Silvia Artavia.   5 junio, 2018
Cindy Mora, una jefa de hogar quien trabaja como miscelánea, y su hijo Fabrizio Jaen, de seis años, cumplieron el sueño de tener casa propia gracias a la donación de una vivienda construida con bloques de plástico reciclado. Foto: Jose Díaz/Agencia Ojo por Ojo.

Por día, Costa Rica desecha 564 toneladas de plástico, las cuales, en lugar de aprovecharse para el reciclaje, se entierran en rellenos, se acumulan en vertederos o quedan tiradas en el ambiente.

Tan solo 14 toneladas de los desechos de ese material que se generan a diario se reciclan, confirmó a La Nación Eugenio Andrevetto, director de Salud Ambiental del Ministerio de Salud, ente rector de la gestión de residuos en el país.

“Estamos enterrando plata”, sentencia el especialista, quien explica que del total de plástico que se desperdicia diariamente, 522 toneladas son las que se envían a los nueve rellenos y 15 vertederos con los que cuenta el país. Otras 42 toneladas van a dar a alcantarillas, calles, mares y ríos.

Los números se extraen de las 4.000 toneladas de desechos de todo tipo que producimos los costarricenses al día. Estos incluyen, además de residuos plásticos, restos de otros materiales como vidrio, cartón, papel, lata y hojalata.

De ese total de basura diaria, solo el 87% (3.480 toneladas) va a rellenos y vertederos. El 7% (280 toneladas) se queda tirado en el ambiente, y solo el 6% (240 toneladas) se recicla.

Así generamos basura a diario
Una debilidad

Aunque en nuestro país es latente la voluntad de reemplazar los plásticos, principalmente los de un solo uso -esos que utilizamos una vez, como botellas de refresco o bolsas-, o bien, de darles una nueva vida reutilizándolos, los esfuerzos son aislados.

A lo anterior se suma la realidad de que Costa Rica carece de una ley integral que obligue a la industria y a los consumidores a dejar de asfixiar el planeta con este material, cuya degradación en el ambiente tarda cientos de años, y hasta miles, dependiendo del tipo de plástico.

Esta debilidad es reconocida por el ministro de Ambiente, Carlos Manuel Rodríguez, quien está claro en que el país necesita ampliar el marco regulatorio y emprender una serie de reformas legales para empezar a decirle adiós a dicho producto, que impacta negativamente a más de 1.300 especies en todo el mundo.

No hay otra salida. Como ocurre en el resto del orbe, estamos siendo consumidos por la contaminación ocasionada por este material, que surca mares, ríos y costas.

Tan solo por citar un ejemplo local, una penosa realidad discurre en el río Grande de Tárcoles, el más contaminado de Centroamérica.

Este cuerpo de agua, que pasa por cinco provincias y desemboca en Puntarenas, ha convertido a las playas Tárcoles, Azul y Guacalillo en basureros a cielo abierto.

En el caso de la basura que se lleva a botaderos, esta es enterrada. Sin embargo, una gran cuota queda por la libre en los vertederos, los cuales incluso tienen orden de cierre por parte del Ministerio de Salud, pues ahí los desechos no son tratados, sino que se acumulan a la intemperie.

Así, expuesto en el ambiente, queda el plástico, material al que la ciencia ha catalogado tóxico y, dadas sus características de durabilidad, tiene un lento proceso de descomposición.

“Hemos visto los problemas que tiene la Compañía Nacional de Fuerza y Luz cuando los embalses, las represas, se llenan de plástico. Para nadie es un secreto lo que pasa en Guacalillo, Playa Hermosa (Puntarenas), con el mar de plástico que se acumula ahí”, agregó Androvetto.

Pero, ¿cómo es que un país que presume una imagen “verde” ante el mundo no ha encontrado una solución al problema de gestión de residuos? “Son temas en los cuales, aunque el Ministerio de Ambiente debe ejercer como rector, las responsabilidades legales específicas les han correspondido a otras instituciones que, tal vez, no han podido priorizarlos, y por eso no se han dado soluciones”, expresó el ministro de Ambiente, Carlos Manuel Rodríguez.

