GDA, El Universal, México. 29 diciembre, 2019
Las especialistas consideran que las corrientes marinas, afectadas por el calentamiento global, mueve enormes masas del sargazo al Caribe. Fotografía: Archivo Agencia EL UNIVERSAL
Las especialistas consideran que las corrientes marinas, afectadas por el calentamiento global, mueve enormes masas del sargazo al Caribe. Fotografía: Archivo Agencia EL UNIVERSAL

Cancún, Quintana Roo, México. “Nunca imaginé que vería morir el arrecife que describí cuando era joven y estudiaba Biología”, lamenta la divulgadora de la ciencia, Patricia Santos, al hablar sobre la veloz degradación de los arrecifes de coral en el Caribe Mexicano, debido al calentamiento global y al embate de fenómenos emergentes, como la llegada masiva de sargazo o el síndrome blanco.

Durante una plática a finales de noviembre en un hospital privado ante médicos en Cancún, la jefa del departamento del Área Natural Protegida Manglares de Nichupté les explicó cómo el aumento de la temperatura comienza a incidir negativamente en la salud no solamente de los ecosistemas, sino de la humanidad.

“Si perdemos la batalla por la conservación del medio ambiente, ninguna otra batalla tendrá sentido”, afirma al hacer referencia a la posible extinción local de especies de coral; primero, en el Caribe Mexicano; después, en el Sistema Arrecifal Mesoamericano (SAM), que comparte el país con Belice, Guatemala y Honduras.

Con estudios de posgrado en Ecología Costera, Invertebrados Marinos y Restauración de Ecosistemas de Manglar, Patricia Santos explica que el arrecife mesoamericano padece fenómenos que se conocen como emergentes, no por su grado de “emergencia”, sino porque “emergen”, “surgen” a partir del cambio de las condiciones del ecosistema para dar pie a otras situaciones impensables.

Al respecto, la maestra en Ciencias, Rosa Rodríguez, especializada en Ecología de Arrecifes coralinos en el Instituto de Ciencias del Mar y Limnología (ICML) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), explica: “Tanto el recale masivo de sargazo, como el síndrome blanco son fenómenos emergentes.

"Nadie sabía que iban a pasar, nadie esperaba que ocurrieran en la magnitud que están sucediendo. Ya había llegado sargazo anteriormente y enfermedades que habían afectado a corales en el Caribe Mexicano, pero no en la magnitud que lo estamos viendo en los últimos años”.

Por su parte, la directora del Parque Nacional Arrecifes de Puerto Morelos, María del Carmen García Rivas, admite que la pérdida del arrecife es una posibilidad: “Sí puedo esperar lo peor. Siempre hay que prepararnos para el peor escenario. Si no hay arrecife, la erosión estaría impresionante, no le daría ni 10 años para tener que mudarnos de la costa a otro sitio”.

Caldo de cultivo de bacterias
Las cantidades de sargazo en el Caribe no solo afectan a los arrecifes de coral, si no a todo el ecosistema marino. Foto: Archivo Agencia EL UNIVERSAL
Las cantidades de sargazo en el Caribe no solo afectan a los arrecifes de coral, si no a todo el ecosistema marino. Foto: Archivo Agencia EL UNIVERSAL

El sargazo que llega al Caribe mexicano es una macroalga pelágica que se reproduce de forma clonal, es decir, asexualmente, flotando en el mar. Duplica su cantidad de materia viva (biomasa) en 18 días.

Su origen se remonta al llamado Mar de los Sargazos, un ecosistema descrito por Cristóbal Colón en 1492, ubicado en el Triángulo de las Bermudas, refiere Brigitta Van Tussenbroek, investigadora del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM.

En concordancia con otros científicos, Van Tussenbroek y Rosa Rodríguez indican que las corrientes marinas, probablemente afectadas por el calentamiento global, movieron masas enormes de esas macroalgas hasta el Caribe, cuyas costas jamás habían resentido el arribo de toneladas de esas especies, que han creado un desequilibrio ecológico “enorme”.

“Los volúmenes de estas macroalgas pardas son tales que al llegar a aguas someras configuran alfombras flotantes que impiden el paso de la luz solar, necesaria para la fotosíntesis de un tipo de microalga llamada zooxantela que vive en relación estrecha (simbiosis) con el coral, al cual alimenta y le brinda energía”, detalla Rodríguez.

