Lucía Astorga. 20 julio
Mediante el cohete Falco 9, la empresa SpaceX planea ofrecer servicios como lanzamiento de satélites, transporte de carga y astronautas a la Estación Espacial Internacional, y reducir considerablemente los costos, al hacerlo reutilizable. Foto: AP
Mediante el cohete Falco 9, la empresa SpaceX planea ofrecer servicios como lanzamiento de satélites, transporte de carga y astronautas a la Estación Espacial Internacional, y reducir considerablemente los costos, al hacerlo reutilizable. Foto: AP

Nuevamente la humanidad mira al espacio exterior para responder muchas de las preguntas sobre el origen y el futuro de la vida en la Tierra, así como explotar nuevas oportunidades económicas a partir de la expansión de la frontera espacial, no solo pensando en volver a la Luna, sino el siguiente paso, llegar a Marte.

La motivación detrás de este nuevo interés se diferencia de los objetivos ideológicos y geopolíticos de la anterior carrera espacial, de mediados del siglo XX, que permitió la llegada del hombre a la Luna el 20 de julio de 1969.

Aquellos esfuerzos fueron parte de una pugna entre Estados Unidos y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) para demostrar su poderío económico y tecnológico, en el marco de la Guerra Fría.

“Fue tanto un objetivo político, que justo después de que terminaran las misiones Apollo, Estados Unidos redujo en una décima parte la inversión que hacía en el campo espacial.

“¿Cuál es la diferencia ahora? Que los esfuerzos de lo que mucha gente denomina ‘Espacio 2.0’, no son políticos, ni tanto de gobiernos, más bien son comerciales”, explicó Adolfo Chaves Jiménez, coordinador del Laboratorio de Sistemas Espaciales (SETEC Lab) de la Escuela de Electrónica del Instituto Tecnológico de Costa Rica (Tec).

Nuevos actores
El pasado 9 de mayo, Jeff Bezos, dueño de Blue Origin, presentó el nuevo módulo lunar llamado Blue Moon, con el que esperan transportar seres humanos de vuelta a la Luna. Foto: AFP
El pasado 9 de mayo, Jeff Bezos, dueño de Blue Origin, presentó el nuevo módulo lunar llamado Blue Moon, con el que esperan transportar seres humanos de vuelta a la Luna. Foto: AFP

Las aspiraciones de Estados Unidos, China, India y diversos países europeos, se ven contrarrestados por los proyectos que ya tienen en marcha empresas privadas que son propiedad de los multimillonarios Elon Musk, Jeff Bezos y Richard Branson.

“Estamos en un momento muy interesante, toda esta transición que se está dando de que muchas actividades tradicionales del sector aeroespacial también lo están llevando a cabo empresas privadas.

"Puede que se les vaya arriba (a los gobiernos) una empresa privada como SpaceX (Musk) o Blue Origin (Bezos), que tienen programas algunas veces mucho más agresivos y que avanzan en un periodo mucho más rápido”, dijo Juan Ignacio Del Valle, director de Operaciones Ad Astra Rocket Company.

Potencial tico
A inicios de abril de 2018, se lanzó desde Cabo Cañaveral, Florida, el primera satélite costarricense, a bordo de un cohete tipo Falcon 9, rumbo a la Estación Espacial Cañaveral. Foto: Alejandro Gamboa Madrigal
A inicios de abril de 2018, se lanzó desde Cabo Cañaveral, Florida, el primera satélite costarricense, a bordo de un cohete tipo Falcon 9, rumbo a la Estación Espacial Cañaveral. Foto: Alejandro Gamboa Madrigal

Pero, ¿qué impacto podría tener este nuevo panorama para Costa Rica?

El valor anual por ingresos y producción de la industria aeroespacial en el mundo llegó en el 2018 a los $838.000 millones, aproximadamente, según datos de AeroDynamic Advisory and Teal Group Corp. Esto incluye todo lo relacionado con el desarrollo, producción, mantenimiento y soporte de aeronaves y naves espaciales.

“Un pequeño porcentaje que podamos pellizcar de esta industria global, se puede convertir en una cantidad de dinero muy grande de ingresos para el país. Especialmente porque esta es una industria de alto valor agregado, en donde Costa Rica tiene varios de los ingredientes importantes que se necesitan en estos temas”, aseguró Del Valle.

Entre las ventajas que ofrece el país se encuentra la existencia de un ecosistema de innovación, personal capacitado, iniciativas para la generación de talento en todas las ramas de ciencia, tecnología e ingeniería; así como la generación de empresas espaciales de carácter privado.

