Jairo Villegas S..   21 noviembre
Ana Lucía Fariña Vargas, costarricense que vive en Bali, Indonesia.

Era el año 2016 cuando Ana Lucía Fariña Vargas llevó a un grupo de costarricenses a Bali, esa encantadora isla que pertenece a Indonesia, la cual ella visitó por primera vez un par de años antes.

Una vez que completó el viaje con los ticos y los llevó a conocer rincones mágicos, exuberante naturaleza, playas cristalinas y templos inigualables, Ana Lucía ratificó que se había enamorado de esa lejana tierra.

Esta administradora de empresas oriunda de San Pedro de Montes de Oca, quien hoy tiene 42 años, tomó una decisión trascendental y espontánea: se dejó llevar por su ser interior, para dejar todo atrás e instalarse en Bali, la misma tierra que sobresale en películas que quizás usted ha visto, como por ejemplo Comer, rezar y amar de Julia Roberts.

Atrás quedó la historia que había construido en nuestro país, donde estudió en el Instituto Tecnológico de Costa Rica (TEC), trabajó para multinacionales en recursos humanos y en el sector turismo, ya sea en líneas aéreas, agencias de viaje y hotelería.

La costarricense Ana Lucía Fariña Vargas (de pie) ofrece retiros en Bali, Indonesia.

Ana Lucía empezó a edificar una nueva etapa, en medio de una rica cultura y de gente que siempre sonríe; porque sí, así son los habitantes de Bali, a quienes les es imposible negar una sonrisa.

Ella reside en Sempidi, en la región de Badung, a unos 15 minutos de la zona turística de playa conocida como Canggu.

“Vivo aquí desde abril del 2016, es decir, en este momento ya son tres años y siete meses)”, resalta Ana Lucía.

¿Por qué se decantó por Bali para proseguir con su vida, pese a la lejanía?

Ana Lucía da esta respuesta: “Me enamoré de la cultura y la paz que se respira en este lugar. Lo considero uno de los sitios más sagrados y hermosos que tiene nuestro planeta. En el 2016 organicé un viaje para traer costarricenses y luego que terminé, simplemente no me quise ir”.

Ana Lucía Fariña Vargas en una de las hermosas puertas que hay en la isla de Bali.

En medio del disfrute de las bellezas de esa isla, Ana Lucía da clases de yoga y administra su propia empresa llamada Pranaluz.

“Me dedico a capacitar profesores de yoga aquí en Bali. Ofrezco retiros y también enseño meditación. Además, doy clases y talleres en filosofías orientales. Soy música y toco música para meditación en diversos estudios de yoga y centros holísticos en Bali”.

Eso no es lo único que hace Ana Lucía en ese sensacional lugar, que conquista a cualquiera con solo dar los primeros pasos fuera del aeropuerto. Desde el 2015 organiza viajes a Asia para latinos, con un sentido espiritual y cultural. Son destinos sagrados y exóticos, no solo en Bali, sino también en otras partes de Indonesia, India y el sureste asiático.

Por cierto, para el 2020 tiene un viaje programado para llevar costarricenses por Indonesia, en un periplo que incluye Bali, Java y Lombok. La excursión será del 26 de julio al 9 de agosto.

Uno de los hermosos rincones de Bali. Fotografía: Ana Lucía Fariña Vargas

Por ahora, visita nuestro país al menos una vez al año, para compartir con sus familiares y amigos. El trabajo no queda de lado, pues aquí también da cursos de formación a profesores y hace retiros.

“La vida en Bali es muy tranquila y muy simple. La cultura es muy espiritual y pacífica, siempre sonriente y amable. Aquí se respira paz a diario, sale uno de la casa en scooter, el clima es cálido y fresco, siempre hay un leve viento que te roza la cara suavemente y que, a la vez, huele a incienso y flores, pues por donde vas, hay alguien haciendo una ceremonia”.

“Independientemente de donde dirijas la mirada, siempre habrá árboles de plumerías que forman como una alfombra blanca en el suelo, y parece que te están recibiendo para una celebración. Se escuchan campanas y cantos de mantras (similar a una oración, pero que se canta) muchas veces al día, así como gallos cantando o la música de la orquesta de gamelan (instrumentos de percusión de metal) practicando en sus centros comunales su música tradicional balinesa en preparación para alguna de las miles de ceremonias que realizan durante el mes”, asegura.