Impacto anual del plástico en el mundo
Paso a paso

Si bien no se cuenta en la actualidad con un marco legal que respalde la eliminación de plásticos, el país ha ido dando pequeños pasos para llegar a esa meta, consideran tanto el Ministro como el representante de Salud.

Desde el 2008 existe el Plan de Residuos Sólidos Costa Rica (Presol), que fue actualizado con el Plan Nacional para la Gestión Integral de Residuos Sólidos 2016-2021. A estos se agrega la Estrategia Nacional de Separación, Recuperación y Valorización de Residuos 2016-2021.

Adicionalmente, hoy hace un año, también en el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, fue presentada la Estrategia nacional para la sustitución de plásticos de un solo uso por alternativas renovables y compostables 2017-2021.

La iniciativa, de los ministerios de Ambiente y Salud, y del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), propone que, para el 2021, el 80% de instituciones públicas, municipalidades y comercios hayan sustituido sus materiales de empaque o embalaje por opciones cuyo impacto ambiental sea menor.

De hecho, alrededor de 20 ayuntamientos ya empezaron a explorar la estrategia, confirmó Kifa Sasa, oficial de Desarrollo Sostenible del PNUD.

Como parte de las iniciativas legales en este sentido, también se trabaja en la reforma al artículo 22 de Ley para la Gestión Integral de Residuos, el cual versa sobre la importación de productos de difícil valorización; los plásticos en este caso.

“Ese artículo daría la posibilidad de crear sistemas de depósito, devolución y retorno para los residuos que son un problema de manejo. Es darle un valor a esos residuos”, explicó Androvetto.

El funcionario de Salud continuó: “Difícilmente vemos una lata de cerveza en la calle. Siempre hay alguien que la va a juntar porque de ella puede obtener una ganancia. Entonces, hay que crear un sistema que les dé un valor a esos residuos que hoy no lo tienen. Nadie junta una botella de plástico porque no vale nada”.

Justo como respuesta a ese problema, en abril de este 2018 nació Ecolones, un sistema de incentivos que les paga a las personas por reciclar. Reciben descuentos que luego pueden canjear por productos y servicios en distintos comercios.

Se trata de una plataforma que insta a los habitantes a separar los residuos y llevarlos, limpios, a una red de centros de acopio distribuidos en todo el país.

Quienes se unan a la iniciativa, deben ingresar a la web www.ecolonescr.com, crear un usuario y ahí, en una billetera virtual, van acumulando ecolones por cada objeto que reciclen.

Rumbo a una ley

Según el ministro Rodríguez, implementar acciones en política pública es fundamental para pasar del papel a los hechos.

“Debemos tener una ley sobre este tema en particular. Toda la implementación de la estrategia (la Estrategia nacional para la sustitución de plásticos de un solo uso por alternativas renovables y compostables) requiere un marco legal. Sin embargo, no vamos a esperar a tener una ley aprobada en la Asamblea Legislativa, sino que vamos a ir avanzando con una serie de directrices y decretos ejecutivos”, aseguró Rodríguez.

Uno de los primeros avances de la actual administración en esa vía es la presentación, hoy (5 de junio), de una directriz del presidente de la República, Carlos Alvarado, y del Ministro de Ambiente. Esta va dirigida a las instituciones del sector público, para que se apeguen a regulaciones sobre la utilización, el consumo y el etiquetado del plástico de un solo uso.

Este último punto de las etiquetas es un asunto trascendental, recalcó el Ministro, pues lo que se quiere es que cada envase, recipiente o cualquier artículo que se vaya a usar en lugar del plástico, traiga la información acerca de sus componentes.

El Ministerio de Economía, Industria y Comercio (MEIC) y el de Salud son los llamados a desarrollar la reglamentación técnica para que esa directriz se haga efectiva.

Las instituciones tienen un plazo máximo de ocho meses para determinar la forma en que deberán clasificarse los nuevos productos, los que se utilizarán en sustitución del plástico de un solo uso. Estos se dividirán en renovables, compostables y degradables.

