Lucía Astorga. 21 julio
En 2014, los problemas de sequía motivaron al Gobierno a declarar estado de emergencia en los cantones de la provincia de Guanacaste, por medio del decreto N°38642-MPMAG, cuya vigencia es de cinco años. Foto ilustrativa: Albert Marín.
En 2014, los problemas de sequía motivaron al Gobierno a declarar estado de emergencia en los cantones de la provincia de Guanacaste, por medio del decreto N°38642-MPMAG, cuya vigencia es de cinco años. Foto ilustrativa: Albert Marín.

Molinos de viento para bombear agua, paneles solares que alimentan cercas eléctricas y nuevas técnicas de uso de tierra, son parte de las innovaciones introducidas en 277 fincas ganaderas en la provincia de Guanacaste, con el fin de paliar los efectos negativos del cambio climático.

Se trata de un proyecto de carácter experimental que puso en marcha el Ministerio Agricultura y Ganadería (MAG), con una inversión de ¢619,5 millones, provenientes del presupuesto de la Comisión Nacional de Emergencias (CNE).

La iniciativa beneficia a pequeños y medianos ganadores, cuyas fincas se ubican en los 11 cantones de Guanacaste, para una cobertura total de pastoreo de 2.425 hectáreas. Otra característica en común que tienen estos productores, es que se vieron afectados por el Fenómeno del Niño durante los años 2014, 2015 y 2016.

El MAG se encargó de contactar a las personas interesadas en participar en el proyecto, para mostrarles “la viabilidad y rentabilidad esperada”, según explicó el ministro Renato Alvarado.

“La gente que participa hace inversiones también, no es que todo se le da de regalado, sino que es un proyecto de conversión (...) necesitamos desarrollar esfuerzos y acciones que nos permitan ser resilentes e ir transformando la forma en que producimos hasta el día de hoy, la cual no puede ser igual, porque el efecto del cambio climático lo que hace es ponernos en alta vulnerabilidad y riesgo y (la gente) puede hasta terminar perdiendo su negocio", añadió.

Uso del suelo

Una de las tres herramientas que introduce el MAG en las fincas ganaderas se conoce como “pastoreo racional" y consiste en la división de la finca en apartos, para así evitar el sobrepastoreo, la invasión de malas hierbas, degradación de suelos y baja productividad de los pastos.

“Generalmente en Guanacaste la costumbre era tener grandes extensiones con el ganado, ahora lo que estamos proponiéndoles es que hagan pequeños potreros, para poder rotar el ganado en estos sitios y poder garantizar que el animal siempre esté comiendo pasto de primera calidad”, indicó Alvarado.

El plan contempla la instalación de un módulo con 34 apartos en 100 fincas de 5.5 hectáreas cada una y en 177 fincas de 10 hectáreas cada una, para un total de 277 módulos de aparto con cerca eléctrica y la instalación de abrevaderos y saladeros para el ganado.

En cuanto a la rotación de los animales, esta puede hacerse cada 22 o 30 días, dependiendo de la calidad del pasto y qué tan rápido crezca.

Con esta medida, no solo se lograría una mejor recuperación del pasto, sino también un mejor estado nutricional de los animales y un mayor rendimiento de los animales, en la producción de leche y carne, según las autoridades.

Aprovechar el viento y el sol

De la mano del pastoreo racional, iría la segunda acción del proyecto: los molinos de viento.

La idea es construir estas estructuras en las fincas que cuenten con pozos u otras fuentes de agua, de tal forma que el molino sirva para extraer el líquido y regar el terreno, ya sea por asperción o por goteo, para así mejorar los pastos y reducir el consumo de energía.

La tercera y última medida, es la instalación de paneles solares, para alimentar las cercas eléctricas que dividirán los distintos apartos.

“Ya tenemos las fincas trabajando, ya hay fincas que tienen sus pozos instalados, sus molinos de viento, apartos, el mejoramiento de las pasturas; hoy estamos visualizando el trabajo que se ha venido haciendo y los logros que se han tenido con esa innovación y adaptabilidad al cambio climático”, señaló el jerarca del MAG.

El ministerio espera que los resultados obtenidos con estas 277 fincas, motive a más productores de la zona y el resto del país a que se sumen al proyecto.

“Lo que queremos empezar ahora es a hacerlo más extensivo, a que más productores participen del proyecto, porque inicialmente esto hay que hacerlo demostrativo, podemos nosotros llegar y decirle al productor: ‘vea, esto es lo que queremos hacer, hágalo’. Muchas veces el productor no está claro de cómo funciona y no se quiere arriesgar”, manifestó Alvarado.