Irene Rodríguez. 17 octubre
De izquierda a derecha, ellos son los estudiantes homenajeados por la Universidad Nacional: Luis Diego Arias, Gabriel Campos, Arieri González, Tatiana Méndez, Adriana Rojas, Jasdyg Valverde, David Serrano y Gabriela Rangel. Fotografía: Laura Ortiz/ UNA
De izquierda a derecha, ellos son los estudiantes homenajeados por la Universidad Nacional: Luis Diego Arias, Gabriel Campos, Arieri González, Tatiana Méndez, Adriana Rojas, Jasdyg Valverde, David Serrano y Gabriela Rangel. Fotografía: Laura Ortiz/ UNA

Ellos no solo buscan obtener un título, tienen como objetivo marcar la diferencia a través de los servicios que brindan en sus comunidades, sus calificaciones o la manera en que logran destacar en ámbitos extracurriculares.

Se trata de ocho estudiantes de la Universidad Nacional (UNA), que fueron homenajeados la mañana de este jueves debido a sus méritos.

“Todos ustedes son una inspiración para muchos jóvenes. Su testimonio puede servir para que otras personas se motiven”, se dirigió a ellos Ana María Hernández, rectora adjunta de la UNA, durante el acto de reconocimiento; una actividad que esta casa de enseñanza realiza cada año, desde finales de la década de 1970.

Aportes desde diversas áreas

La primera categoría premiada en este 2019 es la llamada “Estudiantes Modelo Universitario”. Cada unidad académica o escuela nomina a personas que se destacan por su proyección social en el campo científico, tecnológico, literario, artístico, humanitario, deportivo, ambiental o cultural.

David Andrés Serrano Gómez fue uno de los reconocidos. Él es oriundo de Cieneguita, Limón y la música es una de sus más grandes pasiones. Sus comienzos en este ámbito fueron desde muy niño, cuando tocaba en bandas de reggae y rock locales. Hoy, se dispone a cursar una maestría en Piano en la Escuela Estatal de Música Gnessin en Moscú, Rusia.

“La UNA me permitió desarrollarme en mi pasión, poderla transmitir”, expresó el joven, quien, deseoso de cumplir su sueño, realiza conciertos para poder costearse los pasajes de avión, algo que la beca no cubre.

Así como la música es la motivación de Serrano, el desarrollo comunal es lo que impulsa a Gabriel Gerardo Campos Rojas, quien estudia Planificación y Promoción Social. Él ha fortalecido cooperativas como Coope Bajos del Toro, donde fue parte del diseño de un plan estratégico para un proyecto turístico.

Este vecino de Sarchí se involucró también en la formación del partido político Fuerza Sarchiseña, y coordinó la elaboración del plan de gobierno para las elecciones municipales del 2020.

“Todos podemos aportar al desarrollo de nuestra comunidad y por eso hago esto”, subrayó el joven.

La ciencia, mientras tanto, es lo que entusiasma a Luis Diego Arias Chavarría, quien está por concluir su carrera en Ingeniería Agronómica. La tesis de este nieto de agricultores toma como materia prima a un hongo llamado Trichoderma, una especie beneficiosa que se utiliza para controlar hongos dañinos para los cultivos.

Arias busca desarrollar, a través de la nanotecnología (ciencia que trabaja con estructuras diminutas) una especie de cápsula que proteja al hongo de efectos adversos como la humedad y la luz. Todo con el objetivo de que preserve sus características.

Este proyecto lo quiere realizar en conjunto con el Laboratorio Nacional de Nanotecnología (Lanotec).

“Son muchas las ramas en las que la nanotecnología puede ayudar a la agricultura, me gustaría poder desarrollarme en eso”, comentó el muchacho durante el homenaje.

Tatiana Méndez, por su parte, ve la poesía como una puerta para el éxito. Esta estudiante de Recreación Turística viajó desde su natal San Ramón hasta Sarapiquí para realizar sus estudios. Allí creó un proyecto llamado Ecopoetas, que impulsa la limpieza voluntaria de ríos, calles y playas. Luego de cada jornada, los participantes elaboran poemas, los escriben en retablos y los dejan en el sitio.

“Yo ya me siento de Sarapiquí. Trabajo mucho con adultos mayores y con niños, es lo que más me gusta”, explicó la estudiante.

Gente de la tercera edad también es la población con la que trabaja de cerca Jasdyg Valverde Vargas, de la carrera de Enseñanza de la Educación Física, Deporte y Recreación. Ella diseña planes de actividad física para adultos mayores que asisten a centros diurnos en Heredia.

“Son muchísimos los beneficios que tiene la actividad física para esta población. Las bondades no son solo físicas, las personas también se sienten mejor y con más energía”, recalcó la muchacha.

Superar las adversidades

La mención al mérito estudiantil de este año fue para Arieri González Ulloa, quien estudia Enseñanza de la Matemática y Enseñanza de las Ciencias.

Este reconocimiento se otorga a quien se destaca por sus habilidades para adaptarse positivamente a situaciones adversas y proyectar el futuro con optimismo, compromiso y esfuerzo.

González ha enfrentado varias complicaciones de salud como la artritis reumatoide y el lupus eritematoso sistémico, un mal que se caracteriza porque el sistema inmunitario del cuerpo ataca por error el tejido sano. Este puede afectar la piel, las articulaciones, los riñones, el cerebro y otros órganos.

“Este año fue más complicado. Una bacteria me infectó y estuve muy, muy grave en el hospital. Yo creí que era el final, pero el poder de Dios me demostró lo contrario”, narró la joven.

Y añadió: “hay gente que me dice que mejor me dedique a mí misma y que deje estudiar, pero no, no voy ha hacerlo. Es difícil, sí, pero todo está en la actitud y Dios me permite tener una buena actitud”.

Logros académicos

La casa de estudios también premió al mejor promedio de grado y de posgrado. En ambos casos con una calificación de 10.

Adriana del Carmen Rojas Mora, quien estudia el bachillerato en Pedagogía con Énfasis en I y II Ciclos, es el mejor promedio de grado. Ella proviene de una familia de maestras. Como parte de su formación ha visitado comunidades vulnerables en Talamanca y ha dado servicios voluntarios.

“La UNA me está permitiendo seguir mi sueño, gracias a una beca. De esta forma me está abriendo las puertas, no solo a mí sino a otras personas”, dijo la muchacha

Por su parte, María Gabriela Rangel Díaz, mejor promedio de posgrado, también tiene esa misma inclinación por la educación. Ella estudia la Maestría en Pedagogía Universitaria.

“En la UNA encontré posibilidades para desarrollarme como profesional y como estudiante. Estoy muy agradecida”, concluyó.