Por: Jairo Villegas S..   30 junio
Este fue uno de los cinco billetes de $20 rotos que un cajero automático del BCR de Alajuela me dio. Al final, el Banco me los cambió. Fotografía: Melissa Fernández

Este viernes pasé un gran apuro. Como me levantó muy temprano a correr, aproveché para retirar dólares de un cajero automático en Alajuela, con la mala suerte de que cinco billetes de $20 estaban rotos.

Me percaté al llegar a mi casa y obviamente me molesté, porque los bancos no aceptan billetes rotos y debía hacer un pago; tampoco los reciben muchas casas de cambio en el extranjero.

De inmediato, escribí por WhatsApp a servicio al cliente del Banco de Costa Rica (BCR), entidad donde hice el retiro, y muy amablemente me respondieron, con un agravante: debía hacer el reclamo en la sucursal donde está el cajero automático que me dispensó el dinero.

Le expliqué a la persona con quien intercambiaba mensajes escritos que mi problema es que trabajo en Tibás, y aunque resido en Alajuela, no logró llegar temprano. Pese a mi insistencia, la respuesta fue la misma.

Luego de eso, decidí hacer una queja pública, en mis redes sociales, como una especie de desahogo a mi frustración.

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A media mañana, recibí una llamada de la periodista Hilda Durán del BCR, quien muy amablemente me pidió que fuera a las oficinas centrales a San José para cambiarme los billetes rotos.

Al poco tiempo, también me contactó por teléfono un personero de la sucursal de Alajuela, a quien le expliqué que mi problema es coincidir con el horario de dicho banco, pero que de todas maneras en San José ofrecieron ayudarme.

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De paso, recibí varios mensajes privados o públicos y en algunos, las personas contaban experiencias similares a la mía, aunque en otros bancos. La conclusión siempre es la misma, los clientes desconocen qué se puede hacer.

Por eso, una vez en el BCR de San José, Marvin Cascante, jefe de cajas y administración de saldos, me explicó que la política del Banco es aceptar esos billetes a sus clientes, aunque eso no implica colocarlos de nuevo en la calle.

Lo que hace el Banco es tomarlos y enviarlos a la Reserva Federal de Estados Unidos, mediante un banco estadounidense, que a su vez repone el dinero, aunque esta transacción implica un costo económico para el BCR.

"Los recibimos a nuestros clientes porque desde hace muchos años exportamos dólares, tenemos un convenio con el Banco de América, pues captamos dinero y lo enviamos a cuentas nuestras en el exterior. Hemos insistido con los tesoreros de nuestras oficinas que a los clientes debemos recibirles ese dinero, aunque asumamos el costo de la exportación, que es pagar por el peso del producto, impuestos y otros costos", detalló Cascante.

Cascante dice que realizan capacitaciones constantes sobre este tema y que cualquier agencia o sucursal debía recibirme los billetes.

Además, me mostró los caseteros donde colocan el dinero dentro de los cajeros automáticos. Por el tipo de corte que tenían mis billetes, asumimos que quizás se levantaron un poquito al pasar bajo unas piezas de metal en el momento en que el cajero los dispensó, lo que pudo haberlos dañado.

Una de mis preocupaciones era cómo le demostraba al BCR que realmente esos billetes me los dio un cajero automático del banco. La respuesta a esto fue que la entidad bancaria confía en el cliente, aunque además tiene registro de cada billete que ponen a disposición del público.

Sobre la posibilidad de que alguna de esa moneda sea falsificada, Cascante dice que no existe porque primero pasan por la revisión de un equipo tecnológico, que alerta cuando un billete está adulterado. Luego de eso, ningún funcionario tiene acceso a abrir los caseteros, para manipular su contenido.