Patrimonio

Fe impulsa romería de peregrinos en silla de ruedas y con discapacidad visual

Un accidente y una enfermedad complicaron la situación de estos romeros, quienes viajaron desde lugares muy diferentes, pero con mucha motivación para agradecer a la Negrita

Elliot Quirós Ulloa hizo la romería hacia la Basílica de los Ángeles, en su silla de ruedas, desde San Pedro de Montes de Oca. Una promesa a los pies de la Negrita lo llevo a hacer esta kilométrica peregrinación, luego de sufrir un accidente de tránsito, en su motocicleta, que lo dejó sin poder volver a caminar.

“(Hace dos años), cuando estaba en el hospital yo le hice la promesa a la virgencita de que si me ayudaba a salir, yo la iba a visitar. Aquí estamos cumpliendo la promesa”, manifestó el joven, quien estuvo acompañado en todo momento de Jennifer Picado, quien es su novia desde hace cuatro años.

Esta es la primera vez que Elliot realiza la romería y no dudó ni un instante en acudir cuando se enteró que regresaba tras dos años de ausencia, debido a las medidas de distanciamiento social dictadas por el Gobierno para evitar la propagación de la covid-19.

Un equipo de La Nación se lo encontró junto a su novia cerca de Taras y para ese momento, decía que sus manos estaban adoloridas y llenas de ampollas, pero sabía que ya estaba cerca de llegar a la meta para poder agradecerle a la Virgen de los Ángeles y pedirle por la salud de sus familias y por los planes de ambos a futuro.

La discapacidad visual no es un obstáculo para que Angelith Solano deje de hacer la romería cada vez que le es posible. Esta joven de 16 años perdió su vista cuando solo tenía dos años debido a un tumor. Superado ese mal, ella y su madre, Paula Montoya, caminan en agradecimiento por su vida.

Si bien ellas viven en Cartago, viajan hasta Tres Ríos para hacer una caminata “un poco más larga”. Consultadas por este diario, aseguraron que el trayecto estuvo fluido y que aunque había sol, este no estaba muy fuerte y permitía disfrutar el camino.

Ellas no solo agradecen la vida de la adolescente, sino que también piden por la salud de todos los familiares, por le cese de la delincuencia en el país, por la paz de Costa Rica y para que nunca falte el trabajo.

Como Elliot, Jennifer, Angelith y Paula, cientos de personas aprovecharon este sábado para caminar desde diferentes partes del país hacía un mismo destino: la Basílica de los Ángeles. Sin embargo, son diferentes las motivaciones para realizar esta peregrinación. Por ejemplo, Ana María Arias, quien salió desde el centro de San José, llevaba una petición muy especial: quería poner a los pies de la virgen el alma de unos amigos, quienes fallecieron el viernes en un accidente, y pedir fortaleza para sus familias.

Alexánder Solís realizó por primera vez la romería y en su caso, lo hizo para agradecerle a la Negrita por tener salud y trabajo, y para pedirle que nunca le falten ninguna de las dos: “Nunca había venido y anoche me decidí. Me vine solo, como algo muy mío. Es mucho lo que puede aprenderse en una caminata así”.

Irene Rodríguez

Irene Rodríguez

Periodista en la sección El País. Máster en Salud Pública con Énfasis en Gerencia de la Salud en la Universidad de Costa Rica. Ganó el Premio Nacional de Periodismo Científico del Conicit 2013-2014, el premio Health Systems Global 2018 y la mención honorífica al Premio Nacional de Periodismo de Ciencia, Tecnología e Innovación 2017-2018.

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