“Una vez en la orilla de los litorales, el sargazo se acumula y se pudre, liberando componentes que además de teñir de ocre el agua, representan un potente aporte de nutrientes y materia orgánica que afecta al coral, debilitando sus defensas ante patógenos y bacterias y reduciendo su fuerza reproductiva”, añade Van Tussenbroek.

“La descomposición del sargazo y un factor adicional, con el que no contábamos, es el ácido sulfhídrico, el cual genera una elevación de temperatura impresionante, hasta tres o cuatro grados más.”

Por otro lado, está cambiando toda la transparencia del agua y esta marea marrón se está yendo al arrecife, además de las bacterias que genera. Tal vez aquí vino el patógeno del síndrome blanco", subraya García Rivas.

Para Van Tussenbroek, el sargazo no necesariamente aportó el patógeno, pero sí deterioró la calidad del agua, dentro del sistema oligotrófico –carente de nutrientes y materia orgánica– que los corales requieren para funcionar bien y en equilibrio.

“Esto causa estrés al coral y es como las personas, si estamos bajo mucho estrés, llega una enfermedad y nos afecta mucho más. El patógeno no necesariamente arribó con el sargazo, pero como el coral ya estaba estresado por el calentamiento global, el deterioro de la calidad del agua por falta de plantas de tratamiento y, ahora por el sargazo, lo hace más susceptible”, explica.

Alrededor de 100 toneladas de sargazo se retiraban cada día en Playa del Carmen. La Riviera Maya libró batallas contra esta alga, durante varios meses. Foto: Agencia EL UNIVERSAL/Archivo
Alrededor de 100 toneladas de sargazo se retiraban cada día en Playa del Carmen. La Riviera Maya libró batallas contra esta alga, durante varios meses. Foto: Agencia EL UNIVERSAL/Archivo

De acuerdo con algunas hipótesis, el aporte de nutrientes de esas aguas marrón es de ocho a 14 veces mayor al generado por el desarrollo urbano y turístico del poblado de Puerto Morelos. La oceanóloga, Melina Soto, subraya que sólo 38% de los hogares del poblado está conectado al drenaje, el resto usa deficientemente las fosas sépticas y no les da mantenimiento.

Soto es coordinadora en México de Healthy Reefs for Healthy People, una iniciativa que agrupa a otras organizaciones para monitorear la salud del Sistema Arrecifal Mesoamericano y generar recomendaciones de manejo para la conservación de esta barrera coralina, compuesta por atolones e islas, que bordean más de mil 500 kilómetros de costa.

“Hasta el último año te hubiera dicho que el golpe más duro para el arrecife eran las macroalgas, que desde hace 10 años han duplicado o más su cobertura y rebasa más de 25% en los arrecifes de coral. A ellos se ha sumado el síndrome blanco, que hoy es la causa de mortalidad número uno en los arrecifes de Quintana Roo. A escala regional, la calidad del agua con elevada carga de nutrientes y el blanqueamiento del coral -por el aumento de la temperatura- siguen siendo las mayores amenazas”, cita como parte del diagnóstico.

Riesgos de perder el arrecife

Perder el arrecife implica comprometer la seguridad alimenticia de millones de personas asentadas en la región mesoamericana y del Caribe, el hábitat de numerosas especies de peces comerciales, la arena de las playas, el atractivo escénico que seduce al turismo y la protección contra fenómenos climatológicos extremos.

“Además, el arrecife es fuente de numerosas partículas, de las cuales se extraen compuestos que se utilizan para medicinas contra el cáncer o el Alzheimer”, resalta la oceanógrafa Soto.

Para Van Tussenbroek, perder el arrecife deja a la población costera más vulnerable ante tormentas y huracanes: “Ya mucho coral murió por el blanqueamiento, por el síndrome y está perdiendo la estructura tridimensional que puede disipar la energía de un huracán.

“Si en este momento nos pega un huracán como hace 14 años, con Wilma, mi pronóstico es que nuestra costa será menos protegida y sufriremos más que en 2005 con ese huracán. ”El problema es que ahora tenemos disturbio humano que está sumando a los huracanes”, advierte.

Los investigadores concluyen que, al extinguirse especies de coral, serán reemplazadas por algas, lo que provocará la pérdida de la estructura original del arrecife y su biodiversidad, quedando solamente los esqueletos de carbonato de calcio, que serán erosionados con el tiempo.