Fabrice Le Lous. 2 julio

¿Es racista Donald Trump, o publica en Twitter sin fijarse en lo que comparte? El último tuit compartido y después borrado por Trump tres horas después, el pasado lunes 29 de junio, tenía a un seguidor suyo gritando: “white power!”. Una frase racista que causa indignación en Estados Unidos en medio de protestas contra esa forma de discriminación étnica.

Pero es posible que Trump no sea ninguna de las dos cosas: ni racista expreso como los supremacistas del Ku Klux Klan, ni descuidado con sus tuits. Es posible que cada paso que da esté meticulosamente planeado, por más exabruptos que proliferen en su camino.

Trump y Twitter son como pan y mantequilla. Twitter es de lejos su red social preferida. Un espacio donde el mandatario habla aparentemente sin intermediarios a más de 82 millones de seguidores y al mundo en general. Desde 2017, cuando asumió la presidencia de Estados Unidos, Trump ha publicado cualquier cantidad de comentarios ofensivos y hasta incomprensibles.

Todos recordamos aquel icónico tuit suyo del 31 de mayo de 2017, a las 4:06 am, cuando escribió: “A pesar de la constantemente negativa prensa covfefe”. ¿Qué significa “covfefe”? Nadie lo sabe. Sigue siendo un misterio, al igual que el estado de salud de Trump a la hora de publicarlo, justo antes del amanecer.

El asunto es que Twitter y Trump son inseparables. Pero Twitter es una especie de pan al que no le hace mucha gracia la mantequilla Trump.

Para prueba un botón: el pasado 29 de mayo, cuando Trump amenazó a manifestantes que protestaban en todo el país a raíz del homicidio de George Floyd, Twitter comenzó a ponerle ‘banderas rojas’ a tuits suyos:

Tuit de Donald Trump con alerta de Twitter, el pasado 28 de mayo de 2020.
Tuit de Donald Trump con alerta de Twitter, el pasado 28 de mayo de 2020.

Twitter ocultó el tuit de Trump y anotó: “Este tuit violó las reglas de Twitter sobre la glorificación de la violencia. Sin embargo, Twitter ha determinado que puede ser de interés público que el tuit permanezca siendo accesible”.

A esto le siguió un botón para ver el tuit original. El usuario y el seguidor de Trump debían dar un click adicional para ver un mensaje directo del presidente de EE.UU. Esto no había pasado nunca con otros presidentes.

Los 7 peores tuits que Donald Trump compartió alguna vez

El medio de investigación independiente ProPublica, con sede en Nueva York, lleva un registro de todos los tuits borrados por Donald Trump desde febrero de 2016, cuando era candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos. Desde entonces, más de 700 publicaciones suyas o retuits suyos en su red social predilecta fueron borrados por él mismo.

Pero los tuits borrados no son los peores en cuanto al enfado o sorpresa que generan. De hecho, la revista The Week hizo una lista de los peores 65 tuits de Trump entre 2010 y 2020, y solamente uno de estos fue borrado.

Estos 7 tuits del magnate y político, que revelan aspectos de su personalidad:

--6 de agosto de 2012: “Una fuente extremadamente creíble llamó a mi oficina y me dijo que el certificado de nacimiento de Barack Obama es un fraude”.

--11 de setiembre de 2013: “Quisiera extender mis mejores deseos a todos, incluso a los odiosos y perdedores, en este día especial, 11 de setiembre”.

--14 de enero de 2015: “Si los idiotas que mataron a todas esas personas en Charlie Hebdo tan solo hubieran esperado, la revista hubiera cerrado --¡Sin dinero no hay éxito!”

--27 de enero de 2016 (Durante la candidatura a la presidencia): “No llamaré a Megyn Kelly una ‘bimbo’ porque eso sería políticamente incorrecto. En lugar de eso, solo la llamaré una reportera de poco peso”.

(En este contexto, ‘bimbo’, una palabra de uso coloquial y ofensivo, que se refiere a mujeres atractivas físicamente pero poco inteligentes).

--14 de agosto de 2018 (Durante la presidencia): “Cuando le das descanso a un loco, llorón y malviviente, y le das trabajo en la Casa Blanca, supongo que simplemente no funcionó. ¡Buen trabajo del general Kelly por echar a ese perro rápidamente!”

--8 de febrero de 2019 (Durante la presidencia): Corea del Norte, bajo el liderazgo de Kim Jong-un, se convertirá en una gran potencia económica. Él puede sorprender a algunos, pero no me sorprenderá a mí, porque yo lo conocí y entiendo perfectamente de qué es capaz.Corea del Norte se convertirá en un cohete diferente. ¡En uno económico!”

--28 de mayode 2020 (Durante la presidencia / Retuit borrado tres horas después): “Gracias a las grandes personas de The Villages. Los Izquierdistas demócratas buenos para nada radicales caerán en otoño. El corrupto de Joe (Biden) está muerto. ¡Hasta pronto! " --El tuit tenía adjunto un video en el que unos seguidores de Trump le gritan a personas en la calle: “white power!”

(En este contexto, “white power” se usa como grito de guerra por supremacistas blancos, quienes creen que su color de piel y su origen los hace mejores o más importantes que las personas físicamente diferentes a ellos).