Para entender mejor el tipo de vida en ese lugar, Ana Lucía hace un interesante apunte. Asegura que la palabra Bali significa “ofrenda”. Allá la vida se considera una ofrenda, por lo que las personas dedican el día a dar gracias a Dios por todo lo que les da.

Las ofrendas son muy características en Bali. Fotografía: Ana Lucía Fariña Vargas

Ana Lucía pasó de su pequeño país, con apenas cinco millones de habitantes, a una nación que aparece como la cuarta más poblada del mundo, con 264 millones de personas, solo por debajo de China (1.395 millones), India (1.375 millones) y Estados Unidos (329 millones).

¿Cómo son los indonesios?

“Indonesia cuenta con más de 17.000 islas, en donde conviven pacíficamente musulmanes, cristianos, hindúes, budistas y demás. Bali es mayormente de religión hinduista, son personas devotas y pasan la mayor parte de su día haciendo ceremonia; son artesanos, artistas y sanadores”.

“Su cultura ancestral ha permanecido casi que intacta, transmitiendo sus rituales y filosofía de vida de generación a generación”, señala Ana Lucía.

Este es uno de los campos de arroz en Bali. Fotografía: Ana Lucía Fariña Vargas

Esta compatriota explica que los balineses tienen un sistema comunitario que ella considera ejemplar, pues todos participan en su barrio con aportes financieros o trabajo gratuito.

“Por ejemplo, si alguien tiene un hijo, se casa o un miembro de la comunidad fallece, toda la comunidad colabora financieramente y participa en el evento. Algo que también me encanta del balinés es que siempre conoces y hablas con los vecinos, lo cual no se ve en muchas otras partes del mundo. Son personas sencillas, sonrientes, extremadamente amables y muy pacíficas”.

Bali no la deja de sorprender, sobre todo la forma en que conviven sus habitantes. Para dimensionar esto, Ana Lucía lanza un ejemplo: asegura que son tan respetuosos, que al conducir nadie se insulta, pese a que la isla se caracteriza por un tráfico pesado.

No hay gritos en ninguna discusión, la violencia está erradicada.

“Algo que me hace gracia es que no ven al extranjero ‘blanco’ como más que ellos, sino que de hecho lo ven como ‘menos’, pues en general, ellos ven y perciben al occidental como personas bastantes ‘perdidas’ en su manera de vivir y su desconexión con lo espiritual y la naturaleza, lo cual me sorprende pero a la vez me gusta”, asevera.

Uno de los tantos rituales en Bali. Fotografía: Ana Lucía Fariña Vargas

Es posible que uno de sus anhelos sea ir a Bali. Puede tomar nota de los siguientes apuntes que hace Ana Lucía:

1-Tiene sus áreas más turísticas y explotadas, como lo sería Seminyak, que es la versión de Jacó en Bali, y otras zonas menos turísticas y mucho más tradicionales y tranquilas.

2-Para mí, es aún más lindo que como lo pintan las películas.

3-La gente va a Bali a sanarse, a recargar baterías, a descansar. La isla cuenta con una energía muy transformadora, difícil de explicar en palabras, pero la gente realmente se siente renovada y sanada después de visitarla.

4-Es considerada por muchos personajes en el área holística y de sanación como uno de los puntos energéticos más poderosos del planeta, y esto no solo lo digo yo, sino que todos sus visitantes, pues el único problema de la isla es que nadie quiere irse nunca.

Cada rincón en Bali tiene su magia y un sitio estupendo para fotografiar. Fotografía: Ana Lucía Fariña Vargas

Parte de la aventura de conocer nuevos lugares es probar la gastronomía.

Ana Lucía la tiene a mano, y con más de tres años de residir en Bali, es una excelente consejera.

Afirma que es deliciosa y, como en casi todo Asia, la agricultura está basada en el cultivo del arroz, que es la base de la dieta.

Ana Lucía Fariña Vargas, costarricense que vive en Bali, también organiza viajes a esa isla.

Un detalle interesante es que en su mayoría son vegetarianos, aunque algunos consumen pollo o pato.

