Cambio educativo

Alfabetización visual: ¿Por qué urge más arte en las escuelas?

Solo tres de cada 10 escolares reciben Artes Plásticas en Costa Rica. La ausencia de esta materia en el currículo no solo limita los espacios creativos en las aulas, sino también el desarrollo de habilidades para una mirada sensible y crítica sobre el entorno en que se habita.

En Costa Rica, el currículo de Artes Plásticas solo llega a tres de cada diez escolares, según reporta el último Informe del Estado de la Educación (2021). El 80% de escuelas del país no ofrece esta materia, cuyos contenidos ofrecen oportunidades para despertar habilidades de comunicación, sensibilidad y pensamiento crítico desde la niñez.

La ausencia de formación en educación artística y visual da como resultado una infancia y adolescencia con una carencia importante en la alfabetización visual que nos demanda el siglo XXI, para analizar críticamente los mensajes que se reciben de forma cotidiana mediante las diferentes plataformas tecnológicas.

Alfabetizar visualmente implica ofrecer en las aulas aulas las herramientas y las oportunidades necesarias para reconocer un contenidos falso, para desarrollar una mirada crítica del entorno en que se habita y para valorar el arte propio y ajeno.

La educación visual, plástica y artística permite el desarrollo de la “transferencia distal”, de la que hablaba el educador Elliot Eisner. En sus “Ocho importantes condicione para la enseñanza y el aprendizaje en las artes visuales” Eisner afirma que la transferencia distal es hacer que lo que enseñamos en el aula tenga una vida que se extienda más allá de las paredes del aula.

“Ya hay tanta enseñanza que no tiene ninguna repercusión en las vidas de los estudiantes. Debemos enseñar no sólo a utilizar las capacidades de ver, comprender y crear, sino también a aplicar lo que se ha visto, comprendido y creado a un mundo mucho más allá de los confines del aula o del colegio”. Así es como lo aprendido en una clase de arte, no solo resulta en el “conocimiento artístico” que adquiere el estudiante, sino que es esencial para generar conexión con aprendizajes en matemáticas, robótica, física, Estudios Sociales, entre otros.

Alemania, por ejemplo dedica tres sesiones semanales a las artes, y Finlandia un mínimo 300 sesiones anuales en los niveles primero y segundo grado, y más de 500 sesiones anuales en los niveles del tercero a quinto grado.

Un déficit en la competencia visual y cultural pone en desventaja a los estudiantes que no tienen acceso a este tipo de educación frente a aquellos que sí. No tener contacto con esa capacidad de crear, exponer y observar, limita el desarrollo de las habilidades perceptivo-cognitivas y la mirada analítica, esenciales para el arte tanto como para la ciencia.

La carencia en la enseñanza artística también frena el desarrollo de una sensibilidad hacia la cultura y patrimonio tanto próximo como universal, ampliando la brecha cultural en la sociedad.

Cuando no hay espacios para las artes en las aulas, estamos dejando de lado el potencial creador de niñas y niños, importante tanto para el desarrollo artístico como para la resolución de problemas, la capacidad de afrontar la incertidumbre y el manejo de diferentes puntos de vista. Eisner afirma que la educación artística nos da la oportunidad de trabajar el potencial educativo del grupo al que pertenecen los estudiantes y el hecho de que cada estudiante es un miembro de una comunidad en la práctica.

“El grupo, visto como una comunidad, puede convertirse en un poderoso medio para la promoción del desarrollo individual. En particular, cuando se da a los estudiantes la oportunidad de analizar y de comentar su obra, la critica del grupo puede ofrecerles la oportunidad única de ser críticamente útiles a sus compañeros”, explica Eisner.

Esa forma de ver el arte y la educación como medios para hacer felices a los niños y las niñas y facilitar los ambientes de aprendizaje es imprescindible para la formación en las habilidades necesarias para el siglo XXI.

Implicarse en formas artísticas de pensamiento es utilizar la imaginación para crear nuevas posibilidades, con el fin de tomar decisiones durante el proceso. El arte en las aulas permite poner en práctica aquello que dice Jorge Drexler y que es fundamental en la educación: “amar la trama más que el desenlace”.

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Alberto Barrantes C.

Alberto Barrantes C.

Periodista costarricense y máster en Administración Pública con énfasis en Diplomacia de la Universidad de Costa Rica. Es autor de libros infantiles y articula estrategias educativas en favor de la niñez y el fomento de la lectura en escuelas urbanas y rurales. Director de la organización educativa Carretica Cuentera.

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