AFP. 27 mayo
Los astronautas Bob Behnken (der.) y Doug Hurley se despiden de familiares en su camino hacia el cohete SpaceX Falcon 9, en el Centro Espacial Kennedy, el 27 de mayo del 2020, en Cabo Cañaveral, Florida. Foto: AFP
Los astronautas Bob Behnken (der.) y Doug Hurley se despiden de familiares en su camino hacia el cohete SpaceX Falcon 9, en el Centro Espacial Kennedy, el 27 de mayo del 2020, en Cabo Cañaveral, Florida. Foto: AFP

Washington. El clima aún amenazaba en Florida este miércoles, pero la NASA y SpaceX continuaban los preparativos para el vuelo inaugural de la cápsula Crew Dragon con dos astronautas, el amanecer de una nueva era espacial apoyada en el sector privado.

El jefe de la agencia espacial, Jim Bridenstine, anunció que el lanzamiento seguía en pie, tras una evaluación del pronóstico del tiempo que da un 60% de probabilidades de que el clima sea desfavorable, con riesgo de tormentas eléctricas. El monitoreo continúa y todavía, dijo, es posible un aplazamiento.

Los astronautas Doug Hurley y Bob Behnken se enfundaron sus trajes espaciales blancos, rodeados de técnicos con mscarillas, y pronto se unirán a la torre de lanzamiento.

Densas nubes se ciernen sobre el Centro Espacial Kennedy en la costa de Florida, y el Centro Nacional de Huracanes ha anunciado la formación de una tormenta tropical frente a Carolina del Sur, más al norte, lo que podría suponer un riesgo para los astronautas en caso de un amerizaje de emergencia en el Atlántico tras el despegue.

El despegue, al que el presidente Donald Trump asistirá en persona, puede ser cancelado hasta tres cuartos de hora antes de la hora pautada, las 2:33 p.m. (hora de Costa Rica). La próxima ventana posible sería el sábado.

A esa hora, un cohete Falcon 9 de SpaceX con la nueva cápsula Crew Dragon enganchada partirá hacia la Estación Espacial Internacional (EEI) desde la plataforma 39A, desde donde despegaron Neil Armstrong y sus compañeros de la misión Apolo 11.

Behnken y Hurley han estado en cuarentena durante dos semanas. A pesar del encierro, el plan se mantuvo.

Space Exploration Technologies Corp. (SpaceX), fundada con la determinación de cambiar las reglas del juego de la industria aeroespacial, se ganó poco a poco la confianza de la agencia espacial más grande del mundo.

En el 2012 se convirtió en la primera empresa privada en acoplar una cápsula de carga a la EEI. Dos años después, la NASA le pidió que adaptara la cápsula Dragon para poder transportar astronautas.

"Si sale mal, será mi culpa", dijo Elon Musk a la cadena de televisión CBS.

La agencia espacial ha pagado más de $3.000 millones a SpaceX para diseñar, construir, probar y operar su cápsula y hacer seis viajes espaciales de ida y vuelta.

El desarrollo experimentó retrasos, explosiones, problemas de paracaídas, pero SpaceX venció al gigante Boeing, al que la NASA también pagó para hacer una cápsula, la Starliner, que aún no está pronta.

La inversión, decidida durante las presidencias de George W. Bush para el envío de carga y Barack Obama para el envío de astronautas al espacio, se considera fructífera en comparación con las decenas de miles de millones que costaron los sistemas anteriores desarrollados por la NASA.

“Algunos han dicho que es inviable o imprudente trabajar con el sector privado de esta manera. No estoy de acuerdo”, dijo Obama en el 2010. La decisión del expresidente se encontró con la hostilidad del Congreso y de la NASA.

Trump, presente

Diez años después será otro presidente, Trump, el que asistirá al centro Kennedy a ser testigo del hito. El republicano trata de reafirmar el dominio estadounidense del espacio y ha ordenado el regreso a la Luna en el 2024.

La Crew Dragon es una cápsula como la Apolo, pero del siglo XXI. Las pantallas táctiles han reemplazado los botones y los joysticks. El interior está dominado por el blanco con una iluminación más sutil, nada que ver con los enormes transbordadores que funcionaron entre 1981 y 2011.

El helicóptero de seguridad de la NASA vuela cerca del complejo de lanzamiento, donde se encuentra el cohete SpaceX Falcon 9, el día del lanzamiento en el Centro Espacial Kennedy, en Florida, el 26 de mayo del 2020. Foto: AFP
El helicóptero de seguridad de la NASA vuela cerca del complejo de lanzamiento, donde se encuentra el cohete SpaceX Falcon 9, el día del lanzamiento en el Centro Espacial Kennedy, en Florida, el 26 de mayo del 2020. Foto: AFP

"¡Seguro que todos los pilotos del mundo tendrán más confianza si les das un joystick que si les das un iPad!", bromeó Thomas Pesquet, el astronauta francés que podría ser el primer europeo en viajar a bordo de la Dragon en 2021.

"Esperamos un vuelo más suave pero más ruidoso", dijo Bob Behken, quien al igual que su compañero de misión viajó dos veces en los transbordadores.

A diferencia de aquellas naves, una de los cuales -Challenger- explotó en 1986 después del despegue, la Crew Dragon puede separarse del cohete en caso de emergencia.

La cápsula debe llegar a la estación espacial, situada a 400 kilómetros sobre la Tierra, donde probablemente permanecerá acoplada hasta agosto.

Si cumple su misión, los estadounidenses ya no dependerán de los rusos para llegar al espacio, como ha ocurrido desde el 2011, pues las Soyuz rusas son los únicos vehículos espaciales que hacen este recorrido, despegando del cosmódromo de Baikonur en Kazajistán.

Las rutas desde Florida volverán a ser regulares, con cuatro astronautas a bordo.

Y SpaceX será libre de organizar viajes espaciales para turistas con la cápsula, por un boleto que probablemente costará decenas de millones de dólares la plaza.