“Utilizan mucho el tofu y el tempe (derivados de la soya), salsas a base de maní, comida muy liviana y muchas verduras y frutas tropicales. Mi comida favorita es el gado gado, un plato vegetariano a base de bol choi, zanahoria, papa y frijoles nacidos (mung vean sprouts), trozos de tempe horneado, huevo y marinado con salsa de maní. Me encanta también en jugo delicioso a base de cúrcuma, limón y jengibre, que se llama Jamu, el cual toman muchísimo; es muy nutritivo y refrescante”.

“Lo que menos me gusta es que a veces usan chile picante y no estoy muy acostumbrada a digerir comidas picantes”, dice Ana Lucía.

Es imposible no extrañar a Costa Rica. Incluso, pese a la similitud de la naturaleza y el clima tropical, esta compatriota desea ver el verde fuerte de los paisajes ticos, así como la variedad de fauna, pues en Bali no hay tanta diversidad.

Una familia de Bali, Indonesia. Fotografía: Ana Lucía Fariña Vargas

En su plato le encantaría tener frijoles molidos, un delicioso gallo pinto con tortillas y un buen café.

No vea como imposible ir a Bali. Si lo hace, siga esta sugerencia de Ana Lucía.

“Hay personas que viajan y van a los lugares que todo el mundo visita, a lo turístico, a lo que sale en Internet. Hay otros que desean vivir experiencias más enriquecedoras culturalmente y crecer espiritualmente durante su viaje”.

“Les recomiendo visitar lugares que no salen en los libros, compartir con la gente local, realizar terapias y ceremonias con los balineses para aprender realmente de su cosmología y su forma de ver y vivir la vida”, aconseja.

Entre los imperdibles están los templos y presenciar alguna de las ceremonias que realizan con devoción. También, los disfrutar de un show de danza y de la música tradicional balinesa.

“Visitar las áreas en donde los artesanos trabajan, principalmente los tallados en madera y piedra, como en la zona de las aldeas al norte de Ubud y los arrozales, que se encuentran por todas partes en la isla. Si son amantes del surf, Bali cuenta con muchas de las mejores olas en el mundo, sobre todo en Uluwatu”.

Una ceremonia balinesa. Fotografía: Ana Lucía Fariña Vargas

La vida de Ana Lucía en Bali transcurre en medio de una gran paz, cerca de paradisiacas playas e impresionantes templos. Lo mejor, es que es un país económico.

“En Bali no son necesarios los lujos, se vive una vida muy simple, muy barata y muy tranquila”, resalta.

Cuando se vive fuera de las fronteras costarricenses, es inevitable tener algunas anécdotas, mientras se adquieren las costumbres del nuevo hogar.

Esto no fue la excepción para Ana Lucía, quien enumera las siguientes:

“Un dato curioso que el turista puede notar al llegar a Bali es que todos los balineses se llaman igual. Uno lo empieza a notar cuando pregunta los nombres y recibe solo unas cuantas opciones de respuesta: ‘Me llamo Wayan, Putu, Kadek, Made, Koman, Nyoman o Ketut’. Ellos se llaman por su nombre dependiendo de cuál número de hijo son, por ejemplo, si eres primer hijo vas a llamarte Putu o Wayan; el segundo hijo, Kadek o Made; tercer hijo, Nyoman o Koman; cuarto hijo, Ketut. Se puede imaginar que se vuelve bastante confuso para uno”.

El saludo en balinés que utilizan todos los locales para saludarte o despedirte es ‘Om Swastiastu’, poniendo ambas palmas juntas en el corazón, parecido al ‘Namaste’ o ‘Namaskar’ en India, que significa ‘Oh Dios, espero que toda bondad (seguridad, felicidad y prosperidad) provenga de todas las direcciones’”.

Bali, Indonesia.

Datos de Bali

País al que pertenece: Indonesia

Capital de Bali: Denpasar

Población: 4,2 millones, 1,3 millones menos que Costa Rica

Extensión territorial: 5.780 kilómetros cuadrados (casi 45.000 menos que Costa Rica

Moneda: Rupia Indonesia (1 rupia equivalen a ¢8)

Idiomas: Balinés, bahasa indonesio e inglés

Esta es la sexagésima primera historia sobre costarricenses que dejaron su país por diferentes circunstancias, se adaptaron a otra tierra, pero guardan el cariño por sus raíces.

Todas mis notas de Ticos lejos del hogar y viajes en este enlace.