Lucía Astorga. 20 diciembre, 2019
El Humedal Nacional Térraba-Sierpe, es el más grande del país. y fue declarado de importancia internacional por la Convención Ramsar desde 1995. Fotografía: Instituto Tecnológico de Costa Rica, TEC
El Humedal Nacional Térraba-Sierpe, es el más grande del país. y fue declarado de importancia internacional por la Convención Ramsar desde 1995. Fotografía: Instituto Tecnológico de Costa Rica, TEC

Los niveles de nitratos registrados en las aguas del río Sierpe, aumentan un 500% durante la época en que se aplica el abono a los cultivos, según evidencia un estudio realizado por el Instituto Tecnológico de Costa Rica (Tec).

Mediciones hechas durante un año por un grupo de especialistas de la casa de estudios, permitió evidenciar que “los nitratos están llegando en grandes cantidades al Humedal Nacional Térraba-Sierpe (HNTS), el más grande del país, con gran relevancia en materia de diversidad biológica y purificación del agua", indica un comunicado de prensa, que da a conocer los resultados de la investigación.

De acuerdo con estos datos, existe una relación directa entre el aumento de concentración de nitratos y la actividad agrícola, alrededor de esta zona protegida, ubicada en el cantón de Osa, Puntarenas.

Esto, a su vez, se traduciría en un crecimiento desmedido de especies de plantas invasivas en el río, lo que afecta el crecimiento de las especies nativas y el equilibrio del ecosistema protegido, ya que se estarían aprovechando de los nitratos, provenientes de los fertilizantes para ganar tamaño, crecer y desplazar a los manglares.

“En la época de fertilización de los cultivos se encontraron niveles de alrededor de 20 microgramos por litro de agua, una concentración cinco veces mayor que lo que sucede cuando no se fertiliza, y una cantidad mucho mayor de lo que en promedio se encuentra en aguas superficiales sin impacto agrícola”, indica la información.

Los niveles más elevados se habrían registrado entre los meses de marzo, abril y mayo. Mientras que otro pico de aumento de los nitratos -aunque en menor medida- se habría presentado al final de la estación lluviosa, cuando también se fertilizan los cultivos.

Información valiosa
Esta área protegida tiene gran importancia arqueológica porque fue un sitio habitado por indígenas 300 años a. C, evidencia de ello son las esferas talladas en piedra de más de dos metros de diámetro. Foto: TEC
Esta área protegida tiene gran importancia arqueológica porque fue un sitio habitado por indígenas 300 años a. C, evidencia de ello son las esferas talladas en piedra de más de dos metros de diámetro. Foto: TEC

Para realizar la investigación, el equipo tomó muestras mensuales de agua en 14 puntos a lo largo del río Sierpe.

Según explicó Laura Hernández Alpízar, investigadora de la Escuela de Química del Tec y quien dirigió el estudio, “en los días previos al inicio a de la estación lluviosa los productores aplican abono en grandes cantidades en las plantaciones de palma africana y arroz”.

“Luego, la parte del fertilizante que no utiliza la planta o el suelo, es conducida por el agua de las lluvias hacia los drenajes o canales de riego, y de ahí llega al río”, añadió.

Los resultados fueron presentados en octubre pasado a miembros del Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac), representantes locales de organizaciones no gubernamentales y sociedad civil.

En declaraciones dadas al sitio web del Tec, el ingeniero Carlos Rodríguez Binda, administrador del Humedal Nacional Térraba-Sierpe, aseguró que a partir de la información revelada por el estudio, “se pueden hacer muchas cosas para mejorar la aplicación del abono y que este sea realmente aprovechado”.

"(...) a final de cuentas eso es plata que los productores están perdiendo, es fertilizante que literalmente se lo está llevando el agua, afectando el humedal y que no cumple el objetivo de alimentar a sus plantas. Además, no debemos olvidar que el humedal también es una fuente de ingresos para el país y no debemos perderlo”, señaló.

De acuerdo con el funcionario, el arrojar abono sin medida o las malas prácticas agrícolas, tendría serias consecuencias para la vegetación que rodea el río Sierpe.

"Esto lo que provoca es que invadan plantas que no son nativas del lugar o crezcan sin control otras plantas, afectando negativamente el ecosistema”, indicó.

Freno a piñera

La compleja relación entre el humedal y las actividades productivas en las cercanías, se evidencia en la decisión del Gobierno, de frenar de manera definitiva un proyecto de siembra de piña de la empresa Pindeco (del Monte), cuya viabilidad ambiental había sido aprobada por la Secretaría Técnica Ambiental (Setena).

Grupos ambientalistas habían levantado la voz contra la decisión de Setena, a favor del proyecto Hacienda doña Victoria, que se quería realizar en 600 hectáreas desde Palmar Sur hasta Olla Cero.

El ministro de Ambiente y Energía (Minae), Carlos Manuel Rodríguez, puso el freno definitivo bajo el principal argumento de la gran fragilidad ambiental del sitio y el resguardo del patrimonio arqueológico de la zona.

“Con esta resolución, hacemos efectiva la garantía de la protección del medio ambiente y en especial de las Áreas Silvestres Protegidas (ASP), ante el peligro de las actividades antrópicas como los monocultivos y otras como el uso de agroquímicos asociadas a ellas, pues estas constituyen el elemento central de la protección de la biodiversidad”, agregó.

De acuerdo con el jerarca, al tratarse de una zona donde hay humedal, “solamente puede autorizarse el uso de agroquímicos de baja toxicidad, movilidad y persistencia, pero el folio 67 del paquete tecnológico no cumple con esas disposiciones”.

Sobre la decisión también pesó, la necesidad de proteger el sitio arqueológico que fue declarado patrimonio de la humanidad por parte de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en el 2014.

“En este caso está conformado por piezas arqueológicas, del cual existe un importante patrimonio registrado dentro de las fincas donde se autorizó el cultivo de piña”. También denunció que “la SETENA omitió el acatamiento de la Ley sobre Patrimonio Nacional Arqueológico No. 6703 que establece el procedimiento a seguir cuando se encuentra patrimonio nacional arqueológico”, dijo.

Rodríguez aseguró que una serie de estudios requeridos no estaban completos al momento de la aprobación de la viabilidad ambiental. “La celeridad con que se tramita y decide el permiso es un indicio claro de que no existió un análisis profundo y adecuado del proyecto”, sentenció.