Lucía Astorga.   6 octubre
La PreCOP25 que organiza Costa Rica, será la primera oportunidad que tendrán distintos sectores y gobiernos para compartir qué ha funcionado y qué no ha funcionado en la implementación del Acuerdo de París, según Carlos Manuel Rodríguez, jerarca del Minae. Foto: Mayela López

Los países del mundo, incluso Costa Rica, se enfrentan a un gran reto: encontrar soluciones integrales a los problemas climáticos.

Ese es el criterio de Carlos Manuel Rodríguez, ministro de Ambiente y Energía (Minae), quien dio sus declaraciones en el marco de la reunión preparatoria de la Cumbre del Clima 2019 (PreCOP25), a celebrarse en el Centro Nacional de Convenciones, en Belén de Heredia, del 8 al 10 de octubre.

"Estamos afectando el sistema que sostiene la vida en el planeta. Si no empezamos a reconocer este elemento tan fundamental, vamos a tener un problema, porque lo vemos como un asunto paralelo a otros temas.

“A mí me lo dicen aquí en Costa Rica: 'Ese plan de descarbonización es muy lindo, pero primero reactivemos la economía y después nos metemos en descarbonización; lo que no entienden es que parte del problema económico que tenemos, es ese modelo carbonizado”, expresó.

Para Rodríguez, el sistema económico actual no ayuda a resolver el problema climático, de ahí la necesidad de desarrollar nuevos conceptos, como el de economía verde y economía circular, en los que la naturaleza se integra como un valor contable.

“La contaminación, entiéndase, esas emisiones de carbono, son gratis. Todos usamos el combustible fósil, contaminamos, generamos una externalidad negativa, ¿y quién paga eso? Los niños que están exigiendo y golpeando la mesa hoy, (demandando) de que ellos tienen derecho a un futuro sano”, indicó.

El Plan Nacional de Descarbonización, que la administración de Carlos Alvarado dio a conocer el pasado 24 de febrero, es parte de las llamadas Contribuciones Nacionalmente Determinadas (NDCs, por sus siglas en inglés) que Costa Rica presentará en el 2020 ante la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC).

De esta forma, los países le dicen al resto del mundo, en concordancia con el Acuerdo de París, cómo pretenden colaborar para mantener el aumento de la temperatura global por debajo de los 2 grados Celsius, con respecto a los niveles preindustriales, con una preferencia de que ese límite no supere los 1,5 grados.

Un problema global

El jerarca ha encontrado que esta discusión también está presente a escala global, como en la cumbre climática en Nueva York, que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) convocó para el pasado 23 de setiembre.

“Yo vengo con claros oscuros de la cumbre climática, porque logramos tener una serie de documentos y recomendaciones que fueron, en términos muy genéricos y generales, aceptados por la gran mayoría de países, pero acordémonos que hubo países muy importantes que no estuvieron ahí. El 80% de las emisiones las generan 20 países, vaya a ver cuáles de ellos estuvieron ahí".

Entre las grandes ausencias durante este debate de alto nivel, Rodríguez destacó los casos del presidente estadounidense, Donald Trump (quien asistió por unos minutos pero no brindó un discurso) y del mandatario brasileño, Jair Bolsonaro.

“Esto es como el problema que tiene el alcohólico, si usted no reconoce que tiene un problema, no lo va a resolver, y los gobernantes de los países del mundo no han reconocido honestamente que tenemos una crisis climática”, señaló.

El jefe de Estado norteamericano, siempre ha sido claro en que no cree en el calentamiento global. A lo largo de su campaña política se mostró en contra de la “guerra contra el carbón” liderada por el expresidente Barack Obama y prometió sacar a Estados Unidos del Acuerdo de París.

Por su parte, Bolsonaro negó en su discurso del pasado 24 de setiembre, durante la Asamblea General de la ONU, que la Amazonia sea patrimonio de la humanidad y el pulmón del mundo.

Ambos han atacado los esfuerzos internacionales para luchar contra el cambio climático, diciendo que ignoran los intereses de las empresas.

Las emisiones de CO2 son un indicador del cambio climático, algo en lo que no cree el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. En la imagen, una fábrica de carbón en Alemania. EFE/Oliver Berg
Los que vienen a la PreCOP25

Bajo este escenario es que Costa Rica albergará del 8 al 10 de octubre la PreCOP25.

El encuentro busca que los países rindan cuentas sobre la implementación del Acuerdo de París, antes de la gran Cumbre de Cambio Climático (COP25) que se realizará en Chile, en diciembre próximo.

Se espera que a la cita en Costa Rica asistan más de 750 delegados de 70 países, así como cinco jefes de Estado y alrededor de 25 ministros de ambiente.

Ambos eventos revisten de particular importancia, ya que el 2020 es visto como un año clave para los compromisos ambientales. Durante la COP26, serán sometidos a revisión las NDCs y también se deben discutir los nuevos objetivos de conservación dentro del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB).

Dinero, el obstáculo para avanzar en las discusiones

El tema financiero sería el principal obstáculo para avanzar en estas discusiones, de acuerdo con Rodríguez. “Ese tema es lo que me parece que va a hacer que le metamos un frenazo radical y sustantivo, en el proceso de revisión de las NDCs”, dijo.

“¿Donde está la plata y quién la va a poner? Este tema no se conversó (en Nueva York) y se debió abordar desde el inicio de esta cumbre de las Naciones Unidas, en un lado tenemos ese compromiso que ya es un poco añejo y que lo sacan como esqueleto del clóset de vez en cuando, de los $100.000 millones (para impulsar acciones climáticas).

“Nadie sabe quién es el responsable de hacer eso, cómo se va a movilizar, incluso el sistema de monitoreo y movilización de recursos es imperfecto, nadie sabe qué cantidad de plata se está movilizando en temas climáticos y tenemos que tener una contabilidad muy clara”, señaló.

La situación es que muchos países en vías de desarrollo esperan que el dinero provenga de las naciones del norte, algo que el ministro no cree que vaya a pasar, de ahí que las naciones tengan que movilizar recursos domésticos para avanzar en el cumplimiento de los compromisos ambientales, algo en lo que Costa Rica podría ser un ejemplo.

Rodríguez destacó como logros nacionales, a partir de inversión doméstica, que el 98% de la energía de Costa Rica se produzca con fuentes renovables y que la cobertura forestal alcance más de 53% del territorio.

"Hemos invertido entre $400 y $500 millones solo en el Programa de Servicios Ambientales (PSA) desde el año 97 a la fecha. Eso es un buen ejemplo de cómo Costa Rica creó incentivos positivos para la conservación de bosques y restauración, es un beneficio en seguridad hídrica, es un beneficio para el turismo, pero al final, estamos generando un beneficio en términos de emisiones y lo hicimos con recursos propios.

“Que si nos dieron plata para aquí, para allá (...) la cooperación internacional lo que hizo fue disparar una serie de políticas que los costarricenses desarrollamos”, afirmó.

El ministro tico considera fundamental que de aquí en adelante los países comprendan que es en su propio interés proteger sus recursos naturales, con o sin ayuda internacional, y que en todo, estos recursos externos, deben ser un simple catalizador de políticas públicas.