16 enero
La ropa deportiva puede contener innumerables bacterias. De ahí la importancia de lavarla tras cada uso. Foto: Shutterstock
La ropa deportiva puede contener innumerables bacterias. De ahí la importancia de lavarla tras cada uso. Foto: Shutterstock

Tras una intensa rutina de ejercicios, la ropa deportiva tiende a impregnarse de mal olor, especialmente si no está fabricada para la práctica de deportes. Lo que muchas personas desconocen es que más allá de un aroma desagradable, las prendas están expuestas a una cantidad innumerable de bacterias.

Por eso, aunque sienta que su ropa deportiva no tiene mal olor, es importante lavarla inmediatamente después de su uso y de una forma adecuada.

Una investigación efectuada por el Centro de Investigación en alimentación y Desarrollo (CIAD), en México, determinó que en cada carga de ropa sucia que se deposita en la lavadora se encuentran aproximadamente 30 gramos de heces fecales. Estos, a su vez, pueden contener bacterias como salmonella, E. coli, parásitos como giardia, rotavirus y Hepatitis A, que son causantes de infecciones diarreicas.

Según el estudio, dichas heces se acumulan cuando, por ejemplo, la ropa entra en contacto con la tierra, durante un partido de fútbol. Algo similar sucede con la ropa íntima, tras usarla un día completo.

No obstante, las bacterias no solo están en la ropa íntima o en la deportiva. Ellas también viajan en las prendas de uso cotidiano. Según un estudio realizado en el Laboratorio de Control de Calidad de la universidad Alberto Masferrer, de El Salvador, la ropa sucia de un niño cuenta con una cantidad innumerable de bacterias aerobias, como por ejemplo la estafilococos, que puede causar infecciones, o la Mycobacterium Tuberculosis, que es la causante de la mayor cantidad de casos de tuberculosis en el mundo.

El análisis científico en ropa infantil también detectó la presencia de hongos y levaduras, así como de la Escherichia Coli (E. coli), una bacteria que puede causar infección urinaria e intestinal.

El estudio de la universidad centroamericana también hizo pruebas en la blusa de una mujer y en la camisa de un hombre. Los resultados indicaron que, al igual que en el caso del menor, había una cantidad de bacterias aerobias imposible de contabilizar y la presencia de hongos y levaduras. En cuanto a la prenda del hombre, adicionalmente se encontraron las bacterias E. coli y estafilococos.

La ropa de trabajo también está expuesta a las bacterias. Volviendo al estudio efectuado en México por el CIAD, este indica que, incluso, las batas del personal médico, de laboratorios, veterinarias, empresas de preparación de alimentos y de plantas de tratamiento de agua residual pueden transportar patógenos cuando se llevan del trabajo a la casa para ser lavadas.

Desde malos olores hasta infecciones

Cuando las personas no lavan adecuadamente su ropa o no lo hacen regularmente, se exponen no solo a los malos olores que se impregna en la zona íntima y en las axilas. También podrían desarrollar infecciones y agravar problemas preexistentes en la piel. “El principal problema ocurre con la ropa interior, porque en las zonas íntimas hay humedad y una temperatura ideal para la multiplicación de los microorganismos”, dice la microbióloga María Laura Arias.

El usar la ropa interior por varios días, por ejemplo, propicia la propagación de potenciales patógenos que están a nivel intestinal. Esta situación se agrava cuando la persona cuenta con un microorganismo productor de diarrea y no lava bien la ropa; esto hace que se multiplique el número de bacterias transmisoras de dicho malestar.

“De igual manera, si la mujer tiene la bacteria Gardnerella Vaginalis, que genera un mal olor en la zona íntima, y no lava la ropa interior con frecuencia, hace que el olor sea cada vez más fuerte porque la población bacteriana se hace cada vez más grande”, asegura Arias.

Cuando existen enfermedades a nivel de la piel, los cuidados con la ropa deben ser mayores, ya que las bacterias podrían agravar el padecimiento. Tal es el caso de cuando existe una dermatitis atópica y piel reseca y se está en contacto con la ropa sucia, explica el dermatólogo Ismael Sánchez, de la Torre Médica Momentum.

No mezclar las ropa deportiva con la cotidiana es una forma de evitar que las bacterias se propaguen entre las diferentes prendas. Foto: Sutterstock
No mezclar las ropa deportiva con la cotidiana es una forma de evitar que las bacterias se propaguen entre las diferentes prendas. Foto: Sutterstock
Elimine las bacterias con un correcto lavado

Al lavar la ropa, las bacterias no siempre se eliminan por completo con un ciclo de lavado. O bien, puede que una prenda contaminada con bacterias termine por propagarse a otras prendas, cuando estas se mezclan al lavarlas. Para eliminar adecuadamente las bacterias de su ropa, siga estos consejos:

1. El secado a altos niveles de calor, por al menos 28 minutos, es la mejor forma de asegurarse de que las bacterias fueron eliminadas. Si no puede secar la ropa a altas temperaturas en la lavadora, entonces déjela secar al aire libre cuanto antes para prevenir la remultiplicación de bacterias.

2. Si en su casa hay personas enfermas con algún virus, separe las prendas de esta persona y lávelas por aparte. Incluso, cambie el agua y desinfecte el tanque de la lavadora.

3.La ropa de gimnasio y la ropa íntima se deben lavar por separado del resto de prendas.

Fuente: Revista Time