Por: Irene Rodríguez.   17 mayo
Esta imagen muestra una mina localizada cerca de un parque nacional Kahuzi-Biega en Congo, África. Fotografía: Andy Plumptre
Esta imagen muestra una mina localizada cerca de un parque nacional Kahuzi-Biega en Congo, África. Fotografía: Andy Plumptre

Un tercio de las áreas protegidas del mundo está fuertemente amenazada por la acción humana. Esto se traduce en 6 millones de kilómetros cuadrados, aproximadamente 117 veces el territorio costarricense.

Así concluye un estudio desarrollado por la Universidad de Queensland (Australia), la Asociación para la Conservación de la Vida Silvestre (WCS, por sus siglas en inglés) y la Universidad de British Columbia. Los resultados fueron publicados al mediodía de este jueves en la revista Science.

El impacto de los ecosistemas no se da por actividades desarrolladas exactamente en dichas zonas de protección, pero, sí en sitios aledaños, producto de construcciones y prácticas agrícolas.

En Costa Rica, el análisis indicó que el 20,13% de estos terrenos está bajo fuerte amenaza humana. Se trata de una situación a la que se le debe prestar atención, pues aunque la cifra está por debajo del promedio mundial, si no se le dan los cuidados necesarios la degradación podría crecer.

Vale recordar que en nuestro país hay nueve tipos de áreas protegidas, todas con diferente grado de protección de la acción humana. No es lo mismo un parque nacional, que permite cierto nivel de visitación turística e infraestructura que un refugio de vida silvestre.

"No es ningún misterio el impacto de la actividad humana. En el caso de Costa Rica (...) sabemos que tenemos debilidades. Nuestro gobierno lo ha hecho ver. No es un asunto de prohibir el desarrollo, si no de ver cómo se respetan las áreas", aclaró Gustavo Induni, coordinador de investigación del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SINAC).

El análisis
En esta foto se ve una villa ilegal de pesca en el parque nacional Virunga, en el Congo, África. Fotografía: Andy Plumptre
En esta foto se ve una villa ilegal de pesca en el parque nacional Virunga, en el Congo, África. Fotografía: Andy Plumptre

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores analizaron la llamada "huella humana", que es esa presión que ejercen las actividades de las personas como la urbanización, la construcción de infraestructura vial, la agricultura, el turismo, la densidad poblacional y el comercio sobre los ecosistemas.

Así, determinaron que el 32,8% de estos terrenos protegidos se ha degradado.

Esta metodología es diferente a otras que se han utilizado para medir la huella humana, pero el fin es el mismo: encontrar formas para preservar mejor el ambiente.

"Un área protegida bien manejada es esencial para salvar las diferentes especies. Si permitimos que nuestra red de áreas protegidas sea degradada no hay duda de que las pérdidas en biodiversidad se exacerbarán", señaló en un comunicado de prensa Kendall Jones, científico de la Universidad de Queensland y coordinador de la investigación.

Las afectaciones más grandes están en Asia, Europa y África, especialmente en lugares cercanos a ciudades muy populosas. Por su parte, hay sitios como en Cambodia, Bolivia y Ecuador donde se ven las zonas con menos desgaste producto de la acción del hombre.

Las buenas noticias
Parque Nacional de Corcovado. En nuestro país hay nueve tipos de áreas protegidas, todas con diferente grado de protección de la acción humana. Foto: Marvin Caravaca
Parque Nacional de Corcovado. En nuestro país hay nueve tipos de áreas protegidas, todas con diferente grado de protección de la acción humana. Foto: Marvin Caravaca

El reporte señala que solo el 42% de las áreas protegidas están libres de toda acción humana, lo que representa aproximadamente un 10% del territorio mundial. Estas áreas están principalmente en zonas alejadas, como el norte de Rusia.

Sin embargo, aún en las áreas más afectadas se puede lograr grandes beneficios para la conservación de las especies.

"Hay muchas áreas protegidas que están en buena condición y que protegen de buena forma a especies que están en peligro de extinción. El reto es mejorar el manejo de esas áreas para asegurarnos de que continúen así y sean un baluarte de la conservación de la biodiversidad", manifestó a la prensa James Watson, uno de los autores principales del análisis.

Induni también opinó al respecto. "Las áreas protegidas no pueden hacer toda la tarea ellas solas, la conservación es algo que depende de muchos factores y que pasa por gobiernos locales y por organizaciones de la sociedad civil", puntualizó.