En la cima de los retos para lograr que Costa Rica vaya dejando los plásticos desechables hay uno en la cúspide, reconoció el ministro Rodríguez: lograr que el sector industrial y el consumidor hagan conciencia acerca de la necesidad de cesar la utilización de este material.

Proyectos que inspiran

Pese a la carencia de un marco regulatorio robusto para sustituir los plásticos y aun cuando el país da tímidos pasos para alcanzar ese objetivo, proyectos surgidos desde distintas vertientes para ir atacando la problemática, dan una luz de esperanza.

A continuación, una pincelada de algunos.

Comunidad de Osa

Al declararse libre de plásticos, la comunidad de Osa, Puntarenas, se comprometió a usar artículos hechos a base de materiales biodegradables en todos sus comercios, restaurantes, bares y demás establecimientos.

El compromiso hace que se sustituyan cuchillos, cucharas, vasos, platos, bolsas, pajillas y demás elementos utilizados en las actividades de consumo cotidiano, por materiales como el bambú, la tela y los productos hechos de almidones, cereales, fibras de caña de azúcar, salvado de trigo, maguey, cáñamo y raíces.

Dicho proyecto fue suscrito por la Cámara de Turismo de Osa (Catuosa), que llamó a sus agremiados a formar parte de este.

Municipalidades

Uno de los ayuntamientos que ha destacado en el reto de migrar del plástico de un solo uso a tecnologías sustentables, es el San José.

En febrero de este 2018, la municipalidad lanzó la campaña #ChaoPlásticoDesechable, en conjunto con Fundación Marviva, con el fin de paliar la contaminación marina, la cual es ocasionada en un 80% por el material de ese tipo que se acumula en las costas y es arrastrado al mar.

Así, restaurantes y demás comercios de San José empezarán a despedirse de las pajillas, vasos, bolsas y recipientes de plástico desechable y los sustituirán por artículos hechos a base de materiales alternativos como el cartón.

La iniciativa #ChaoPlásticoDesechable ya se implementa en el Paseo Gastronómico La Luz, en barrio Escalante, una populosa zona de restaurantes.

Se trata de un plan piloto al cual los establecimientos comerciales pueden sumarse voluntariamente.

Otra de las municipalidades que ha trabajado al respecto es la de San Carlos, la cual, apegada a la Estrategia nacional para la sustitución de plásticos de un solo uso por alternativas renovables y compostables 2017-2021, cobra un canon mayor por el rubro de recolección de basura a los patentados que utilicen plásticos de un solo uso.

Universidades se apuntan

Algunas casas de enseñanza superior también se han sumado a la cruzada del “no” a los plásticos de un solo uso.

Por ejemplo, en el 2017, el Instituto Tecnológico de Costa Rica (ITCR) se comprometió a ir descartando paulatinamente artículos de uso cotidiano en sus instalaciones.

Entre estos destacan pajillas, removedores , envases para batidos, cápsulas (para frutas y repostería), bolsas, envolturas, cubiertos, vasos, platos, tapas y bebidas embotelladas en plástico.

Asimismo, se prescindió del plástico para envolver las frutas, el pan, el cereal y los emparedados del restaurante institucional.

Por su parte, la Universidad de Costa Rica (UCR) presentará este 5 de junio, Día Mundial del Medio Ambiente, una campaña interna para la sustitución del plástico.

“Hay que hacer énfasis en la adecuada separación de residuos sólidos desde cualquier actividad que generemos, sea en el hogar o en el trabajo, para lograr un buen manejo y disposición de estos, de modo que hagamos un uso equilibrado de los recursos naturales y logremos un desarrollo sostenible en beneficio del medio ambiente y de las futuras generaciones”, aseveró Emilia Martén, coordinadora de la Unidad de Gestión Ambiental del centro académico.

Adicionalmente, la funcionaria dijo que la UCR hace un llamado a la comunidad universitaria y a la sociedad para que se mantengan informados sobre los componentes de los productos que consumen y su ciclo de vida. Recomienda preguntarse dónde terminan dispuestos y qué impacto generan al ambiente y a la salud pública.

