Hazel Feigenblatt. 16 noviembre, 2018

Si nos basamos en comentarios de noticias para identificar posiciones populares entre los costarricenses sobre temas como hombres masturbándose en autobuses públicos, podríamos concluir que existe una gran solidaridad hacia esos hombres, se les debe dar espacio porque podrían tener problemas mentales, y las mujeres que denuncian quieren “llamar la atención” – aunque, a la vez, el problema es culpa de ellas por no denunciar.

Este es solo un ejemplo del tipo de perspectivas que suelen expresarse a diario en Internet y mucha gente prefiere no perder el tiempo leyéndolos, pero para muchas personas leer comentarios se ha convertido en una parte más de leer noticias. De hecho, en redes sociales a diario se descubren noticias a través de los comentarios que alguien escribió al respecto.

En parte por eso, los comentarios pueden tener consecuencias tan dañinas como las noticias falsas, entre ellos la reducción de la confianza de la gente en las noticias y el aumento de la polarización sobre muchos temas.

Pese a ello, el hecho de que gran parte – en algunas noticias, la mayoría – de los comentarios sean tóxicos e incivilizados suele perderse de vista frente a problemas como las noticias falsas o la organización de turbas violentas en Internet. Esto es un error.

Al igual que las noticias falsas, los comentarios negativos suelen apelar a emociones básicas para generar reacciones negativas.

A menudo, aprovechan la visibilidad que una plataforma popular les da para reafirmar teorías conspirativas o estereotipos. También buscan silenciar puntos de vista diferentes mediante ofensas y amenazas para crear la impresión de que su perspectiva es la dominante.

Varios estudios han encontrado que los comentarios negativos sobre una noticia reducen la confianza de los lectores en la credibilidad de la noticia.

Por ejemplo, en un estudio se encontró que las noticias sobre cambio climático son percibidas como menos creíbles si los comentarios mencionan supuesta “evidencia” en contra de la información dada en la noticia.

Otro estudio encontró que las noticias pueden ser percibidas como “sesgadas” cuando las personas ven que la mayoría de comentarios son contrarios a su opinión y lo atribuyen a una supuesta posición “parcializada” de la noticia.

Por otra parte, los comentarios que buscan polarizar las opiniones de los lectores a menudo tienen éxito.

Esto ocurre, por ejemplo, cuando alguien que no conoce mucho sobre un tema o no tiene una opinión definida al respecto lee una noticia y los comentarios asociados a esta. Si los comentarios tienden a ser negativos, estas personas tienden a expresar una opinión más negativa después de leer.

Esto se debe a que la gente tiende a confiar más en la opinión de otras personas, aunque estas quizá no sepan mayor cosa sobre el tema o incluso sean troles pagados para diseminar una idea.

Ligado a esto viene el hecho de quienes escriben comentaros polarizados y/o tóxicos suelen dedicar bastante tiempo a ello, usar ofensas o amenazas y “aliarse” con usuarios similares para desacreditar opiniones diferentes. Esto tiende a silenciar otros puntos de vista por la tendencia humana de no decir algo cuando “la mayoría” está en contra y puede crear la impresión de que los puntos de vista más tóxicos son predominantes.

Aunque quienes comentan noticias con regularidad suelen ser una minoría (algunos estimados señalan entre 10% y 20% de quienes están en línea), se trata de un grupo bastante activo, en su mayoría hombres de bajos recursos económicos y bajo nivel educativo.

Entre ellos, los más tóxicos tienen perfiles psicológicos que disfrutan de ofender, enojar, asustar o hacer sentir mal a otros como forma de sentir que tienen algún tipo de poder. “Lo que realmente influencia el comportamiento de un trol es el placer que obtienen de saber que pueden hacer que otros se sientan molestos. Entre más negativo el impacto social que un trol tiene, más se refuerza su comportamiento”, según Evita March, la autora de uno de los estudios. Ignorarlos les impide obtener la “recompensa” que buscan.

Todo esto ha llevado a muchas plataformas de noticias a no permitir comentarios en sus sitios web o a permitirlos solo a través de sus redes sociales. En algunos casos, esto ha incrementado las estadísticas de visitas a las noticias.

No obstante, de una forma u otra, los comentarios tóxicos e incivilizados continuarán existiendo en Internet y seguirán siendo parte de los factores que determinan la credibilidad de los sitios donde aparecen. Lo que realmente puede marcar la diferencia es si los estándares que se aplican para darle visibilidad a un comentario resultan en un espacio deliberativo constructivo, o uno comparable con la gradería de un estadio.