Medio Ambiente

Monos, jaguares y dantas en Osa serán monitoreados en tiempo real

Chips de celulares envían imágenes a científicos para darle un mejor seguimiento a estas especies.

La fauna de cerro Osa será ahora monitoreada por científicos en tiempo real, debido a un proyecto que impulsan la Asociación de Conservación Osa y el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) y que consiste en la instalación de chips de celulares.

Estos dispositivos permiten el envío de información inmediata desde las cámaras trampa alrededor del cerro. Así, cuando las cámaras detectan animales, los biólogos pueden darle seguimiento inmediato.

De acuerdo con Rebecca Cole, directora de ciencia en la Asociación de Conservación Osa, este nuevo mecanismo le hará la vida más fácil a su equipo para saber sobre el estado de la fauna de la zona.

“Antes, era mucho trabajo entrar, instalar la cámara y volver varios meses después para descargar los datos y poner a funcionar la cámara de nuevo. Este es un sistema mucho más eficiente”, aseguró la directora de ciencia.

Según ella, ya están comenzando a ver resultados positivos en su monitoreo diario, debido a la facilidad con que se pueden transmitir los datos.

“Tenemos unas cámaras trampa que, cuando toman una foto, envían un mensaje dentro de unos 30 segundos a un teléfono. Podemos tener en tiempo real un monitoreo de la fauna silvestre. (...) Es algo bastante nuevo”, explicó Cole.

Estaciones de audio

Además de las cámaras, el ICE también instaló estaciones de audio, las cuales buscan identificar actividad ilegal como tala o caza ilegal, explicó German Sánchez, director de Infraestructura de Telecomunicaciones de esta institución.

Los chips funcionan como cualquier otro chip 4G del ICE, detalló Sánchez, con la particularidad de que no tienen fijado un límite de descarga de datos. Eso significa que pueden monitorear video y audio en buena calidad todos los días sin detenerse.

Por medio de las cámaras trampa y las estaciones de audio, la Asociación de Conservación Osa podrá darle seguimiento a poblaciones de mamíferos grandes como monos araña, jaguares, dantas y chanchos de monte.

Cerro conectado

En febrero del 2017, el ICE y la Asociación de Conservación Osa realizaron un convenio que le permitió a la empresa de telecomunicaciones instalar una radiobase en el cerro. Esta medida brindó acceso a Internet y a señal telefónica en los alrededores de cerro Osa, a 22 km de Puerto Jiménez.

“El convenio nos permite presencia en la zona con la radiobase y, con ella, el monitoreo de fauna y posibles actividades ilegales como deforestación y caza”, dijo Sánchez.

De acuerdo con él, el convenio le permite al ICE ampliar su cobertura y conectar a los turistas. A cambio, la asociación puede monitorear la fauna de la zona y estar pendiente de actividades ilegales.

“Uno de los temas de interés para la asociación era la seguridad. La radiobase les permite acceder a servicios de emergencia como el 911 y bomberos”, explicó el director de la Unidad de Infraestructura de Telecomunicaciones.

La radiobase funciona con paneles solares y consume alrededor de 10 kwh de electricidad. Además, tiene unos 60 metros de altura y, por ser una zona poco urbanizada, tiene un rango de hasta 5 kilómetros de cobertura, según explicó Sánchez.

Como parte del convenio, el ICE también se comprometió a donar 10.000 árboles en zonas estratégicas, que permitan la conexión entre el Parque Nacional Corcovado y la Reserva Natural Cabo Blanco.

Ecosistema saludable

Justamente por estar en un punto de conexión estratégica, el Cerro Osa es de gran importancia para la biodiversidad de la península, ya que sirve como corredor biológico. A través de él, las especies pueden transitar entre reservas.

Pero la fauna de esta zona actualmente enfrenta muchas amenazas humanas como, por ejemplo, la deforestación (que causa la pérdida del hábitat para los animales) y la caza.

“Es importante monitorear la fauna silvestre porque así podemos saber si los esfuerzos de conservación están funcionando. (...) Estamos viendo que, en algunas especies como las dantas, están funcionando”, dijo Cole.

Según la Asociación, ahora valoran la opción de ampliar su alcance y colocar dispositivos similares en un sector del Parque Nacional Corcovado. Esto porque la cobertura celular que provee la radiobase del ICE tiene alcance hasta varios puntos de esa área protegida.

Actualmente 10 guardaparques tienen a su cargo la vigilancia de 560 km2 en el Parque Nacional Corcovado, según datos oficiales del Sistema Nacional de Áreas de Conservación. Cole cree que este sistema de monitoreo podría ayudarles a reducir esa carga.

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