Rocío Nieves. 17 enero

Son las 6:30 a.m. de un domingo de enero, Fernando de Rutas Bestiales y yo vamo​​s a Prusia. Es temprano, hace mucho frío y nos detenemos en una tienda. Él compra una Coca Cola y unas barritas. Le cuento que yo tengo una que le va a encantar: una Barra Grillo (no, no es barrita; cada una pesa casi 150 g).

Pienso en Giselle Grillo cuando acomodo mi bulto y me ajusto las tenis para subir al bosque.

Conocí a Giselle hace más o menos dos años. Cuando empezaba el proceso de los 10 km, un amigo a quien le comenté que soñaba con correr ultras en montaña me dijo: “¿Ve a esa muchacha que está estirando? Pregúntele, ella ha hecho muchas”. Fue la primera vez que hablaba con alguien que amaba los trillos tanto como yo.

Giselle y Fausto Grillo
Giselle y Fausto Grillo

Giselle empezó a correr cuando terminó la U. Ella era una corredora de asfalto de fines de semana. El 2007, afrontó una situación bastante difícil: le descubrieron un cáncer de cérvix. Decidió que, aunque estaba golpeada, esa enfermedad no la iba a derrumbar.

Se recuperó, lidió con la terapia y después de un tiempo de correr ‘sin reglas’, se inscribió a un gimnasio. Allí conoció al dueño del grupo KREBS (Víctor Espinoza, q.e.p.d.). Con este grupo, se ‘ordenó’, empezó a sumar kilómetros y comenzó a anotarse a competencias de 10 km, 21 km y maratones.

Hasta ese momento, era una amante del asfalto, pero ¿cómo pasó al trail?

El 2011, uno de sus amigos la animó a hacer la legendaria carrera Cerros de Escazú, le advirtieron que llegaría a la meta con tierra hasta debajo de las uñas. Giselle no les creyó. Ella nunca había imaginado correr en senderos, ni que desde allí se pudieran disfrutar vistas tan hermosas. Era mayo, temporada lluviosa y había mucho barro. Subió, incluso agarrándose de ramas, sufrió y derrapó muchas veces... y adivinen ¡le encantó!

Unos años después, se despediría de las competencias de asfalto con la Maratón de Boston del 2014. Luego siguió La Ruta de la Lapa Roja ese mismo año, y desde allí ya nada la pudo sacar de la montaña. “Hay lugares donde uno se queda, y hay lugares que se quedan con uno”, me dijo.

La despedida de las maratones de asfalto de Giselle Grillo
La despedida de las maratones de asfalto de Giselle Grillo
La foto luego de terminar su primera ultramaratón en Costa Rica: La Ruta de la Lapa Roja
La foto luego de terminar su primera ultramaratón en Costa Rica: La Ruta de la Lapa Roja

¿Pero qué puede existir más allá de las vistas y de lo duro que es correr subiendo cuestas? Esta maestra de preescolar y profesora de pastelería me habló del ambiente, del compañerismo, de la gente sincera y desprendida que se encontró en el mundo del trail. En esa época nacieron las Barras Grillo, las que “inventó” para regalarles a sus amigos.

El bombazo de energía
El bombazo de energía

El 2019, Giselle afrontó otro obstáculo, en un chequeo médico le encontraron cuatro hernias de disco en la columna; y tuvo que someterse a una delicada operación para no perder movilidad en las extremidades inferiores. Le recomendaron no correr más, ni en asfalto ni en montaña.

A finales de ese mismo año, me la topé en el gimnasio donde entreno. 'Gi’ seguía moviéndose. Ahora, practica natación, hace ejercicios de fuerza y es imparable. Me contó que, aunque no puede correr, puede caminar; y eso la motiva porque espera, dentro de poco, poder volver a las montañas. Se siente muy agradecida por todos los kilómetros que logró recorrer, pero ahora le va a tocar caminar: “Rocío, no importa si vas lento o rápido, lo que importa es avanzar; y el camino está allí y es bellísimo".

Siempre se regresa al lugar donde uno fue feliz.
Siempre se regresa al lugar donde uno fue feliz.

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