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Condenan a 10 años de cárcel a cuatro afganos por incendiar campo de migrantes en Grecia

Tribunal griego dictó su veredicto en el juicio por la destrucción del lugar que albergaba a 10.000 solicitantes de refugio, en setiembre del 2020. Otros dos jóvenes ya habían sido sentenciados

Atenas. Un tribunal griego sentenció el sábado a cuatro solicitantes de asilo afganos a 10 años de cárcel cada uno, por provocar incendios que devastaron el mayor campamento de refugiados en Europa, en septiembre de 2020.

El tribunal de Quíos, al norte del mar Egeo, los condenó por incendio intencionado, informaron los abogados de la defensa, que indicaron a la AFP su intención de recurrir la sentencia.

El campamento de Moria, en la isla de Lesbos, albergaba a más de 10.000 personas antes de ser completamente destruido por dos incendios, el 8 y el 9 de septiembre de 2020. La tragedia no dejó víctimas mortales.

Miles de migrantes sin hogar se quedaron errando durante días por la isla de Lesbos, entre ellos niños y personas con discapacidad, antes de que se abriera un nuevo campo de urgencia.

Los jóvenes afganos llegaron al tribunal esposados y se prevé que vuelvan a una prisión de las afueras de Atenas tras la lectura del veredicto, al que no pudo asistir ningún medio, por restricciones vinculadas a la covid-19.

En otro proceso, en marzo, otros dos jóvenes afganos, menores en el momento de los hechos, fueron condenados a cinco años de prisión por un tribunal de Lesbos por estos incendios.

Los abogados de los cuatro afganos consideraron que los condenados no tuvieron un juicio justo.

Los letrados afirman que tres de los condenados mostraron papeles que probaban que no tenían 18 años cuando fueron detenidos, pero que el Estado griego no reconoció su minoría de edad.

El juicio

El grueso de la acusación se basó en el testimonio de un demandante de asilo afgano que vivía también en el campo de Moria y que señaló a los seis jóvenes como autores del incendio.

Este testigo clave no compareció en el tribunal ni el viernes ni en marzo pasado, ya que no pudo ser localizado, según los abogados.

Los acusados declararon ante el juez que el testigo, un hombre de etnia pastún, los incriminó porque ellos son hazaríes, una minoría perseguida en Afganistán.

En el juicio sí comparecieron agentes policiales, bomberos y personal del servicio de asilo europeo, así como de organizaciones no gubernamentales.

El campamento de Moria fue construido en 2013 para albergar a hasta 3.000 refugiados, pero el continuo flujo de migrantes desde la vecina Turquía a partir de 2015 provocó su saturación. En marzo de 2020, llegó a albergar a más de 20.000 personas.

En el momento del incendio, la situación era explosiva en el hacinado campamento, donde los migrantes vivían en lamentables condiciones higiénicas y bajo un estricto confinamiento desde hacía meses por el coronavirus.

Como el conjunto del país, Moria se confinó en marzo de 2020, pero, en cambio, no se benefició del levantamiento gradual de las medidas. El acceso de las organizaciones no gubernamentales también quedó prohibido por riesgos de contagio.

El 2 de septiembre de 2020, se detectó un primer caso en un refugiado que volvía a Moria tras una estancia en el continente, y las tensiones explotaron días después.

Según testimonios recabados por la AFP, la noche del primer incendio, unos 200 migrantes rechazaron ser puestos en cuarentena en una zona de aislamiento creada en el campo.