Televisión

Delia Fiallo, la madre de las telenovelas, falleció en Miami a los 96 años

La creadora de recordadas producciones como ‘Cristal’ y ‘Esmeralda’ marcó la cultura popular hispanoamericana con sus dramáticos guiones

La escritora cubana de telenovelas Delia Fiallo, autora de éxitos internacionales como Cristal y Kassandra, murió este martes en su casa en Miami a los 96 años, confirmó una fuente de la familia a la AFP.

Fiallo, una pionera en el género de la telenovela que comenzó a escribir a mediados del siglo pasado, dijo en una entrevista en 2018 que quería “ser recordada como una persona que amó mucho y que fue muy amada”.

Odalys Báez, quien fue su nuera y portavoz, confirmó a la AFP la noticia del fallecimiento.

Apodada “la madre de la telenovela”, Fiallo marcó la cultura popular hispanoamericana de la segunda mitad del siglo XX con sus guiones.

Comenzó a escribir radionovelas en 1950 hasta que realizó en 1957 un guion para su primera telenovela por episodios.

Luego de exiliarse con su familia en Miami en 1966, comenzó a escribir para canales venezolanos. Un año después nació Lucecita y luego éxitos mundiales como Esmeralda -en la que luego se basó Topacio, Leonela, Cristal y Kassandra.

¡Salve, reina!

Canales de televisión, como Venevisión en Venezuela y Televisa en México, enviaron sus condolencias por el fallecimiento de Fiallo.

“Desde Venevision nos unimos al sentido abrazo de condolencias para los familiares y amigos de Delia Fiallo, gran escritora que nos dice adiós tras 96 años de vida dando forma a grandes historias inolvidables”, publicó el canal venezolano en su cuenta en Twitter.

“Televisa lamenta el sensible fallecimiento de la gran escritora y guionista Delia Fiallo. Sus emblemáticas creaciones dejan una huella imborrable en la historia de la televisión”, dijo a su vez la cadena mexicana.

Algunos colegas que siguieron su camino también recordaron sus habilidades y enseñanzas.

“Se nos ha ido la reina de las telenovelas: Delia Fiallo. Nadie como ella supo manejar los resortes internos del melodrama. Todos los escritores de televisión -incluso sus más fervientes detractores- tenemos en el ADN de nuestro oficio una deuda impagable con ella. ¡Salve, reina!”, escribió en Twitter el venezolano Leonardo Padrón.

“Todos, hasta los que no gustaban de tu obra, aprendimos mucho de ti. Todos”, coincidió el escritor y periodista César Miguel Rondón.

La muerte del género

Fiallo se vinculó con las producciones venezolanas a través de un amigo que la contactó cuando supo que se había establecido en Miami y, aunque al principio le pareció extraño que una cubana residenciada en Estados Unidos escribiera novelas venezolanas, puso manos a la obra.

Releyó obras de literatura venezolanas, se sentó en los parques a oír hablar a la gente, le preguntó a estudiantes cómo hablaban y hasta se hizo un diccionario de giros idiomáticos, para lograr su cometido, según relató en una ocasión.

En su casa de Miami donde habló con la AFP en 2018, Fiallo guardaba toda clase de recuerdos de su carrera: máquinas de escribir, premios y afiches promocionales de sus telenovelas hasta en japonés.

En esa ocasión, lamentó que el género que cultivó “ya no exista”, porque -a su juicio- los guionistas olvidaron las emociones.

“Mis novelas se vendían en 200 y pico de países, se traducían en tantos idiomas. ¿Y cuáles eran los instrumentos de trabajo del escritor de telenovelas? Las emociones, los sentimientos. Es el común denominador del género humano, desde el hombre de las cavernas hasta el último hombre sobre la tierra. Entonces era un género que no podía fallar. Pero eso se perdió. Ahora la telenovela no existe. Al menos la telenovela tradicional”, dijo entonces.

Y entre los culpables apuntó también a las “malas versiones de novelas clásicas”, al exceso de narconovelas o a la posibilidad de “ver en una noche 10 capítulos, 5, 20”.