14 marzo, 2016

Agudeza para detectar oportunidades, aptitud para trabajar en equipo, capacidad de gestionar riesgos, conocimiento sobre elaboración de planes de negocios. Estos que parecen ser requisitos para llenar una vacante de gerente, son más bien algunas de las habilidades que se recomienda reforzar desde la infancia para estimular en la persona el espíritu emprendedor y su capacidad de crear, desarrollar y liderar proyectos.

Hay que reconocer que varias señales del mercado de trabajo refuerzan la tesis de que el emprendimiento es una salida cada vez más habitual dentro del plan de vida. En Costa Rica, el desempleo aqueja a 215.000 personas, alrededor del 10% de la fuerza de trabajo; y otras 900.000 (45%) están en la informalidad, muchas de ellas en negocios propios, aún sin constituir.

La Conferencia de la Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, en su marco de políticas nacionales para el emprendimiento, sugiere reforzar desde temprano algunas competencias para mejorar la inserción del individuo en la vida empresarial. Por ejemplo, habilidades blandas como el trabajo en equipo, la confianza en sí mismo, la gestión de riesgos, la resolución de problemas y la creatividad.

Estas capacidades no se adquieren solo con clases magistrales, su desarrollo puede nutrirse de actividades cotidianas. Hace unos meses fui a una reunión en el jardín de niños al que asiste mi hijo, y me detuve en el patio para verlo jugar con sus compañeros. ¿Lanzarse del tobogán no es acaso una vivencia donde se afianzan varias de estas aptitudes? La decisión del niño de subir por la escalera con ayuda de un adulto quizás estuvo precedida por la evaluación (no consciente) del riesgo; la decisión de escalar sin ayuda sería consecuencia de ganar confianza luego de repetir el proceso varias veces; transmitir la experiencia y alentar a otros a que se deslicen por la rampa es una experiencia de trabajo en equipo y liderazgo.

Ya de jóvenes se recomienda brindar una guía sobre cómo opera el autoempleo y promover habilidades básicas de negocios, como economía, finanzas mercadeo y fundamentos sobre legislación comercial. Además, enseñar cómo se estructura un plan de negocios, y las particularidades de gestionar una pequeña empresa.

Finalmente, de mi cosecha añadiría una buena inducción sobre los trámites para iniciar un negocio en Costa Rica, una importante lección de cívica en un país donde abundan las patentes, permisos de operación y formularios.