El Comercio/ GDA. 30 enero
Esta fotografía infrarroja, proporcionada por la NASA y tomada con el telescopio espacial Spitzer de la NASA, revela un anillo de polvo nunca antes visto en lo profundo de la galaxia de Andrómeda (cerca del centro de la imagen). (AP/NASA/JPL)
Esta fotografía infrarroja, proporcionada por la NASA y tomada con el telescopio espacial Spitzer de la NASA, revela un anillo de polvo nunca antes visto en lo profundo de la galaxia de Andrómeda (cerca del centro de la imagen). (AP/NASA/JPL)

La Administración Espacial Aeronáutica de Estados Unidos (Nasa) le dice adiós a uno de sus grandes observatorios, el telescopio espacial Spitzer, después de 16 años de escanear el universo con ojos infrarrojos. Su fin llegó hoy, cuando los controladores en tierra colocaron la desvencijada aeronave en hibernación permanente.

Por años, Spitzer tomó imágenes más allá de nubes polvorientas de incalculables estrellas y galaxias, descubrió un enorme y casi invisible anillo alrededor de Saturno, y ayudó a descubrir siete planetas del tamaño de la Tierra en una estrella cercana.

La última observación del Spitzer se realizó este miércoles. En total, el telescopio observó 800.000 objetivos espaciales y produjo más de 36 millones de imágenes crudas como parte de la misión con un costo de $1.400 millones. Unos 4.000 científicos de todo el mundo participaron en las observaciones y publicaron casi 9.000 estudios, según la Nasa.

“Tienen que estar orgullosos… cuando vean hacia atrás y digan: ‘Miren al equipo que opera el Spitzer, miren al equipo que contribuye para tener toda esta gran ciencia’”, dijo el gerente del proyecto, Joseph Hunt.

Diseñado para durar entre 2,5 y 5 años, el Spitzer se volvió más difícil de operar, pues se alejaba más de la Tierra. GDA/El Comercio/Perú