Alberto Barrantes C.. 4 marzo
Cada año, 12 millones de niñas son obligadas a contraer matrimonio, revela informe.
Cada año, 12 millones de niñas son obligadas a contraer matrimonio, revela informe.

Pese a que en las últimas dos décadas, las niñas tienen mayor acceso a la educación primaria, el acoso callejero y la violencia física y sexual termina por excluirlas de oportunidades y de una mejor calidad de vida.

Así lo revela el informe titulado “Una nueva era para las jóvenes: Haciendo balance de 25 años de progresos”, publicado el 3 de marzo, en el marco del 25 aniversario de la Declaración de Beijing para avanzar en los derechos de las mujeres y niñas y elaborado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), Plan Internacional y ONU Mujeres.

La investigación afirma que las promesas pactadas por los gobiernos en 1995, “se cumplieron a medias”, porque pese a que el acceso a la educación es importante, no es suficiente, cuando millones de niñas siguen siendo víctimas de explotación sexual comercial, relaciones impropias, mutilación genital, enfermedades de transmisión sexual, acoso, violencia física y sexual y normalizada desde los hogares y las comunidades.

Algunas cifras alarmantes que revela este estudio son:

  • Cada año, 12 millones de niñas son obligadas a contraer matrimonio y 4 millones corren el riesgo de sufrir mutilación genital. 
  • Las mujeres y niñas dedican tres veces más tiempo y energía que los hombres a labores del hogar. 
  • Una de cada 20 jóvenes de entre 15 y 19 años (unas 13 millones de niñas en el mundo) ha sido víctima de una violación, una de las formas más violentas de abuso sexual.El 70% de las víctimas de tráfico de personas para explotación sexual fueron mujeres y niñas.
  • Hoy, 970.000 adolescentes de entre 10 y 19 años tienen VIH, frente a 740.000 en 1995. Ellas representan tres de cada cuatro nuevos contagios. 
  • El suicidio es hoy la segunda causa de muerte entre adolescentes de 15 a 19 años, solo superada por problemas durante la maternidad.
  • El reporte también expone un problema de salud para las jóvenes que va en aumento: el consumo de comida rápida procesada y bebidas azucaradas. El sobrepeso entre niñas y jóvenes de 5 a 19 años se haya duplicado entre 1995 y 2016, pasando de un 9% a un 17%. Hoy hay 155 millones de niñas y jóvenes con sobrepeso, frente a 75 millones en 1995.

Tras la presentación de este informe, la directora Ejecutiva de UNICEF, Henrietta Fore, manifestó en su cuenta en Twitter @unicefchief que los compromisos de los gobiernos para con las niñas han sido parciales. “Hace 25 años, los gobiernos del mundo asumieron un compromiso con las mujeres y las niñas, pero solo han cumplido parcialmente su promesa”.

“El acceso a la educación no es suficiente. Hay que cambiar el comportamiento y las actitudes de la gente hacia las niñas. La verdadera equidad solo viene cuando todas las niñas estén seguras y libres de violencia, libres de ejercer sus derechos y capaces de disfrutar en igualdad de oportunidades en su vida”, publicó Fore en su cuenta en Twitter.

La educación de calidad juega un rol fundamental en motivar ese cambio de actitudes al que hace referencia la directora Fore. En las mismas escuelas, el personal docente y administrativo también debe dejar de ser agente reproductor del machismo, exigiendo comportamientos según el género y justificando conductas a partir del mismo. Es necesario que se hable más escuelas y colegios, sobre la sobre liderazgos femeninos y la desnaturalización de roles, mitos y frases cargadas de estereotipos y conductas violentas aprendidos desde la infancia.

Para empezar con ese cambio educativo en favor de las niñas, empecemos por más educación sexual para los 11 cantones en los que se incrementó el embarazo adolescente en Costa Rica: colocando a niñas, niños y jóvenes en el centro del proceso de aprendizaje y empoderándoles en la toma de decisiones, a partir de la ciencia, sin moralismos y conscientes de la urgencia de que la conversación sea un punto de partida para mejorar la calidad de vida y la salud de las niñas y las adolescentes.

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