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Los primeros 1000 días de vida y su impacto en la edad adulta

Lo que hagamos o dejemos de hacer en este lapso de tiempo, va a dejar una huella indeleble en nuestro organismo para el resto de la vida

Es un privilegio para mí poder transferir algo de conocimiento a las personas que conforman familias, y que día a día luchan por criar a sus hijos con el máximo potencial de desarrollo.

En esta ocasión quiero enfocarme en los primeros 1000 días de vida de los seres humanos, pues son una ventana crítica del desarrollo, vital para construir personas con un alto desempeño metabólico y biopsicosocial.

Los primeros 1000 días de vida, son la suma de tiempo en los cuales contabilizamos los 270 días de embarazo que pasamos en desarrollo dentro del vientre de nuestras madres, tiempo dedicado a la formación de nuestros órganos y su desarrollo metabólico, y los primeros 2 años de vida (730 días).

Está demostrado que lo que hagamos o dejemos de hacer en este lapso va a dejar una huella indeleble en nuestro organismo para el resto de la vida.

Los primeros 1000 días de vida constituyen un periodo vital porque allí se da la formación de los órganos del cuerpo, tanto del sistema endocrino, o sea de las glándulas que controlan nuestro cuerpo, como lo es el páncreas, hígado, y el eje hipotálamo/ hipófisis, el desarrollo del sistema nervioso y médula espinal que participan en la regulación del sistema nervioso central y del cerebro.

Asegurar el desarrollo del cerebro y del sistema nervioso central es importante porque estas estructuras tienen un crecimiento exponencial durante los primeros 6 años de vida, tiempo en el cual se desarrolla la mielinización cerebral, o sea las conexiones nerviosas, que harán al cerebro más o menos capaz de resolver problemas con más facilidad. Para un desarrollo óptimo se necesita buena alimentación que incluya minerales como el hierro, que transporta oxígeno a todas las células del cuerpo y es indispensable para el desarrollo cerebral, así como ácidos grasos Omega 3, 6 y luteína, que facilitan el desarrollo óptimo de la corteza cerebral y visual.

Además, en este período se desarrolla el eje microbiota-intestino-cerebro, un sistema único de comunicación bidireccional, indispensable para la salud y el normal desarrollo cerebral y orgánico. Que ocurran o no estos eventos en forma adecuada, puede condicionar la calidad de vida del infante en el futuro.

Es necesario tomar en cuenta que existen agentes externos que condicionan el desarrollo de nuestro cuerpo, como por ejemplo los alimentos que consume mamá. Hablamos de una dieta saludable y balanceada, que contenga alimentos de todos los grupos, rica en proteínas de alto valor biológico, grasas saludables (Omega 3), productos lácteos, frutas y vegetales.

En cuanto a la alimentación infantil, existen alimentos como el alimento lácteo NAN® SUPREME 3 que cuenta con una combinación de ingredientes: proteína de fácil digestión A2, 2 moléculas de HMOs (oligosacáridos sintéticos estructuralmente idénticos a los que tienen la leche humana) y probióticos, que ayudan a potenciar el desarrollo inmune, cognitivo y metabólico de los menores.

Los probióticos que contiene este alimento lácteo promueven un intestino saludable, ayudan al desarrollo de la microbiota intestinal adecuada y al normal funcionamiento del sistema digestivo.

Los primeros 1000 días de vida constituyen un período que marca el desarrollo físico, metabólico, inmunológico y el neurodesarrollo del ser humano, para toda la vida, incidiendo desde la epigenética, o sea desde los factores externos que inciden en la genética de las futuras generaciones.

AVISO IMPORTANTE: LA LECHE MATERNA ES EL MEJOR ALIMENTO PARA EL LACTANTE. Este producto no debe ser utilizado para la alimentación del lactante. Alimento lácteo NAN® SUPREME 3 consumir a partir de los 24 meses. Marcas registradas usadas bajo licencia de su titular Société des Produits Nestlé S.A., Case Postale 353, 1800 Vevey, Suiza.