Esteban Ramírez. 21 abril

Criticada por unos y aplaudida por otros, la ruta 27 se ha convertido en un corredor casi obligatorio para la mayoría de los conductores que buscan el litoral pacífico o la Gran Área Metropolitana. Sus 76,8 kilómetros unen costa con ciudad en cuestión de una hora, si hay buen tiempo, tránsito moderado y todos los carriles están abiertos.

28/03/2018. Caldera, Puntarenas. Decenas de vacacionistas aprovechan los feriados de Semana Santa para visitar las playas del Pacífico Central. Todos los entrevistados indicaron que regresan a su lugares de origen para cumplir con el derecho de votar. En la foto: El flujo vehicular a lo largo de la ruta 27 fue muy intenso durante ésta mañana de miércoles santo. Foto: Albert Marín
28/03/2018. Caldera, Puntarenas. Decenas de vacacionistas aprovechan los feriados de Semana Santa para visitar las playas del Pacífico Central. Todos los entrevistados indicaron que regresan a su lugares de origen para cumplir con el derecho de votar. En la foto: El flujo vehicular a lo largo de la ruta 27 fue muy intenso durante ésta mañana de miércoles santo. Foto: Albert Marín

No siempre se cumplen estos tres anhelos. Lo que sí es inminente son las cuatro estaciones de peaje que tendrá que atravesar el viajero en cualquiera de los dos sentidos, paradas obligatorias donde desembolsará ¢2.180, en total, para poder hacer el recorrido completo.

Como se habrá imaginado, el constante subir y bajar de agujas en esa gran caja registradora de asfalto y hormigón, conecta con una compleja estructura financiera llamada Autopistas del Sol. ¿Cuántos vehículos circulan todos los días por la ruta 27? ¿Cuántos millones factura al año en ese goteo constante?

Desde el año pasado, Autopistas del Sol comenzó a ofertar títulos valores dentro y fuera de Costa Rica, y por tanto, mucha de esta información financiera y operativa está disponible.

Si atendemos la última línea del estado de resultados de la empresa –que opera bajo el nombre comercial de Globalvía Ruta 27– observaremos que el año pasado sus ganancias fueron de $15,3 millones, la mitad de las que registró en el 2016.

Esta reducción no fue porque bajaron las tarifas de los peajes, aumentaron los gastos de operación, crecieron las inversiones o los costos de mantenimiento. Se debió al pago de comisiones e intereses financieros producto de una reestructuración de las deudas.

El concesionario explica que al comienzo de la operación de la carretera se experimentaron tasas de crecimiento en el tráfico producto del desarrollo del escalamiento del proyecto hacia niveles de mayor desarrollo y capacidad. Sin embargo, indican que a medida que madure la concesión se proyecta que las tasas de crecimiento a largo plazo continúen estabilizándose a tasas más acordes con el crecimiento anual esperado del 4% del PIB en Costa Rica. Fuente: Prospecto de inversión Autopistas del Sol
El concesionario explica que al comienzo de la operación de la carretera se experimentaron tasas de crecimiento en el tráfico producto del desarrollo del escalamiento del proyecto hacia niveles de mayor desarrollo y capacidad. Sin embargo, indican que a medida que madure la concesión se proyecta que las tasas de crecimiento a largo plazo continúen estabilizándose a tasas más acordes con el crecimiento anual esperado del 4% del PIB en Costa Rica. Fuente: Prospecto de inversión Autopistas del Sol

El año pasado, 54.827 vehículos diarios, en promedio, circularon por la autopista. Eso significó un crecimiento del 3,8%, respecto al 2016, menos que en el periodo anterior (4,5%), y de acuerdo con el concesionario –cita Fitch Ratings–, eso se debió a la fuerte temporada de lluvias, cierres parciales, alzas en los precios de combustible e inflación, que bajaron el tráfico.

La recaudación bruta en los peajes fue de casi $75 millones y las ganancias de operación se acercaron a los $60 millones.

Espero que, a ese ritmo, pronto nos olvidemos de los embudos que se forman cuando quedamos con un carril en cada sentido, y dejemos de invocar santos en zonas de derrumbes.