La vivienda está construida con siete toneladas de plástico reciclado. Foto: Jose Díaz/Agencia Ojo por Ojo.

Casa de plástico

El pasado sábado 26 de mayo, Cindy Mora, una jefa de hogar quien trabaja como miscelánea, y su hijo Fabrizio Jaen, de seis años, cumplieron el sueño de tener casa propia gracias a la donación de una vivienda construida con bloques de plástico reciclado.

La iniciativa fue de la compañía Procter & Gamble (P&G), en alianza con las organizaciones sin fines de lucro Hábitat para la Humanidad y Urbarium.

La casa, ubicada en Calle Lámparas, en Alajuelita, San José, se levantó en un lote propiedad de la beneficiaria.

Está hecha con bloques cuyo peso suma las siete toneladas de plástico. Se trata de un novedoso sistema constructivo llamado Bloqueplas, desarrollado por la empresa Ekojunto.

Este, que se asemeja a las piezas de los juegos de la marca Lego, destaca por un ágil y rápido ensamblaje que no requiere mano de obra especializada.

Sector empresarial, alineado

La fila de compañías que siguen la tendencia verde es extensa y va en aumento. Por ejemplo, Automercado fue la pionera en culturalizar a sus clientes con la campaña “Dígale sí a lo reutilizable”.

En el 2016, la cruzada ambiental de esta firma logró que los compradores dejaran de usar 2,7 de bolsas plásticas.

En su lugar, se promueve entre los usuarios la compra de bolsas reutilizables de tela y el empaque de productos en cajas de cartón. Incluso, la cadena de supermercados celebra un día sin bolsas plásticas una vez al mes.

Otro de los comercios que da el ejemplo es el restaurante de comida china Canton, que prescindió de pajillas y cubiertos plásticos y se ha propuesto disminuir el uso de tapas en las bebidas.

La compañía emplea recipientes reciclables para servir la comida. Se trata de cajas de cartón que vienen con una capa protectora contra agua. Por lo tanto, es posible lavarlas y usarlas de nuevo. Incluso pueden introducirse en el microondas.

Más de los implementos de uso alternativo promovidos por Canton son los palillos chinos elaborados con bambú, así como los vasos reciclables.

Otras firmas de consumo como los restaurantes Pizza Hut, Antojitos, las panaderías Musmanni, los centros comerciales Multiplaza del Este y Escazú y las tiendas Gollo también empuñan armas para eliminar los plásticos desechables.

El restaurante de comida china Canton se ha sumado al uso de empaques amigables con el ambiente. Los recipientes donde sirven la comida son de cartón, y se pueden lavar y reutilizar. Además, los palillos son de bambú. Foto: Canton para LN.

Fundaciones y organizaciones

El trabajo de organismos internacionales y fundaciones sin fines de lucro ha sido medular para que el país abriera los ojos ante el problema de la gestión de residuos de todo tipo, especialmente el plástico.

Una pequeña parte de esos ejemplos son el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), impulsor de la Estrategia nacional para la sustitución de plásticos de un solo uso por alternativas renovables y compostables 2017-2021.

La entidad ha apoyado a los ministerios de Ambiente y Salud y ha realizado una labor de concienciación entre los habitantes, la cual ha calado especialmente en las municipalidades.

Los avances de la citada estrategia y de otras alternativas ambientales, puede consultarlos en www.zonalibredeplastico.org.

El sacrificio de los océanos por causa de la contaminación con plástico ha sido reflejado por agrupaciones como Marviva y Fundación Keto, también aliadas gubernamentales.

Con sus campañas #ChaoPlásticoDesechable (Marviva) y Mar sin plástico (Fundación Keto), los entes se han puesto la camiseta ambiental por el país. Dos de sus incontables aportes son la promoción de botellas de vidrio y pajillas de aluminio en reemplazo de los objetos de plástico, así como incontables jornadas de recolección de basura en playas y ríos.