Andrea Solano B.. 18 enero, 2016
El satélite oceanográfico Jason-3 fue lanzado ayer a las 12:42 p.m. desde la base aérea de Vanderberg, en California a bordo de un cohete Falcon 9 de la compañía Space X. La misión durará tres años. | BILL INGALLS/NASA
El satélite oceanográfico Jason-3 fue lanzado ayer a las 12:42 p.m. desde la base aérea de Vanderberg, en California a bordo de un cohete Falcon 9 de la compañía Space X. La misión durará tres años. | BILL INGALLS/NASA

El satélite oceonográfico Jason-3 fue lanzado ayer exitosamente desde la base aérea Vandenberg, en California.

Al ser las 12:42 p. m. (hora de Costa Rica) y en medio de una densa bruma, un cohete Falcon 9, de la compañía Space X, despegó con el satélite a bordo.

La misión Jason-3 –programada inicialmente para durar tres años– es un proyecto conjunto entre la NASA, el Centro Nacional de Estudios Espaciales (CNES) de Francia, la Organización Europea para la Explotación de Satélites Meteorológicos (Eumetsat) y la Agencia Estadounidense Oceánica y Atmosférica (NOAA).

Una vez en órbita, el satélite tendrá la misión de monitorear y recolectar información sobre los océanos de la Tierra.

“Jason-3 tomará el pulso de nuestro planeta cambiante mediante la recopilación de ‘inteligencia ambiental’ de los océanos del mundo”, declaró Stephen Volz , administrador adjunto del Servicio de Satélites e Información de NOAA.

Por ejemplo, realizará mediciones sobre el aumento en el nivel del mar, un indicador fundamental para comprender el cambio climático global provocado por el ser humano.

Jason-3 también medirá con precisión la aceleración a la que se produce ese aumento.

El satélite Jason-3 recopilará información para comprender el papel de los océanos en el clima | NASA
El satélite Jason-3 recopilará información para comprender el papel de los océanos en el clima | NASA

Desde el lanzamiento de la primera misión oceanográfica TOPEX/Poseidon , en 1992, los investigadores han registrado un aumento en el nivel del mar global de 70 milímetros; es decir, cerca de 3 milímetros por año.

El satélite también estudiará la topografía de la superficie del océano para conocer la velocidad y la dirección de las corrientes marinas. Esta información da pistas a los científicos sobre cuánta energía solar se almacena en las aguas de los océanos.

Al combinar mediciones sobre las corrientes marinas y la retención de calor, los expertos obtienen un panorama más claro sobre el cambio climático global.

La misión también aportará datos para lograr predicciones más precisas sobre el tiempo, el clima, la intensidad de desastres naturales como huracanes y ciclones tropicales, y fenómenos como El Niño y La Niña.

El satélite recién lanzado recabará además información que puede ser útil para operaciones de navegación comercial, como la altura de las olas y previsiones de mareas y corrientes.