Por: Silvia Artavia.   3 febrero
Este particular medio de transporte se carga con un cargador común y corriente. Para transitar a diario, Fabián Alvarado sí debe utilizar casco, rodilleras y hasta un chaleco con luces en forma de señales direccionales, como las de los automóviles. Fotos: Melissa Fernández Silva.
Este particular medio de transporte se carga con un cargador común y corriente. Para transitar a diario, Fabián Alvarado sí debe utilizar casco, rodilleras y hasta un chaleco con luces en forma de señales direccionales, como las de los automóviles. Fotos: Melissa Fernández Silva.

“¿Y qué? ¿Eso en serio sirve?”, le preguntan cantidad de incrédulos mientras hace un alto o espera a que el semáforo cambie a verde.

Fabián Alvarado Picado no culpa a los curiosos. Su transporte es poco convencional en un país donde la moda de tener carro ha destinado a la población al colapso vial. Él se desplaza en un scooter eléctrico.

Este ingeniero en sistemas de 34 años y vecino de San Rafael de La Unión, en Cartago, cambió el automóvil y el bus por ese peculiar vehículo.

En este se desplaza a su trabajo, en las oficinas centrales de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), en San José, hace mandados y hasta viaja a Aserrí a visitar a su familia.

“Lo que quiero es contagiar a la gente a que tome acciones para cuidar el ambiente; primero, porque la gasolina y el humo que expiden los carros son nocivos. Además, al ser eléctrico, no hace bulla –solo cuando cae en los huecos–, entonces permite ir disfrutando del paisaje mientras se viaja”, afirmó.

En enero del año anterior salió de vacaciones con su esposa, Jackeline Sáenz Sampson, a San Francisco, Estados Unidos, y ahí vio por primera vez un aparato de ese tipo.

“Vi a un muchacho subiendo unas cuestillas y ahí me enamoré de la idea. Mi esposa me dijo que le parecía muy inseguro, pero yo soy muy terco, y cuando a mí me gusta algo y sé que es para hacer el bien, le doy vuelta y vuelta. Y en setiembre del 2017 lo mandé a comprar a China por Internet”, contó.

En el intento de ser amigables con el ambiente, él y su pareja ya contaban con un vehículo eléctrico. Sin embargo, los congestionamientos viales fueron un aliciente para que Fabián se decidiera por un nuevo medio de transporte.

“No puede ser posible que perdamos calidad de vida en presas todos los días... Uno sueña con una Costa Rica mejor, y si podemos hacerlo cosas pequeñas, eso es ganancia”, expresó convencido.

01/02/2018. San Rafael de La Unión, Tres Ríos. Fabián Alvarado, es un juven que tiene una vida amigable con el ambiente, el viaja en un scooter o patín eléctrico, creó un sistema de riego automático que programó para que se active cuando y por el tiempo que quiera. Además instaló paneles solares en su casa y luces LED en los cajones para poder ver bien. Y le creó un dispensador electrónico de comida a su perro Milú para que le de comida. En la foto Fabián con el cable para cargar del scooter. Fotos Melissa Fernández Silva
01/02/2018. San Rafael de La Unión, Tres Ríos. Fabián Alvarado, es un juven que tiene una vida amigable con el ambiente, el viaja en un scooter o patín eléctrico, creó un sistema de riego automático que programó para que se active cuando y por el tiempo que quiera. Además instaló paneles solares en su casa y luces LED en los cajones para poder ver bien. Y le creó un dispensador electrónico de comida a su perro Milú para que le de comida. En la foto Fabián con el cable para cargar del scooter. Fotos Melissa Fernández Silva
Singular vehículo

$300 en oferta (unos ¢172.050) fue el precio del aparato, cuya velocidad máxima es de 30 kilómetros por hora.

No obstante, contó Alvarado, el costo promedio de un scooter de estos es de alrededor de $1.000 (¢573.500).

Igual que el resto de vehículos eléctricos, se carga como si se tratara de un teléfono celular: conectado a un enchufe. La entrada de corriente con la que funciona es de 110 voltios.

La carga completa se obtiene en cinco horas. Con la totalidad de energía, el vehículo puede recorrer hasta 25 kilómetros, indicó el joven.

En la manivela trae el acelerador, el freno y la campana, para avisarles a los carros que va en la vía. Fotos Melissa Fernández Silva.
En la manivela trae el acelerador, el freno y la campana, para avisarles a los carros que va en la vía. Fotos Melissa Fernández Silva.

¿Y cómo se maneja? Como un scooter tradicional. De entrada, es necesario impulsarlo con el pie. Luego se aprieta el acelerador que tiene en la manivela, y el aparato echa a andar.

