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Tras las llamas, la espinosa cuestión de las iglesias de Egipto

El mortífero incendio de una pequeña iglesia copta de El Cairo evidenció la cuestión lancinante del mantenimiento de los lugares de culto en un país de aplastante mayoría musulmana, en el que los coptos se sienten ignorados.

El domingo, cuando se incendió, en la iglesia de Abu Sifin, había 200 personas reunidas para la misa, contó a la AFP el padre Yohanna.

Cuarenta y una personas murieron asfixiadas por el humo, ante la tardanza de los equipos de socorro.

El padre Yohanna perdió a seis familiares en el incendio, incluyendo a dos gemelos de cinco años y a su hermano pequeño, de cuatro.

El cura apunta que todavía queda mucho por hacer, como mejorar las normas de seguridad o contar con locales adaptados y con servicios de emergencias adecuados.

Pero construir o renovar una iglesia es ahora "más simple" gracias a una ley votada en 2016, admite.

El Estado afirma que el texto permitió "legalizar" 1.077 iglesias y se jacta de ser un "modelo multiconfesional único de coexistencia y de unidad nacional".

El argumento de la "unidad nacional" es un pretexto para acusar de "comportamiento antipatriótico" a los que denuncian discriminaciones contra los coptos, afirma la historiadora Amy Fallas.

La Iniciativa Egipcia para los Derechos de las Personas (EIPR), la oenegé de derechos humanos más activa en el país, culpa a esa ley de haber ahondado aún más la brecha.

Según la organización, solo el 20% de las solicitudes de construcción o de renovación de iglesias obtuvieron un visto bueno de las autoridades.

La iglesia Abu Sifin ocupaba un edificio ubicado en el laberinto de callejuelas del barrio de Imababa, por donde difícilmente pueden pasar los autos. Solo tenía una entrada, que quedó rápidamente colapsada por las llamas, según los testigos.

Las estrechas escaleras que llevaban a las salas dedicadas a labores de enseñanza y otros servicios propuestos por la iglesia se convirtieron en trampas llenas de humo y los fieles se vieron obligados a "saltar por las ventanas", contó un testigo a la AFP.

La iglesia tenía "solo 120 metros cuadrados", explicó el papa Tawadros II, jefe de la Iglesia copta ortodoxa.

Habrá que "reubicarla en un espacio más grande", defendió, porque muchos de los entre 10 y 15 millones de coptos que hay en Egipto viven en Imbaba.

Una de las propuestas sobre la mesa sería trasladarla a las afueras, pues la urbe, de 20 millones de habitantes, está muy masificada.

"Eso no es práctico", señala el padre Yohanna. "Los lugares de culto deben estar cerca de donde viven" los coptos, recalca. Una minoría que reside mayoritariamente en los viejos barrios del centro de El Cairo.

De momento, las autoridades anunciaron que renovarán el templo.

Después de la tragedia de Abu Sifine, otras dos iglesias resultaron dañadas por incendios provocados por cortocircuitos.

"Cada vez, es una cuestión de vida o muerte que afecta de forma desproporcionada a iglesias de los barrios empobrecidos", declaró Fallas a la AFP.

Pero denunciar la discriminación de los coptos, que suelen quejarse de que las autoridades no se ocupan de sus necesidades, no está exento de riesgos.

En enero, nueve coptos terminaron una condena de tres meses de cárcel por haber reclamado la reconstrucción de la única iglesia de su localidad, Ezbet Faragallah, al sur de El Cairo.

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