Donald Trump celebra un discuro político en Tulsa, Oklahoma, el 20 de junio de 2020, en un centro de conferencias semi vacío debido a la pandemia por covid-19. Foto: AP
Donald Trump celebra un discuro político en Tulsa, Oklahoma, el 20 de junio de 2020, en un centro de conferencias semi vacío debido a la pandemia por covid-19. Foto: AP
¿Por qué lo hace? ¿Es racista Trump?

Analistas internacionales y catedráticos universitarios costarricenses no creen que haya ingenuidades en la comunicación de Donald Trump, a quien sí consideran como un personaje con cierto grado de racismo.

“A Trump le gusta provocar el escándalo. Y provocar ruido. Sabe que lo que él publica va a ser reproducido y comentado. Él saca ventaja de eso. Acuérdese que fue estrella televisiva durante mucho tiempo, y juega a la política como un espectáculo”, analiza Constantino Urcuyo, doctor de Ciencias Políticas y catedrático de la Escuela de Ciencias Políticas de la UCR, con muchos años de experiencia en comunicación política.

Urcuyo detalla que Trump tiene un equipo experto en comunicación política. No todos los tuits o retuits de Donald Trump son realizados por el propio presidente. El primer equipo que tuvo, recuerda el politólogo, fue con Steve Banon y personas vinculadas a Breitbart News (medio de comunicación favorito del presidente), que son manejadores de opinión y Cambridge Analytics.

Es decir, tanto algunos de los tuits con más exabruptos que no fueron borrados, así como algunos que se compartieron y luego se borraron, pudieron ser producto de la impulsividad de Donald Trump, pero también pudieron ser meticulosamente planificados para buscar un rédito político. Para generar debate, opinión y eco en los medios. Y para satisfacer a una importante masa de votantes que comparten el racismo con su jefe de Estado.

¿En el caso del retuit con el grito de “white power”, Trump lo hizo porque es racista o por estrategia política?

“Existen las dos cosas”, comenta Constantino Urcuyo. “No creo que él sea un gran fan de la gente de color. Pero recuerde una cosa: es neoyorquino. Ningún lugar del mundo es más cosmopolita que ese. Yo no creo que él tenga el racismo de los racistas del Ku Klux Klan. Probablemente él siente que como es blanco, es superior. Aquí hay racismo también. Yo soy costarricense pero mi padre era nicaragüense. Y aquí a la gente no les gustan mucho los nicas. Pero yo no creo que ese sea el tema de fondo. Creo que él es suficientemente inteligente y tiene un instinto político muy primitivo pero bueno, en el sentido que sabe que hay una base blanca que es racista, que está insatisfecha con la cuestión de las protestas por George Floyd, y él tiene que jugar con esa base blanca para mantener su adhesión. Está siempre en campaña”.

En la misma dirección apunta Carlos Murillo, doctor en Gobierno y Políticas Públicas, y experto en relaciones internacionales. Él considera que Trump sí es racista y supremacista blanco, y reafirma el hecho de que Trump comunica a propósito.

“Él vive su reality show”, explica Murillo. “No ha logrado salir de ahí. Él hace una manipulación descarada en las redes sociales. Manda un mensaje, y cuando sabe que se ha visto y compartido miles de veces, lo borra. Luego puede decir que lo borró porque se equivocó. Él está viendo restringido cada vez más su espacio de maniobra frente a las elecciones. Y esto lo desespera y lo obligará cada vez más cómo atacar a todos los adversarios”.

Murillo subraya que para Trump, únicamente los estadounidenses blancos, de origen europeo y protestantes son de “verdadera clase estadounidense”.

“Para él lo demás son segundas clases. Por eso ha estado fortaleciendo sus argumentos de supremacismo blanco y lo seguirá haciendo en todas las redes sociales. Creo que si le da la mano a un negro o latino, va y se la lava un montón de veces. Él sabe lo que está tuiteando y retuiteando. Lo hace a propósito. Él necesita tener abiertos muchos frentes de oposición y de críticos para sentirse cómodo”, dice Murillo.

Es preciso entender que si bien muchos de los tuits y retuits de Trump provocan sorpresa y enfado en una parte de las redes sociales, también provocan celebraciones y júbilo en otra. Ojo: tampoco quiere decir que quienes apoyan a Trump son racistas y piensan como él, pero al menos el actuar de su líder no provoca que dejen de seguirlo, hasta donde sabemos (esto se verá con claridad en las elecciones presidenciales de fin de año).

Urcuyo cree que Donald Trump le apuesta a la ‘silent majority’. Los votantes que no son los que vemos en redes sociales, pero los que terminan por balancear las elecciones cuando llega el ‘día D’. Eso sí, por ahora, sitios agregadores de encuestas como Real Clear Politics tienen a Joe Biden (candidato presidencial demócrata) como el favorito para llevarse la presidencia a fin de año. Aunque en noviembre de 2016, la favorita con amplio margen era Hillary Clinton. Y esas encuestas no envejecieron bien. Hasta ahora, la actitud y la comunicación planificada de Trump da los resultados que él busca.

Donald Trump de camino a la Iglesia San John en Washington DC, el 1 de junio de 2020, en medio de protestas contra el racismo y el abuso policial en Estados Unidos. Foto: AP
Donald Trump de camino a la Iglesia San John en Washington DC, el 1 de junio de 2020, en medio de protestas contra el racismo y el abuso policial en Estados Unidos. Foto: AP