Andrea González Mesén. 15 diciembre, 2014
La enfermera y misionera comboniana, Olga Ruíz, volvió de África a Costa Rica para cursar una especialidad en enfermería pediátrica. En enero, piensa volver a Etiopía para seguir con su proyecto del hospital para niños
La enfermera y misionera comboniana, Olga Ruíz, volvió de África a Costa Rica para cursar una especialidad en enfermería pediátrica. En enero, piensa volver a Etiopía para seguir con su proyecto del hospital para niños

La necesidad es de todos los días. En aquella parte del mundo, donde la huella de la guerra aún está latente, el hambre es mucha, la educación es limitada y los servicios de salud simplemente no alcanzan para todos.

En Etiopía los hombres son atendidos de primero, son los proveedores, luego de ellos, van los niños. Pero, no siempre se llega a tiempo para salvar vidas.

En ese país africano, todo se cobra y no todos tienen el dinero necesario para buscar atención médica.

"Los recursos son tan pocos que en ocasiones tenemos que priorizar la atención entre los mismos niños, y dejar morir a quienes están muy graves para poder salvar a aquellos que sí tienen un poco más de fuerza para sobrevivir", comentó Olga Ruíz, enfermera y misionera de la orden Comboniana.

Ruiz vivió doce años en Teticha, una tribu de Etiopía. Hace dos, decidió regresar a Costa Rica para cursar un posgrado en enfermería perdiátrica que le permitiera allanar su camino para levantar la primera clínica en Etiopía especializada en menores.

"En todo Etiopía no existe un centro como el Hospital Nacional de Niños", aseguró la enfermera, quien debió realizar una rigurosa investigación para que su proyecto fuera aprobado, tanto por la Universidad de Costa Rica, como por las Misioneras Combonianas, orden religiosa a la cual pertenece.

"El centro sí es viable porque tiene el apoyo de las misioneras combonianas, quienes ya cuentan con alguna infraestructura para dar apoyo médico en ese país", comentó.

Pese a ello, Ruíz estima que para iniciar con lo básico: habitación, camilla y elementos de revisión, requieren por lo menos ¢10.000.000.

"Tenemos que empezar de cero, yo me integro a la comunidad -comboniana en Etiopía- en enero y, desde ese momento, voy a empezar a trabajar", dijo la misionera.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) agrupa a Etiopía entre los países de mortalidad elevada, donde mueren 69 niños menores de cinco años por cada 1.000 nacidos.

Si usted desea ayudar a que la clínica sea una realidad, puede rezaliar su depósito en la cuenta del Banco Nacional: 100-01-000-220625-3, con el detalle "Proyecto en Etiopía", o bien, puede utilizar la cuenta para transferencias, número: 15100010012206251.

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