De hecho Costa Rica ya cuenta con un Cluster Aeroespacial, integrado por 34 compañías. Si bien el consorcio, del que Ad Astra es miembro, mantiene su grueso en el área de la aeronáutica, de acuerdo con Del Valle tiene la capacidad de trabajar con los mismos estándares y la misma calidad para la industria aeroespacial.

El cluster, creado en el 2016, actualmente se está enfocando en catalizar dos cosas: necesidades y oportunidades. Así como cerrar brechas que faciliten la inserción de las empresas ticas en la industria aeroespacial.

“Encontramos una serie de debilidades, por ejemplo, ahorita, menos de un 25% de las empresas tienen certificaciones, hay mucho desconocimiento, en temas aeroespaciales, la participación en el mercado aeroespacial de la mayoría de las empresas es de un 20% o menos.

“Es un sector a muy largo plazo. El verdadero éxito de lo que estamos haciendo es que nos estamos preparando para poder incursionar de una forma más agresiva, porque no podés meterte al sector si no tenés certificaciones, si no se conoce sobre la industria, la terminología o los controles”, argumentó Esteban Carrillo, director ejecutivo del Clúster Aeroespacial.

Entre los planes para elevar el perfil del consorcio, se busca que tres empresas logren anualmente certificaciones aeroespaciales y ofrecer seis programas de capacitación aeroespacial al año. Aún así, el directivo destacó que ya existen productos costarricenses volando y encadenamientos productivos.

Otro importante paso que dio Costa Rica para colocarse en el mapa, fue la presentación el pasado 8 de abril del proyecto de Ley de Creación de la Agencia Espacial Costarricense.

¿Qué puede ofrecer Costa Rica?

Más allá de las capacidades, hay también otros factores que dan a Costa Rica un gran atractivo para inversiones de la industria aeroespacial, la cual no requiere de grandes extensiones de territorio o cantidades de recursos naturales, lo que favorece al país.

"La gente piensa: ¿Cómo Costa Rica, un país tan pequeño, que no tiene esa industria ya desarrollada, va a competir con Estados Unidos en hacer cohetes?

“El punto no es ese, no es hacer lo mismo que los demás, sino entender cuál es nuestro valor agregado”, manifestó Chaves, del Tec.

Por ejemplo, la ubicación de Costa Rica; en los alrededores no existe prácticamente ninguna nación que tenga antenas para poder comunicarse con satélites, por lo que las agencias espaciales podrían aprovechar el suelo tico para colocar las suyas.

Chile y Argentina han hecho algo similar, y actualmente albergan observatorios de muchas universidades e instituciones de alrededor del mundo.

Según Chaves, la posición de Costa Rica cerca del Ecuador, también hace que el país sea un punto muy conveniente para hacer lanzamientos hacia el espacio desde un avión, como lo quiere realizar la empresa Virgin Orbit de Richard Branson.

“Entre más cerca del Ecuador, es mejor para el lanzamiento de un cohete, debido a la rotación del planeta y un montón de otros parámetros. Uno puede imaginar que se realicen lanzamientos espaciales con un avión desde el aeropuerto de Liberia, donde se cuenta con buenas condiciones del tiempo; incluso que salga de este punto y aproveche las aguas territoriales de Costa Rica para lanzar. Sería un lanzamiento casi ecuatorial”, explicó el ingeniero.

Semilla está sembrada

Otro elemento que puede beneficiar al país, es la gran cantidad de ticos que ya están involucrados en proyectos espaciales, en distintas partes del mundo.

“En el campo aeroespacial ya estamos llegando al punto de que tenemos una cantidad bastante grande de personas que están muy capacitadas, trabajando en proyectos aeroespaciales muy importantes a nivel mundial”, señaló Del Valle.

El costarricense Andrés Mora participó en el desarrollo de un nuevo sistema llamado Astrobee, que ayudará a los astronautas en tareas rutinarias para que se enfoquen en sus investigaciones. Foto: NASA/Ames Research Center/Dominic Hart
El costarricense Andrés Mora participó en el desarrollo de un nuevo sistema llamado Astrobee, que ayudará a los astronautas en tareas rutinarias para que se enfoquen en sus investigaciones. Foto: NASA/Ames Research Center/Dominic Hart

Debido a lo competitiva que es esta industria, Costa Rica para poder participar en proyectos de alto nivel, necesitará cooperar con otros países, “y esos costarricenses son la prueba en sus propios grupos de que los ticos tenemos capacidad y son la gente que puede confiar en nosotros”, indicó Chaves.

“La respuesta del país a meterse en algunos campos no puede ser desde una posición de ‘por favor ayúdennos’, sino que tiene que ser una respuesta de ‘tú a tú’; ser un actor más, ya no podemos jugar de pobrecitos, sino ser colegas, no en cualquier cosa, sino en lo que podamos hacer”, recalcó.