sería administrado por una fundación, la cual se encargaría de nombramientos, definición de los programas y manejo de fondos públicos y privados.

"Nosotros vamos a aprobar todos aquellos programas que vayan en favor del enriquecimiento cultural, pero no aquellos que pasen los fondos públicos a manos privadas", dijo la diputada.

Defensa del patrimonio. Por su parte, la Junta Directiva del Icomos de Costa Rica se opone a la propuesta de intervención y reforzamiento estructural para la antigua Aduana pues considera que afecta al sistema constructivo original del edificio y que va contra los principios de conservación patrimonial.

Si el Ministerio lleva a cabo este proyecto, construirá dos niveles bajo tierra en la antigua Aduana.

Eso implica que el piso de la nave principal quedará unos cinco metros debajo de donde se encuentra actualmente.

Asimismo, el Icomos se opone a la remoción de las baldosas de granito de la edificación y al traslado de sitio del Teatro de la Aduana.

"Nos parece una intervención muy violenta. No estamos seguros de que el reforzamiento que se propone sea el adecuado para un inmueble patrimonial", expresó Adrián Valverde, del Icomos.

Icomos pide que se elabore una nueva propuesta. Esta idea es avalada por el grupo de profesionales y vecinos.

Dicho grupo envió una carta a Sáenz en la que le piden organizar un foro y responder a sus inquietudes acerca del proyecto. Sin embargo, el jerarca no ha contestado.

La agrupación está preocupada por mantener la integridad del local y su "lectura histórica".

"Ese edificio representa una historia, y modificarlo así significa cambiarla", indicó la antropóloga María Eugenia Bozzoli.

El grupo adelantó que podría emprender acciones legales contra la iniciativa oficial.