Hazel Feigenblatt. 18 diciembre, 2018

Las falacias – argumentos engañosos que no prueban nada pero tienen poder retórico con ciertas audiencias – no son nada nuevo, pero se han popularizado enormemente gracias a las noticias falsas y memes que están llenos de ellas y la gente comparte a gran velocidad.

El caso del aborto en Costa Rica y la falacia de asociación es un claro ejemplo de cómo se da ese fenómeno.

La falacia de asociación ocurre cuando se hace creer que dos cosas tienen las mismas cualidades porque están asociadas. Así, es cada vez más común ver en redes sociales y en la prensa que cuando una persona habla de aborto para salvar la vida y/o la salud de la mujer embarazada (aborto terapéutico), otra persona empieza a hablar sobre aborto libre. El cambio de tema se hace de forma indirecta.

Por ejemplo, cuando se le pregunta a ciertos políticos o funcionarios de gobierno sobre aborto para salvar la vida o salud de una mujer embarazada, evitan tan siquiera referirse al tema. En su lugar, hablan de temas usualmente relacionados con aborto libre como usar anticonceptivos, aunque estos no tengan absolutamente nada que ver con que un embarazo sea sano o peligroso.

Lo mismo ocurre en redes sociales cuando alguien menciona el aborto para salvar la vida o salud de la mujer y alguien más responde “que lo dé en adopción”, como si eso tuviera la más mínima relación con mujeres que desean ser madres y toparon con un embarazo que las puede matar o destruir su sistema reproductivo.

También ha ocurrido que se le pregunta a un médico sobre el aborto para salvar la vida o salud de una mujer y en su lugar habla de temas como supuestas mujeres que quieren abortar por motivos estéticos, equiparando el derecho de una mujer a la vida con algo como querer verse bien.

De lo que nunca nadie quiere hablar directo, de frente y llamando las cosas por su nombre, es de lo que de verdad algunos están proponiendo que se haga permanente en Costa Rica: Dejar morir mujeres con embarazos peligrosos.

Ya hay un escueto proyecto de ley, firmado por 42 diputados, que podría utilizarse para declarar inconstitucional la ley actual que permite el aborto para salvar la vida de la mujer.

La estrategia de cambiar un tema por otro no es un asunto de ignorancia o confusión (aunque hay mucho de eso entre el público), sino algo que se hace deliberadamente. Es una falacia asociativa para crear una aparente equivalencia entre el aborto para salvar la vida o la salud de una mujer y el aborto libre.

La asociación existe puesto que ambos obviamente involucran un aborto, pero las circunstancias son muy diferentes y son reconocidas por la ley nacional y los marcos internacionales de derechos humanos. Sin embargo, al equipararlos la carga negativa que muchos le dan al segundo se le “pegan” al primero por asociación.

El objetivo es claro: Erosionar la aceptación social que tradicionalmente ha tenido el derecho de las mujeres embarazadas a la vida y crear así un ambiente político propicio para legalizar el dejarlas morir o dañar su salud (por ejemplo, dejar que pierdan el sistema reproductivo y no puedan volver a embarazarse).

La principal razón por la que quienes apoyan dejar morir mujeres recurren a este tipo de falacias es que eslóganes como “¡Dejemos morir mujeres embarazadas!” no son ni populares ni acordes con los derechos humanos reconocidos internacionalmente.

La gran mayoría de países del mundo respeta el derecho de salvar la vida de una mujer embarazada, con excepciones como Congo, Nicaragua e Irak. Costa Rica está en el limbo. La ley reconoce ese derecho desde hace décadas, pero hoy en la práctica a las mujeres cuya vida está en peligro se les impide ejercerlo. Algunos médicos se sienten más cómodos dejando morir mujeres embarazadas que haciendo un aborto. Otros alegan que no hay una norma técnica que describa todos los posibles escenarios en los que pueden aplicar la ley y por tanto no lo hacen en ningún caso.

Por su parte, el actual presidente Carlos Alvarado se niega a emitir dicha norma técnica para quedar bien con diputados religiosos cuyos votos necesita, con lo cual estos ganan tiempo para aprobar la reforma constitucional mencionada arriba (o alguna otra) para eliminar la ley actual que protege la vida de las mujeres con embarazos peligrosos.

Las falacias no son el único recurso. También hay quienes difunden datos falsos, como que los médicos siempre y en todos los casos pueden salvar las dos vidas y que por ello la ley actual ya no es necesaria. Otros salen con que el aborto para salvar la vida de las mujeres es supuestamente una “pantalla”, pero evitan referirse a las mujeres que están en peligro.

La prensa, por su parte, a menudo transmite declaraciones sin explicar “en español” el trasfondo y lo que está en juego.

No sorprende entonces ver tanta gente que cree que la legalización del aborto está en juego en Costa Rica, cuando la realidad es que aquí lo único que está en juego es si se elimina el derecho a la vida de la mujer embarazada.

La situación recuerda el dicho de que solo los cobardes disparan por la espalda. Quienes están promoviendo eliminar el derecho a la vida de las mujeres con embarazos peligrosos deberían cuando menos decirlo directa y claramente a todas las mujeres que podrían morir gracias a ello, en vez de esconderse en el río revuelto de la desinformación y ánimos caldeados actuales.