Cambio educativo

Educación híbrida: un entorno ‘cuesta arriba’ para 418.000 estudiantes

Combinar la educación presencial con la virtual es más complejo para unos 418.000 estudiantes en Costa Rica que, desde el año 2019, sufren hacinamiento tecnológico en sus hogares, limitada o nula conexión a Internet y bajo clima educativo en sus familias.

La situación golpea con más fuerza a las regiones Huetares y Bruca: zonas del país con las que hay una deuda histórica en garantía de oportunidades y de calidad. Albert Marín/Archivo LN.

El golpe de la pandemia a la educación es devastador. La brecha existente previa a esta crisis corre el riesgo de profundizarse y unos 418.000 estudiantes de Costa Rica no tienen las condiciones necesarias para sobrellevar con éxito una educación a distancia.

Para este grupo de estudiantes, la limitada o nula conexión a Internet en casa, el bajo clima educativo de sus familiares y el “hacinamiento tecnológico” hacen más compleja la tarea de mantenerse conectados con los procesos de aprendizajes.

El “hacinamiento tecnológico” quiere decir que varios miembros de un mismo hogar tienen que compartir el mismo dispositivo electrónico para estudiar: una situación que sufre más del 51% de familias, cuando se saca de la ecuación al celular.

“Cuando las familias que tienen tres o más estudiantes en casa, ese hacinamiento  tecnológico sube hasta  un 77%. El dato revela que el celular está salvando la clase: es decir, dependen de un celular para que el estudiante pueda recibir la clase y esa no es la condición idónea” afirmó Isabel Román, directora del Estado de la Educación, en el Foro Impacto de la sindemia COVID-19 sobre la educaciónn, organizado por el Instituto de Investigación en Educación de la UCR.

La situación golpea con más fuerza a las regiones Huetares y Bruca: zonas del país con las que hay una deuda histórica en garantía de oportunidades y de calidad.

Como bien apunta la directora Román, “sin acciones rápidas, el riesgo de exclusión educativa puede ampliarse, podemos tener una profundizaciónn de la brecha, más fracaso escolar y una nueva forma de exclusión: estar pero no estar” agregó Román.

Ese riesgo de “estar pero no estar” es muy delicado debido a que también se traduce en esa sensación de que hay niños, niñas y jóvenes que están avanzando (de un ciclo lectivo a otro) pero con conocimientos y habilidades raquíticas.

“La escuela improvisada en casa está determinada por el capital social, económico y cultural de los hogares. La frase ‘A mis hijos los educo yo’ no se sostiene a partir de la evidencia (…) En tiempos extraordinarios, la desigualdad se exacerba”, comentó la investigadora Román en este foro.

¿Un modelo bimodal efectivo?

Para que la educación híbrida sea efectiva es urgente conectar a los desconectados y universalizar en Costa Rica el acceso una conexión a Internet de calidad, dándole prioridad en la educación presencial a las poblaciones más vulnerables, mientras se logra esa conectividad deseada.

Para que la educación híbrida sea efectiva hay que priorizar contenidos, mejorar planificación, interacción, aprendizaje colaborativo y el acceso a herramientas que motiven la participación desde la niñez: mucha motivación y diálogo para no perder a los estudiantes en el intento.

Sin embargo, este modelo híbrido (que, al parecer, permanecerá por buen tiempo) no puede solo reducirse a un tema de conexión a Internet.  Es insuficiente pensar en que un celular o una computadora con Internet en casa resuelven todo: es necesario trabajar metodologías innovadoras y contenidos estimulantes que motiven a los niños, niñas y jóvenes a engancharse en los aprendizajes.

En palabras de la profesora argentina Lourdes Morán, combinar las lecciones presenciales con las virtuales es “un desafío y una oportunidad, en el tanto se configura como  alternativa posible para una formación que trasciende los espacios del aula y se traslada a  todas las esferas de la vida: una nueva forma de enseñar y de aprender, donde el alumno se le motiva para ser responsable de su propio aprendizaje”.

Para que ese escenario ideal se lleve a la práctica es preciso resignificar la educación bimodal. No se debe reducir a unos días por computadora y otros días en la escuela, sino que debe ser hhipermedial: mezcla textos, videos, audios, mapas y otras herramientas para despertar interacción. Necesariamente tiene que haber capacidad de interacción con los usuarios. El aprendizaje en entornos virtuales no se reduce a encender una cámara y en recrear una lección presencial, repitiendo contenidos mediante una presentación por Power Point.

Mediante contenido atractivo, planificado e interactivo se despierta motivación y se generan estrategias que invitan a niñas y niños a participar, a cocrear, con la guía de un docente-tutor que está en el aula para reconocer los diferentes ritmos de aprendizaje y que adecúa sus lecciones en función a los datos que le arroja la tecnología.

El aprendizaje bimodal es una combinación entre sincronía y asincronía, es un andamiaje personalizado y colectivo, donde el trabajo en equipo es clave. Es un modelo que requiere de planificación, en donde no hay fórmulas mágicas para su éxito, sino que debe de adaptarse a cada contexto, garantizando acceso a los recursos y calidad en los contenidos. Para ello, hay un largo camino por recorrer en  formación docente y alfabetización digital que debe empezar por las universidades.

El tiempo apremia, la brecha se profundiza y quienes habitan las aulas no están para falsas promesas y discursos hipócritas a cambio de votos.

Cuénteme su opinión sobre el tema a mi correo barrantes.ceciliano@gmail.com

Alberto Barrantes C.

Alberto Barrantes C.

Este es un espacio para que intercambiemos ideas y experiencias sobre lo que ocurre en las aulas: desafíos, innovación, aprendizajes, buenas prácticas y sobre todo, aquello en lo que podemos hacer un cambio educativo.