Por: Lucía Astorga.   9 septiembre
Voluntarios participan en la cuarta jornada de rearborización del parque metropolitano La Sabana. Foto: Nexo Relaciones Públicas y Prensa

El parque metropolitano La Sabana está cada vez más cerca de convertirse en un ‘bosque urbano’, capaz de permitir que cientos de especies nativas de árboles, desarrollen su ciclo de vida dentro del pulmón capitalino y así también atraer una mayor biodiversidad a la zona.

Actualmente se contabilizan 4.668 árboles nuevos que han sido sembrados desde que en el 2011 inició el proyecto de rearborización en La Sabana, lo que representa un avance del 93% de los 5.000 ejemplares nativos que se tiene como meta plantar para el año 2019.

Esta cifra se alcanzó por medio 51 jornadas de plantación, en las cuales participaron 145 organizaciones y 4.135 voluntarios, para un total de 18.895 horas de trabajo, según los impulsores del proyecto, el Instituto Costarricense del Deporte y la Recreación (Icoder) y la empresa Scotiabank.

En este 2018 ya se han realizado cuatro siembras, la más reciente se efectuó el sábado 8 de setiembre y se tiene previsto celebrar otras dos más antes de que finalice el año. Los trabajos de intervención se retomarían hasta después de junio del 2019, con tres jornadas más para alcanzar la cifra meta de los 5.000 árboles sembrados.

“El cierre del proyecto sí va a ser a finales del 2019, una vez que se termine, también, el periodo de mantenimiento que se le da cada uno de los sectores intervenidos y también que se completen una serie de reportes y otras labores, que forman parte de toda la ejecución, y que se puedan entregar los informes al Icoder”, indicó Rocío Zamora, gerente de Relaciones Públicas de Scotiabank.

La iniciativa se desarrolla a todo lo largo y ancho de las 64 hectáreas que conforman el parque metropolitano, que anteriormente estaba cubierto de especies exóticas, como eucaliptos y cipreses.

“Básicamente ya queda poco de intervenir, el área cercana al Estadio Nacional, hacia donde está la Federación de Ciclismo, muy cerca de la ruta 27, son las últimas áreas, y hay un par de espacios pequeños cerca del Museo de Arte, pero necesitamos una coordinación con la Compañía Nacional de Fuerza y Luz para mover cables", comentó Armando Soto, coordinador técnico del proyecto.

Nueva vida a La Sabana
Desde que se inició el proyecto en el año 2011, se han sembrado 4.668 nuevos árboles, todos de especies nativas. Foto: Nexo Relaciones Públicas y Prensa

Antes de que se pusiera en marcha el proyecto, las especies nativas que ofrecían sombra en La Sabana representaban solamente el 11% de la población total de árboles en el parque; estaban ubicadas frente a las oficinas del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), que en el año 1989 realizó su siembra.

De acuerdo con Soto, si se toma en cuenta que en la actualidad se estima que en Costa Rica existen 1.400 especies de árboles, La Sabana entonces contaría con una cantidad bastante representativa de la flora arbórea del país, con un 16%.

“Eso hace que varias universidades traigan estudiantes a buscar esas especies muy raras, que antes tenían que desplazarse hasta la Península de Osa o hasta Guanacaste, y ahora se encuentran algunos individuos aquí en La Sabana”, expresó.

Para el experto, algunos de los árboles más llamativos que se han colocado en el lugar son los guayacán real, ceiba pentandra, caobas, cristóbal (tres especies) y varios cedros.

La variación en las especies de árboles también tendría un efecto positivo en atraer una mayor biodiversidad al parque.

“Al principio teníamos muchos zanates, siguen estando presentes pero en menor población y se concentran principalmente en las áreas sin intervenir”, manifestó Soto.

La pérdida de árboles nuevos sembrados se estima que es del 1%, lo cual también llena de satisfacción a los impulsores del proyecto.

“Para que tenga una referencia, por ejemplo la Municipalidad de San José, sus números son de un 40% en pérdidas, debido al vandalismo, y después, una plantación forestal, normalmente anda en un 5% (de pérdida)”, explicó el coordinar técnico de la iniciativa.

Distintos factores pueden influir en que el árbol no logre mantenerse con vida, además de la influencia de los seres humanos, situaciones como que la especie plantada no logre superar el estrés de ser trasladado o que no pueda soportar la época seca, son algunos de estos.

Un replanteamiento necesario
145 organizaciones y más de 4.135 voluntarios, han participado en las 51 jornadas de rearborización. Foto: Nexo Relaciones Públicas y Prensa

El proyecto se comenzó a gestar entre los años 2007 y 2008, a partir de una inquietud que se originó desde la gerencia general de ese momento de Scotiabank.

“Surge la duda de ¿por qué en el parque tenemos una gran gama de colores verdes y en los alrededores del bulevar, hay floración de otros colores?, si había más presencia de árboles en La Sabana que en el bulevar; ¿por qué no estaban de las mismas especies?, o, ¿qué era lo que pasaba?”, explicó Rocío Zamora, encargada de relaciones públicas de la entidad bancaria.

Inicialmente se pensó que la intervención “iba a ser más de paisajismo, un poquito más de poner coloración, de arbustos, de tal vez algunos jardines y demás, cuando los especialistas terminan el estudio fitosanitario, pueden identificar que el problema es más serio".

Por ejemplo, debido a que en su mayoría la presencia de especies eran del tipo exótico, el rol en el ecosistema no se cumplía como debería ser.

Además, por el tipo de mantenimiento que se había dado, los árboles tenían una altura muy grande y estaban llegan a un punto de “autopoda", esto significa que árboles de 20 y 30 metros empezaban de forma natural, a desprender sus ramas, convirtiéndose en un riesgo a la seguridad de todos los usuarios del parque.

“Lo otro que encontramos, es que algunas especies estaban muertas, tenían hongos, bacterias, o estaban muy dañados, por lo que empezaban a contaminar de estas enfermedades a los árboles cercano a través de las raíces”, dijo Zamora.

Estos factores dieron una magnitud más amplia a lo pensado originalmente, por lo que nuevos escollos fueron apareciendo, como el hecho de que el mercado no tenía la cantidad de especies y en el tamaño necesarios para dar sostén al proyecto.

“Si sembrábamos árboles muy chiquititos, la pérdida iba a ser mucho más grande, entonces teníamos que tener especies muy desarrolladas y una combinación de especies de crecimiento alto y crecimiento lento, ahí fue donde surgió la necesidad de crear nuestros propios viveros, entonces se sumaron el Ministerio de Justicia que tiene uno a cargo, cuyos árboles son cuidados por privados de libertad, y la Compañía Nacional de Fuerza y Luz, que tiene el suyo en el campus de la Universidad para la Paz”, aseguró la vocera.

Otro aspecto que motiva a los organizadores de esta iniciativa, es que a su criterio, los usuarios de La Sabana han entendido cuál es el concepto detrás del proyecto, por lo que cuidan los árboles que se han plantado, además, que el parque nunca ha perdido su funcionalidad.

“Si hemos tenido que intervenir algunos sectores, se aísla un poco la zona, pero sigue estando abierto al disfrute de la población”, expresó Zamora.