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Juicio contra una islamista en Noruega ahonda en el papel de las mujeres dentro del yihadismo

¿Cocinar y criar a los niños es yihadismo? Un juicio en Noruega intentará responder esta pregunta

Se ocupaba de los niños, de limpiar y cocinar mientras sus tres cónyuges consecutivos, el primero de ellos un chileno fallecido en Siria, luchaban en las filas del Estado Islámico. Un juicio contra una islamista en Noruega ahonda en el papel de las mujeres dentro de la organización yihadista.

La joven de 30 años, que se marchó enamorada de un islamista en 2013, rumbo a una Siria asolada por la guerra civil, está siendo juzgada en Oslo desde el lunes por "participación en una organización terrorista" tras vivir durante seis años en lo que se convirtió en el "califato" del EI en junio de 2014.

La mujer noruega-paquistaní, que llegó con "ideas radicales" por iniciativa propia pero que afirma que se desengañó rápidamente, dijo que había intentado acortar su estancia - de la cual nacieron dos hijos de tres uniones consecutivas con militantes del EI- en varias ocasiones, pero sin éxito.

"Al cuidar de los niños, cocinar la comida y lavar la ropa, facilitó la participación de varios combatientes extranjeros en las batallas", afirma el fiscal Geir Evanger.

La joven -cuyo nombre la AFP, al igual que los medios de comunicación noruegos, decidió callar por el bien de sus hijos- se enamoró primero de Bastián Vásquez, un noruego de origen chileno, al que conoció antes de que éste se fuera a tomar las armas a Siria, en 2012.

Ella se reía cuando, por teléfono, él le contaba la guerra y todas sus atrocidades. "Estaba tan enamorada que creía en todo lo que él creía", declaró la acusada en el estrado, ahora ya sin velo.

Tras casarse con Bastián por internet, viajó a Siria para unirse a él, una relación que, según ella, rápidamente se volvió violenta, pero de la que no pudo escapar.

La fiscalía la acusa de hacer proselitismo. "Durante su matrimonio con Vásquez, también hablaba positivamente del EI y de la vida en Siria a mujeres de Noruega, con el fin de que se casaran con combatientes extranjeros de la organización", dice el escrito de acusación.

Vásquez muere en 2015 mientras fabricaba explosivos. La acusada se vuelve a casar con un egipcio, con el que tiene su segundo hijo y que muere en combate, y luego con un amigo de éste, también afiliado al EI.

Para la defensa, estas uniones no constituyen una lealtad al EI, sino un billete para sobrevivir con la esperanza de salir algún día del "califato".

"No participó en el EI, sino que sobrevivió al EI", explica su abogado, Nils Christian Nordhus.

Tras la derrota del grupo yihadista, fue internada con sus dos hijos en el campo de Al Hol, bajo control kurdo, desde donde todos fueron repatriados a principios de 2020 por las autoridades noruegas.

Un retorno por motivos humanitarios -su hijo es descrito como gravemente enfermo- que lleva a la derecha populista a dar un portazo al gobierno.

El juicio, el primero de una "retornada" noruega, después de varios procesos contra hombres, plantea la cuestión del papel de las mujeres en el embrión estatal creado por el EI.

"El EI es una entidad clasificada como organización terrorista por las Naciones Unidas. Es toda la organización la que se clasifica como tal, no sólo sus combatientes", afirma Magnus Ranstorp, experto sueco en terrorismo.

"No importa si conduces una ambulancia o cocinas en casa, eres miembro de una organización terrorista", precisa.

Según la Rand Corporation, unos 41.500 extranjeros se unieron al EI en Siria e Irak.

La mayoría de los países europeos, entre ellos Noruega, son reacios a repatriar a sus ciudadanos actualmente detenidos.

Aunque no combatieron, las mujeres contribuyerono al auge del EI ayudando con la propaganda y el reclutamiento, elevando la moral de sus combatientes y dando a luz a la siguiente generación de potenciales yihadistas.

Pero su estatus en tierras fundamentalistas también restringe drásticamente su margen de maniobra. "Es complicado cuando eres una mujer porque no puedes salir (del territorio) sin un acompañante o permiso masculino", explica Magnus Ranstorp a la AFP. "Por lo tanto, eres tanto un rehén del EI como una pieza de su maquinaria".

Se espera que el juicio dure hasta el 23 o 24 de marzo. La acusada se enfrenta a seis años de prisión.