Interés Humano

Minneapolis llora a Daunte Wright, una nueva víctima de la violencia policial

Ceremonia se celebra apenas dos días después del fallo pronunciado en el juicio a Derek Chauvin, el policía blanco condenado por el asesinato de George Floyd en la misma ciudad el año pasado.

Minneapolis. “Que cese la tristeza en esta ciudad”, suplica un hombre en el escenario de la iglesia del templo de Shiloh en Minneapolis, antes del inicio del funeral de Daunte Wright, un joven afroamericano asesinado el 11 de abril por una mujer policía blanca durante un control de tráfico banal.

El edificio puede parecer modesto a primera vista desde el exterior, pero detrás de sus paredes de ladrillo gris hay un anfiteatro con varios cientos de asientos, todos llenos y todos ubicados frente a una gran plataforma.

Es allí, en un distrito comercial de esta metrópoli del norte de Estados Unidos, donde tiene lugar el jueves el funeral de Daunte Wright.

La ceremonia se celebra apenas dos días después del fallo pronunciado en el juicio a Derek Chauvin, el policía blanco condenado por el asesinato de George Floyd en la misma ciudad el año pasado.

En la repleta sala, el ataúd blanco de Daunte Wright se encuentra frente al estrado, con un enorme ramo de rosas rojas descansando sobre él. A ambos lados de la plataforma se proyectan fotos y videos del fallecido en diferentes edades de su vida.

Un coro de gospel canta y sacude los cimientos de la iglesia, antes de que un trompetista levante a todo el público, gracias a un conmovedor solo de varios minutos. Lo saluda una ovación.

El reverendo Al Sharpton, figura de la lucha por los derechos civiles, pronunció la oración fúnebre, como ya lo había hecho hizo por George Floyd, cuya familia estaba este jueves en la sala.

"Tenemos que levantar la voz cuando hay una injusticia", tronó Al Sharpton durante su discurso.

La organización del Reverendo, la Red de Acción Nacional, se hizo cargo de todos los costos relacionados con el funeral.

"Justicia para Daunte Wright", declara a su llegada el abogado Ben Crump, que representa, además de a la familia de Daunte Wright, la de George Floyd y otras víctimas de la violencia policial.

"La vida de Daunte Wright vale", afirmó toda la asamblea por invitación del abogado.

Fuera de la iglesia, un grupo de hombres negros armados brindan seguridad para el evento.

Con una chaqueta paramilitar color caqui y una metralleta sostenida firmemente en sus manos, "Sarge", un bombero retirado de 56 años, se presenta como uno de los líderes de los Minnesota Freedom Fighters, una organización que se niega a ser llamada milicia,

"Creemos que es importante tener algo que no sea siempre una presencia policial, aunque somos similares en algunos aspectos", dice Sarge.

La muerte de Daunte Wright, que se produjo mientras se desarrollaba el juicio a Derek Chauvin generó varias noches de protestas en el Brooklyn Center, donde tuvo lugar la tragedia.

Reunidos frente a la comisaría de esta ciudad ubicada a unos diez kilómetros de Minneapolis, varios cientos de personas clamaron su ira durante siete noches consecutivas.

A veces marcadas por la violencia, las manifestaciones fueron reprimidas por la policía con gas pimienta y granadas paralizantes e incluso cargando con porras contra los manifestantes que violaron el toque de queda.

El miércoles una vigilia fúnebre fue organizada en la misma iglesia.

Al final del callejón donde el ataúd de Daunte Wright era exhibido abierto, la gente se acercó para rendir homenaje al joven, meditar, mientras su familia, sentada en la primera fila, observaba la escena.

Wright descansará en el cementerio de Lakewood.

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