Daniel Kaizen Valerio. 9 junio

Esta es la historia de un niño el cual todo los días tenía que caminar con su padre a la escuela. Para llegar a la escuela ambos debían pasar por la línea del tren. Su padre una vez le dijo que intentara caminar sobre las líneas del tren sin caerse.

Bueno, dijo el niño, no debe ser tan difícil, las líneas del tren son casi tan anchas como mis pies.

Así que comenzó a caminar, observando cuidadosamente sus pies con cada paso para asegurarse de no caerse. Pero extrañamente no lograba dar más de un par de pasos sin perder el equilibrio y caerse.

Intentó e intentó pero siempre le ocurría lo mismo. Al llegar a la escuela su padre se detuvo y le dijo:

Te voy a explicar por qué perdías el equilibrio en las líneas del tren. La única forma de caminar con éxito por las líneas del tren es mirando un punto fijo adelante en las mismas líneas, no los pies.

Al establecer una meta delante suyo y concentrarse en ella, podrá caminar en esas líneas tan fácilmente como si estuviera caminando en el suelo. Solo cuando se concentre en sus pies tropieza.

Al igual que la historia del niño que caía de las líneas del tren funciona de la misma manera con los negocios. Nuestra reacción natural es poner toda nuestra atención en "vigilar nuestros pies".

Nos enfocamos en el corto plazo, atendiendo cada detalle por insignificante que parezca. Pero cuando hacemos eso, nos "desviamos" de dónde queríamos ir.

Ahora bien, no estoy diciendo que debamos ignorar los detalles de nuestro negocio mientras miramos con nostalgia nuestra visión de lo que soñamos construir.

Nunca llegará a ningún lado sin dar un paso tras otro para alcanzar su objetivo. Pero nunca llega a ninguna parte, tampoco, si todo lo que mira es el paso actual.

El punto en la distancia en el que necesita enfocarse es la necesidad que tiene su público y la solución que tiene para satisfacerla. Requiere que comprenda a sus clientes: quiénes son, qué necesitan y qué preocupaciones les impiden elegir una solución.

Es demasiado fácil para nosotros concentrarnos en los detalles, en el nombre de nuestro negocio, en el logo, en los colores de nuestra publicidad, en el tipo de letra o diseño de nuestra página web.

Es mejor dedicarse a comprender a las personas que componen nuestro grupo de clientes potenciales. Pero esto requiere trabajo ya que es necesario que salgamos de nuestros corazones y mentes, y nos adentremos en los de otras personas.

Presente y futuro

Dada la opción entre lidiar con hechos y detalles predecibles o lidiar con una naturaleza humana impredecible, la mayoría de nosotros preferirá lidiar con los hechos en cualquier momento.

Pero eso solo nos deja atascados mirando nuestros propios pies mientras nuestros pies se deslizan inexplicablemente fuera de la línea del tren.

La única forma de mantenerse encaminado es mirando hacia su objetivo final: ayudar a las personas a resolver algún problema a cambio de que le paguen de manera justa por el tiempo y el esfuerzo que dedicó a la creación de ese producto o servicio.

Como dice el economista Argentino Javier Milei: “El capitalismo significa intercambiar bienes y servicios de mayor calidad a un mejor precio, solo ayudando a su prójimo dándole un mejor producto o servicio a un mejor precio podrá disfrutar de las ganancias económicas que el capitalismo permite”.

Es mejor no centrarse tanto en los detalles y comenzar con lo que se tiene y con lo que se puede. Nunca espere el momento “perfecto” para comenzar porque probablemente ese momento nunca llegará.

Para nadie es un secreto que estamos en medio de una crisis mundial. Millones de personas han perdido sus empleos y millones de negocios han cerrado sus puertas.

Muchas personas han quedado en bancarrota. ¿Es usted una de las personas que se ha visto afectada por esta recesión? ¿Qué hacer si ha quedado en bancarrota?

En el siguiente video le muestro 3 consejos prácticos si se ha visto afectada/o económicamente por esta pandemia https://www.youtube.com/watch?v=ksnYMfHndNI