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Reforma legislativa para el cambio climático de Biden vuelve al Senado

Tras 18 meses de negociaciones, parece que Joe Biden se va a anotar una victoria con su reforma social y climática. Está previsto que el Congreso estadounidense comience a debatir el sábado una versión retocada del proyecto de ley estrella del presidente estadounidense.

"Este proyecto de ley va a cambiar radicalmente las cosas para los hogares estadounidenses y para nuestra economía", prometió el inquilino de la Casa Blanca, que llegó al cargo con la ambición de hacer grandes reformas.

Este plan -fruto de numerosos compromisos con el ala más derechista de su partido- incluye 370.000 millones de dólares para cumplir con las metas de Biden sobre emisiones de gases de efecto invernadero.

De aprobarse, será la mayor inversión en energía limpia por parte de Estados Unidos, algo que Biden ha calificado de "histórico".

A pesar de que Estados Unidos sufre cada año los efectos del calentamiento global, éste está muy abajo en la lista de preocupaciones de los hogares, muy por detrás de la inflación o el desempleo.

Para asegurarse de que estas inversiones tengan el apoyo de los estadounidenses, los demócratas optaron por dirigirse a su billetera. Una parte de estos fondos servirá para financiar créditos fiscales para los productores y consumidores de energía eólica, solar y nuclear.

Este presupuesto también está destinado a reforzar la capacidad de restauración de los bosques de cara a los enormes incendios que cada año arrasan con más fuerza el oeste del país, efecto atribuido al calentamiento global.

La "Ley de Reducción de la Inflación", como ha sido batutizada, busca a la vez abordar los altos precios de los medicamentos como la insulina y borrar, en parte, las enormes desigualdades de acceso a los servicios médicos en Estados Unidos.

"La angustia de la gente que no puede pagar por medicinas que podrían salvarles la vida va a reducirse", aseguró el líder de los demócratas en el Senado, Chuck Schumer.

La vasta reforma que se empezará a discutir en el Senado contempla que los grandes grupos farmacéuticos hagan descuentos en ciertos medicamentos cuyos precios suban más que la inflación.

Los copartidarios de Biden denuncian que los costos de algunos tratamientos son demasiado altos, llegando a ser hasta 10 veces más caros que en otros países desarrollados.

La indignación, sin embargo, está lejos de ser unánime en el país, donde muchos piensan que la salud es un asunto individual, no del Estado.

El proyecto de ley también pretende reducir el déficit federal mediante un impuesto de sociedades mínimo del 15% para todas las empresas con beneficios superiores a 1.000 millones de dólares.

Estas inversiones, populares entre los estadounidenses según varios sondeos, son atacadas por los republicanos, que acusan a Biden de echar gasolina al fuego a una inflación que alcanza cifras no vistas desde hace récord.

"Vamos a hacer todo lo que podamos para hacer fracasar esta ley", prometió el influyente senador republicano John Thune el viernes.

Pero sus medios para bloquear la iniciativa son limitados, ya que los demócratas no necesitan el voto de ningún republicano. La oposición, sin embargo, tratará de frenar el proceso legislativo presentando enmiendas durante los debates.

Está previsto que el Senado vote a principios de la próxima semana, tras lo cual el texto irá a la Cámara de Representantes, donde los demócratas tienen una estrecha mayoría.

Biden, que necesita urgentemente de una victoria política de cara a las elecciones legislativas de noviembre, exhortó al Congreso a pasar la ley sin demoras.

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