Juan Fernando Lara. 24 agosto
Personal del Sinac en la zona de ingreso de visitantes al Parque Nacional Marino Ballena localizado en el cantón de Osa sector de playa Uvita /Fotografía Alonso Tenorio
Personal del Sinac en la zona de ingreso de visitantes al Parque Nacional Marino Ballena localizado en el cantón de Osa sector de playa Uvita /Fotografía Alonso Tenorio

Problemas de ejecución presupuestaria, lentitud de procesos y escasa planificación condujeron al Ministerio de Ambiente y Energía (Minae) a intervenir el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac) en momentos en que las zonas protegidas sufren “su crisis más seria en la historia”; como ha reconocido dicha cartera.

Pamela Castillo Barahona, viceministra de Ambiente, confirmó un “problema evidente de administración financiera” al referirse a las dificultades del Sinac para asignar recursos a estas áreas, que constituyen uno de los imanes turísticos más importantes del país.

Es ahí donde se conserva el grueso de la biodiversidad nacional y sirven de espacio para la investigación científica.

“Hallamos una institución lenta adquiriendo insumos en general donde sí ejecuta bien el pago de salarios y viáticos pero no compras estratégicas o inversiones de fondo.

Esa lentitud explica que, aun habiendo fondos, las áreas protegidas carecen de equipos, hay poca inversión en infraestructura y cosas tan sencillas como arreglar baños se complican por falta de agilidad para elaborar contratos ”, explicó Castillo.

Este año, por ejemplo, a estas zonas se les asignó solo una sexta parte del presupuesto del Sinac, según un análisis de este diario.

De ¢40.989,4 millones incluidos en el plan de gastos, se asignaron solo ¢6.464 millones (16%) para nuevas instalaciones, remozamiento de existentes y mantenimiento o creación de senderos para 127 áreas protegidas que son del Estado (hay 39 privadas).

Esto ocurre, aseguró Castillo, porque cada director de área había caído en un círculo vicioso por el cual cada año solicitaba fondos para atender una operación mínima.

La situación llevó a que con el tiempo se descuidó la solicitud de recursos para obras importantes u otras iniciativas a largo plazo (incluidas aquellas ligadas a investigación y ciencia) porque siempre se partía de que no había dinero para eso.

Precisamente, un fallo de la Sala Constitucional del 2017 declaró parcialmente con lugar un recurso de amparo de organizaciones ambientalistas y activistas que denunciaron abandono de las áreas silvestres del país.

En la sentencia, la Sala dio cinco años al Estado para resolver algunos de los problemas en parques nacionales denunciados, entre ellos tráfico de animales vivos, robo de huevos de tortuga, contaminación de ríos, servicios básicos deteriorados, inseguridad para visitantes y hasta narcotráfico.

Entre quienes plantearon el amparo, figura Mario Boza, investigador e historiador de parques nacionales, quien incluso, calificó la carestía material en estas áreas como “una estafa” a los visitantes.

Ante esta crisis, el primer ajuste en el Sinac ocurrió hace pocas semanas con un cambio de mando en su dirección ejecutiva la cual ya no recaerá en un profesional técnico ligado al sector de zonas silvestres como ha sido en los últimos 25 años.

En su lugar, el puesto lo ocupa Grettel Vega Arce, una economista con destrezas en gerencia y administración quien sustituyó a Mario Coto quien tenía varios años en el cargo.

La viceministra agregó que este cambio en el perfil de la dirección ejecutiva apunta en lo inmediato a eliminar cuellos de botella en la gestión de presupuesto y la administración de los recursos. A mediano y largo plazo, agregó, el reto será de planificar el presupuesto menos en términos de gastos y más como una oportunidad de inversiones a largo plazo apoyándose en el personal técnico del Sinac.

Cambio de cultura organizacional

Parte de la intervención, explicó la viceministra, apunta además a prevenir resistencia a los cambios que se avecinan en el Sinac entre los cuales figura “darle un vuelco” a la cultura organizacional de los 1.200 funcionarios.

Para ella, este aspecto es igualmente crítico ya que entre 40% y 50% del personal se jubila en los próximos tres años.

La viceministra aseguró que la organización ha sido “muy patriarcal” al punto que se ha relegado a las mujeres a cargos administrativos y con distintos niveles de personal abrumado por una combinación de factores como falta de opciones de crecimiento profesional y salarial, aislamiento de sus familias por razones del trabajo o desmotivación por la carestía de recursos.

Para promover el cambio, a partir de setiembre se establecerán mesas de diálogo donde se espera una participación activa de representantes de todo el personal para revisar problemas y sugerir soluciones.

Al cabo de un año, se espera tener propuestas bien estructuradas y consensuadas.

Este mismo jueves, Carlos Manuel Rodríguez, ministro de Ambiente y Energía, anunció acciones adicionales para fortalecer la gestión de los guardaparques como crear una asociación de exguardaparques hoy jubilados que todavía gusten aportar su conocimiento y trabajo a la protección del recurso natural.

Además, adelantó que ya se planifica un eventual modelo de manejo comunitario de zonas protegidas en diferentes zonas del país donde grupos de la sociedad civiles juegan un papel clave en labores de conservación.