Se trata de un dinosaurio pico de pato y un iguanodontido

 25 noviembre, 2013
Los chilenos piensan que podrían estar “a las puertas de una edad de oro para la paleontología” de su país. | EFE
Los chilenos piensan que podrían estar “a las puertas de una edad de oro para la paleontología” de su país. | EFE

Santiago, Chile. El Mercurio, GDA. Hasta hace muy poco la evidencia más austral de dinosaurios en el hemisferio sur (sin contar la Antártica) eran unos huesos hallados en la costa de Santa Cruz, Argentina.

Pero esto cambió cuando el paleontólogo Marcelo Leppe, del Instituto Antártico (Inach), invitó a sus colegas David Rubilar y Alexander Vargas a viajar a Punta Arenas para conocer unos restos que había encontrado en la Patagonia.

Ese material obtenido en febrero en cerro Guido (en las inmediaciones de la frontera con Argentina) superaría las expectativas.

Tras los primeros análisis, los paleontólogos coincidieron en que estaban frente a los restos de un hadrosaurio o dinosaurio pico de pato, el primero de su tipo hallado en Chile. También identificaron restos de un iguanodontido.

Ambos están fechados en el período Cretácico, hace 66 millones de años, es decir, el umbral mismo de la extinción de los dinosaurios. “Son de los más cercanos a la extinción que se han hallado en Suramérica”, explica el paleontólogo de vertebrados del Museo Nacional de Historia Natural David Rubilar. Además, dice, tienen el récord de ser los más australes hallados hasta la fecha en el continente.

“Apenas hemos excavado 4,2 metros y la ladera tiene más de 800 metros de largo por 80 metros de ancho, hay mucho por trabajar”, dice Leppe, quien es jefe del departamento científico del Inach.

“No hemos ido todavía al sitio, hemos estado pegando los huesos, identificando y además hemos visitado colecciones en Estados Unidos para comparar con lo que tenemos acá”, cuenta Vargas, paleontólogo de la Universidad de Chile.

Según Rubilar, sin duda este sería el yacimiento paleontológico más prometedor del territorio nacional. “Aquí hay muchas expectativas. Estaríamos a las puertas de una edad de oro para la paleontología chilena”.

Y no solo es relevante por la presencia de los grandes reptiles: sería la primera evidencia de que los bosques de Nothofagus , familia que incluye a los árboles como el roble, el coigüe, el raulí, el ñirre, la lenga, el hualo y el ruil, convivieron con los dinosaurios.