Por: Esteban Ramírez.   9 marzo

El Banco Central por fin estampó, el jueves, la firma para traerse el préstamo de $1.000 millones que pidió al Fondo Latinoamericano de Reserva (FLAR). Con ello fortalece sus reservas monetarias –ya de por sí lozanas– y ahuyenta las dudas sobre su fortaleza financiera, en caso de tener que dar un estate quieto en el mercado cambiario.

Este préstamo no es un seguro contra variaciones en el precio de la divisa, pero su llegada es consistente con una política que bien podría variar en futuro. Sobre eso, me referiré luego.

24 de febrero del 2016. Estudio de GNMedios. Fotos para la columna del periodista Esteban Ramírez. Foto: Albert Marín.
24 de febrero del 2016. Estudio de GNMedios. Fotos para la columna del periodista Esteban Ramírez. Foto: Albert Marín.

La plata del FLAR se suma a otras herramientas del Banco Central, como las intervenciones en el mercado mayorista y el uso de la retórica, para advertir de que no permitirá ajustes violentos en la cotización del dólar.

La evidencia nos dice que, con sus pros y contras, en el 2015 comenzó la era de menos sobresaltos en el mercado cambiario, desde que el Banco Central se movió hacia un sistema de fijación flexible (octubre del 2006).

Así se explica en la nota técnica del Banco Central, Volatilidad del tipo de cambio nominal en Costa Rica, publicada en enero, cuya principal conclusión es que la variabilidad del tipo de cambio ha sido menor con la flotación administrada (enero 2015, hasta hoy), que en el periodo de banda cambiaria.

Hablar de poca volatilidad no significa que el precio del dólar deja de subir o bajar. Lo que ocurre es que como las variaciones se suavizan o van siempre hacia una misma dirección, el comportamiento del dólar se vuelve más predecible y comenzamos a olvidarnos del riesgo cambiario en las decisiones de gasto, ahorro y endeudamiento.

Si se calcula la desviación estándar del tipo de cambio nominal en una ventana móvil de 30 días, la mayor variabilidad se obtiene durante la vigencia de la banda cambiaria, seguida por el régimen de flotación administrada.
Si se calcula la desviación estándar del tipo de cambio nominal en una ventana móvil de 30 días, la mayor variabilidad se obtiene durante la vigencia de la banda cambiaria, seguida por el régimen de flotación administrada.

La estabilidad del dólar ha sido un ingrediente importante de la baja inflación en Costa Rica, pero esto ha despertado críticas sobre la pérdida de competitividad de sectores como el exportador y el turismo.

Viene segunda ronda electoral y cambios en el gobierno y sus instituciones. Empezamos a conocer las voces que cada candidato escucha en materia económica y no todas coinciden en que el Banco debe apostar solo a la inflación baja; algunas, en cambio, favorecen una devaluación inducida para mejorar la competitividad y el empleo.

Estos matices a la hora de entender la función del precio del dólar en la economía deben hacernos repensar nuevos escenarios de riesgo y oportunidad.