AFP . 3 agosto
Tortuga recién nacida. Archivo LN
Tortuga recién nacida. Archivo LN

Washington. La temperatura de los huevos de algunas especies de tortugas determina si sus crías son hembras o machos, una característica que los científicos temían que pudiera llevarles a la extinción a causa del cambio climático.

Pero, un equipo de investigadores en China y Australia, descubrió que los embriones pueden moverse dentro de los huevos para encontrar “zonas doradas” en las que no hace mucho frío ni mucho calor, lo que jugaría un papel importante en la determinación de su sexo.

Su estudio, publicado el pasado jueves en Current Biology, describe el mecanismo como una protección contra el cambio climático que podría haber protegido a estas especies ya en el pasado.

"Nuestra investigación muestra que un embrión de reptil no es solo una víctima pasiva del calentamiento global sino que, de algún modo, puede controlar su futuro sexo", dijo a la AFP uno de los coautores, Wei-Guo Du, profesor de la Academia china de ciencias.

Anteriormente, el equipo demostró que los embriones de los reptiles se pueden mover dentro del huevo para termorregularse y quisieron comprobar si este comportamiento tiene un impacto en la determinación del sexo.

Para ello, incubaron en el laboratorio huevos de tortuga de agua dulce en agua a diferentes temperaturas y demostraron que un solo embrión podría experimentar un rango de hasta 4,7 grados Celsius dentro de un huevo y que un cambio mayor de dos grados puede alterar drásticamente el sexo en muchas especies de tortuga. Además, comprobaron que las temperaturas altas provocan un sesgo hacia las hembras.

El experimento

Con capsazepina -un químico-, los científicos bloquearon los sensores de temperatura de la mitad de los huevos y dejaron la otra mitad en condiciones normales. Así, vieron que los huevos sin termorregulación se habían desarrollado en su mayoría como machos o como hembras, dependiendo de la temperatura.

Los embriones que pudieron reaccionar a la temperatura cambiaron sus posiciones dentro de los huevos, y la proporción de sexos era casi uniforme.

"Esto podría explicar cómo las especies de reptiles que determinan su sexo mediante la temperatura han sobrevivido a otros periodos en la historia de la Tierra en los que la temperatura era mayor que ahora", dijo Richard Shine, profesor de la universidad Macquarie de Australia y uno de los coautores.

El control de los embriones sobre su destino sexual tiene límites: cuando las temperaturas medias en los nidos eran muy altas o muy bajas, los esfuerzos del embrión no tenían impacto en el sexo.

"Es posible que no sea suficiente para protegerlos del cambio climático mucho más rápido que generan actualmente las actividades humanas", dijo Du a la AFP.

Pero agregó que las especies pueden tener algunas maneras todavía no descubiertas para compensar el riesgo, como poner huevos en una temporada más temprana o en nidos más sombreados, lo que será parte del enfoque de sus futuros estudios.