Cuenta con timbre, para alertar a los demás vehículos de su presencia en carretera, y hasta tiene un modo de ahorro de energía, por si se permanece en una presa.

El motor lo porta en la llanta de adelante, mientras que la batería se ubica en la base, donde se apoyan los pies.

El freno, por su parte, se manipula también en la manivela, pero la reducción de velocidad la aplica en la llanta de atrás.

Como todo medio de transporte de ese calibre, requiere que el chofer porte casco, rodilleras y hasta un chaleco con luces en forma de señales direccionales, como las de los automóviles.

“No es como los ciclistas, que pueden sacar la mano para avisarles a los carros que van a doblar. Si uno levanta la mano en el scooter, puede perder el equilibrio, entonces el chaleco tiene opciones de flecha hacia la izquierda, hacia la derecha, y hasta las luces de emergencia”, explicó.

Dicha indumentaria también la compró en línea, pues afirma que, como con el scooter, no ha visto implementos de este tipo en Costa Rica.

La portabilidad es una de las ventajas del scooter. Según cuenta el dueño, si se queda sin carga, se puede subir a un autobús con el vehículo en mano. Fotos Melissa Fernández Silva.
La portabilidad es una de las ventajas del scooter. Según cuenta el dueño, si se queda sin carga, se puede subir a un autobús con el vehículo en mano. Fotos Melissa Fernández Silva.
Inventor al servicio del ambiente

Decidirse por un medio de transporte que al ser eléctrico no emite dióxido de carbono a la atmósfera, fue apenas una de muchas acciones que él y su esposa han tomado en su hogar para cuidar el planeta.

Las habilidades desarrolladas por su profesión como ingeniero y una inventiva innata han confabulado para crear inventos caseros, los cuales sacan el lado más noble de la tecnología, al facilitar labores diarias.

Fue así como ideó un dispensador de alimento para su perro Milú, un Schnauzer de cuatro años.

Cuando los dueños no están en casa y el animal queda solo, el dispositivo, previamente programado por medio de un software, se activa y le da de comer a la mascota dos veces al día.

Una de las creaciones de Fabián es un dispensador de alimento para su perro Milú. El dispositivo se programa para darle de comer a la mascotas las veces que sean necesarias durante el día. Fotos Melissa Fernández Silva.
Una de las creaciones de Fabián es un dispensador de alimento para su perro Milú. El dispositivo se programa para darle de comer a la mascotas las veces que sean necesarias durante el día. Fotos Melissa Fernández Silva.

La batería de este aparato porta un código que, en caso de que se vaya la electricidad, no le permite desprogramarse. Por lo tanto, cuando vuelve la luz, esta continúa su funcionamiento normal.

Otros seres vivos dentro de la vivienda salen beneficiados con las invenciones de Fabián: las plantas, pues construyó un sistema de riego automatizado para rociarlas.

También previa programación, dos veces al día, los aspersores se activan y riegan el jardín.

Se trata de un sistema que utiliza agua llovida, la cual es captada mediante las canoas de la vivienda.

Otra de las tareas emprendidas para facilitar las labores hogareñas fue la colocación de luces tipo led –también de ahorro energético– en las gavetas del mueble de la cocina, donde se les dificultaba la visibilidad al buscar los utensilios.

También inventó un sistema automatizado para regar el jardín. Según contó, el costo de este fue de $30 (¢17.205), pues todo lo compró por internet. Fotos Melissa Fernández Silva.
También inventó un sistema automatizado para regar el jardín. Según contó, el costo de este fue de $30 (¢17.205), pues todo lo compró por internet. Fotos Melissa Fernández Silva.
Conocimiento compartido

Todo ese ímpetu por cuidar de su hábitat, Fabián lo comparte desde: www.untico.com, una plataforma web donde cuenta pone al servicio de los cibernautas sus iniciativas en pro del ambiente.

Ahí, en un blog, escribe sobre temas que le preocupan y comparte tutoriales acerca de cómo crear inventos baratos que sean funcionales en la vida cotidiana y, a la vez, cuiden de la naturaleza.

¿Su motivación? “Uno sueña con una Costa Rica mejor, y creo que es posible hacer un esfuerzo en ese sentido. Mi lema es que el cambio está en uno”, concluyó.

En la plataforma web: www.untico.com, Fabián compartirá el tutorial de cómo hacer el sistema automatizado de riego. Fotos Melissa Fernández Silva.
En la plataforma web: www.untico.com, Fabián compartirá el tutorial de cómo hacer el sistema automatizado de riego. Fotos Melissa Fernández Silva.