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El espinoso tema de la vuelta a Francia de los hijos de yihadistas

Aún son unos 200, cautivos y abandonados en el desierto sirio. A diferencia de sus vecinos europeos, Francia es reticente a repatriar a estos niños, hijos de yihadistas, pese a que los que ya han vuelto viven con normalidad una infancia recuperada.

Desde 2016, 126 niños, cuyos padres viajaron a los territorios conquistados luego al Estado Islámico (EI), han sido repatriados a Francia. Pero el mayor contingente de unos 200 menores y 80 madres, siguen en los campamentos del noreste de Siria, controlados por los kurdos.

Siguiendo el ejemplo de Alemania, Bélgica repatrió a fines de junio a la casi totalidad de los niños. En cambio, París mantiene una criticada política de cuentagotas.

Para el Comité de los Derechos del Niño de la ONU, Francia "ha violado los derechos de los niños franceses retenidos en Siria al no repatriarlos". Denuncia además sus condiciones de vida "espantosas", que "ponen en riesgo su supervivencia"

Estos menores, hacinados en tiendas de campaña, expuestos a temperaturas extremas, sin escolarización, "carecen de productos de primera necesidad, en especial agua y alimentos, y afrontan un riesgo inminente de muerte", según los expertos de la ONU

"Cuando se habla de este tema, aparecen los fantasmas" comenta Stéphane Troussel, presidente del departamento de Seine-Saint-Denis, en el norte de la región de París.

"Las imágenes de niños reclutados por el Estado Islámico (EI), portando armas, siguen impregnándonos", se lamenta Troussel, que se ocupa, a través de la Ayuda Social a la Niñez (ASE, por sus siglas francesas) de dos tercios de los niños que volvieron de una zona de guerra, principalmente de la región a caballo en Irak y Siria.

Pero "los niños no son culpables, son ante todo víctimas de las mortíferas derivas de sus padres, y lo que necesitan ante todo es reconstruirse si queremos que se integren en la sociedad", alega Troussel.

La opinión pública no piensa lo mismo: en 2019, siete de cada 10 franceses se oponían al retorno de los hijos de yihadistas, según un sondeo Odoxa-Dentsu Consulting.

Estos retornos, tanto de adultos como de niños, son muy escasos: en 2021, solo ocho niños fueron repatriados al departamento de Seine-Saint-Denis.

El tema es muy sensible para el gobierno. El "Colectivo de familias unidas" de franceses que fueron a la zona iraquí-siria esperan un "gesto" del presidente Emmanuel Macron.

En abril pasado, Macron había asegurado que los huérfanos no deben permanecer en esos campamentos, aunque no precisó ningún calendario para traerlos.

"En los campamentos, (esos niños) sufren la experiencia del abandono, de la soledad" explica el profesor Thierry Baubet, jefe del servicio de psicopatología del niño en el hospital Avicenne de Bobigny, en las afueras de París.

"Uno de los factores de la gravedad del trauma es la duración de la exposición. Dejarlos ahí es maltratarlos, hipotecar su futuro", agrega.

Y la acogida de los escasos menores que regresaron ha sido toda "una aventura", rodeada de aprensiones, según la ASE de Yvelines, región cercana a París.

"Familias de acogida o educadores temían que sus nombres o direcciones" fueran asociados a los casos de terrorismo de los padres, confía Lucie Debove, jefa del servicio de la ASE de Seine-Saint-Denis.

Superados esos inicios, los servicios de protección de la infancia trabajan colectivamente para que "los niños vuelvan a ser niños", explica Sandra Lavantureux, directora de la ASE de Yvelines.

Se trata de escolarizarlos, de organizar visitas a progenitores presos, de controlar los mensajes que les llegan de Siria...

"Más del 65% de los padres están en la cárcel, y hay que ver si la visita es positiva para el niño. Hay muy pocos casos de suspensión del derecho de visita. Cuando ocurre, es porque existe un riesgo de recibir un mensaje de radicalización, o agresivo, o de presión por parte de los progenitores que van a ser juzgados por terrorismo", explica Muriel Eglin, vicepresidenta del tribunal de menores de Bobigny.

"No es normal tener a los dos progenitores en la cárcel, por lo que hay que explicarles por qué, y como actuaron sus padres", asegura Josine Bitton, abogada de varios niños. Ella acude a los juicios para "recoger algunos aspectos de sus historias" para "restituirlas, ahora o más tarde, a los hijos"

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