David Vargas.   23 agosto
Ver más!
Santiago Vega es el dueño de este terreno de 2.300 metros cuadrados. Antes de este plan piloto, usaba métodos tradicionales de cultivo en una zona de baja producción. Foto cortesía del TEC

Ni una gota de más ni tampoco que falte. Así de preciso se está manejando el riego de un sembradío de cebolla en Tierra Blanca de Cartago, con el fin de subir los niveles de producción.

Para lograrlo, investigadores del Tecnológico de Costa Rica (TEC) y funcionarios del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) recurren a la tecnología para detectar cuánta agua necesita exactamente una planta de cebolla.

Por ello, se utilizan dos sensores electrónicos que se colocan en la tierra: uno es el WaterScout SM-100, el cual mide la cantidad de agua en la tierra, y el otro es el WaterMark, que vigila la cantidad de agua que absorbe la planta. Dichos sensores se conectan a un lector de datos y así se puede saber la cantidad exacta de agua que necesita el cultivo.

Manejar el sembradío con este nivel de precisión permite a los agricultores utilizar de una forma mucho más eficiente los recursos como el agua, fertilizantes y plaguicidas, además de reducir el impacto negativo de la actividad en el ambiente.

Santiago Vega es el dueño de este terreno de 2.300 metros cuadrados. Antes de este plan piloto, Vega usaba métodos tradicionales de cultivo en una zona de baja producción, lo que lo puso en una posición económica inestable.

Con el uso de tecnologías de riego más eficientes y mejores prácticas agrícolas, este agricultor ha logrado ver una diferencia importante en un corto plazo.

“En estos tres meses de desarrollo de la plantación he podido constatar el cambio radical del crecimiento y desarrollo de la plantación actual respecto a las anteriores”, dice Vega. Él reconoce que con prácticas más eficientes las plantas no necesitan de mucho. “A veces gastamos en cosas que no son necesarias”, añade.

Así funciona el riego del cultivo de cebolla. Foto cortesía del TEC

Adrián Chavarría, investigador de la Escuela de Ingeniería Agrícola de TEC, indica que sembradíos como este, localizados en Tierra Blanca de Cartago, anteriormente se regaban sin medir la cantidad de agua ni los lugares más indicados para hacerlo. “Con esta tecnología podemos hacer un riego más eficiente y aplicar solo el agua que la planta necesita”, explica.

Los resultados muestran que ahora se necesita un 55% menos de plaguicidas, según datos del MAG.

“Lo que queremos es demostrar a los productores agrícolas que la tecnología de bajo costo aplicada en la agricultura sí es posible y muy funcional en el mediano plazo, de tal forma que impacte positivamente la zona norte de Cartago y que ocurra una extensión a todo el país, respecto a la agricultura de precisión, procurando de esta manera, la estabilidad económica y sostenibilidad de los agricultores", concluye Chavarría.

El MAG detectó en la zona norte de Cartago una zona de baja producción agrícola, principalmente por factores climáticos. Jairo González, director regional de este ministerio, detalla que con el plan pretenden armar un paquete de buenas prácticas agrícolas de precisión. Este incluiría un manejo eficiente de los recursos, un aumento de los resultados por hectárea e incrementar la competitividad de los agricultores.