Fanny Tayver Marín. 31 marzo
Jonathan McDonald ha marcado 125 goles con Alajuelense. Fotografía: John Durán
Jonathan McDonald ha marcado 125 goles con Alajuelense. Fotografía: John Durán

Jonathan McDonald destapó un secreto de la familia, un atol de plátano que le hacía su abuelita, Joena Hamilton (qdDg) y que su tía Lidieth le enseñó a preparar.

Todo surgió porque el atacante lo hizo la semana pasada y en Instagram, el futbolista mostró el atol contando que es comida caribeña y le consultó a la gente que si quería.

El ‘sí’ arrasó. Entonces, anotó los ingredientes y se comprometió a que el domingo, a las 3 p. m. ‘impartiría esa clase de cocina’.

Dicho y hecho. Llegó la cita pactada y comenzó la amena transmisión de dos horas. En su primera aparición ante la cámara del celular, Mac confesó: “Claro que extraño el fútbol, claro que extraño entrenar y jugar”.

Jonathan McDonald confesó que extraña el fútbol y que le pide a Dios que pronto todos le ganemos la partida a esta emergencia. Fotografía: John Durán.
Jonathan McDonald confesó que extraña el fútbol y que le pide a Dios que pronto todos le ganemos la partida a esta emergencia. Fotografía: John Durán.

“Cuando yo era muy niño e íbamos a la finca de mis abuelos no había tuberías como tenemos nosotros ahora, ni había luz. El tele lo conectábamos a una batería de carro para poder ver luz una hora al día, entonces imagínese, estar en cuarentena no es nada”, manifestó McDonald como introducción.

Además, dijo: “No soy chef, soy jugador de fútbol. Entonces, las críticas las podemos hacer otro día. Me gusta cocinar, es la verdad, no cocino todos los días, eso lo hace mi esposa. No me gusta cocinar para mí solo, entonces la comida diaria casi no la hago, solo platillos especiales, que todos puedan disfrutar, con amigos, con familia, con gente que me llega a visitar a mi casa”.

Ni siquiera él tenía claro qué pasaría con esta ‘clase’ de cocina, así que reseñó: “Depende de cómo nos vaya, le seguimos haciendo a la cocinada y conseguir patrocinadores para la sección (ríe a carcajadas)”.

“En tiempos como estos, que uno está en la casa para evitar la propagación del covid-19 y es difícil y complicado para todos, se comparte ratos en familias y se hacen platos como estos, que se los pueden preparar a la familia y ojalá se apunten. Con estas medidas se puede hacer como para más o menos cuatro o seis personas, para que calculen”.

Atol de plátano

Ingredientes

  • 2 o 3 plátanos verdes
  • 1 litro de leche
  • Azúcar al gusto
  • Canela en astilla al gusto, o en polvo
  • Clavos de olor al gusto

Preparación y llamadas

Dos plátanos verdes, se les quita la cáscara. Se parten en rodajas y luego a la mitad, para poder licuarlos.

El primero en ingresar a la transmisión fue su compañero de ataque Jonathan Moya, con quien compartió varios minutos:

Moya: “Papi ¿y ese atol qué?”.

McDonald: “Aquí lo estamos haciendo, después le llevo, cuando pase la cuarentena para que lo pruebe y después me diga”.

Moya: “Mae, yo solo veo que pica y pica un plátano y lo echa ahí, nada más”.

McDonald: “Sí, espérese, estamos empezando, hay que enseñar los pasos. Es que usted lo único que hace es sacar el teléfono y meterse a la aplicación y pedir, entonces no sabe cómo se preparan los platos”.

Moya: “Si supiera las tostadas francesas, ¿qué más?, queque de banano”.

McDonald: “Queque de banano, esto está bueno. ¿Cómo lo trata la cuarentena Moyita?".

Moya: “Encerrado, cocinando. ¿Me va a comprar el toro?”.

McDonald: “Moyita… ¿Ya está haciendo 100 metros vallas?”.

Moya: “Sí, ese bicho está esperando que sea Zapote para tirarse”.

McDonald: “Gente, pueden creer que Moya me está vendiendo el toro. Me enseñó un video y pegó como cinco brincos nada más, que si hubiera estado en un potrero se lleva cercas, se lleva todo, no lo para nada”.

Moya: “Pequeñito estaba el torillo”.

McDonald: “Vieran qué desastre, 100 metros y lo atajaron las reglas del otro lado. Paró hasta ahí, ahí dio vueltas”.

Moya: “Por lo menos el mío corre, el suyo se queda parado”.

McDonald: Ríe a carcajadas…

Moya: (Abre el horno de su cocina) “¿Cómo ando en la cocina, legal? No ve cómo está ese queque de zanahoria”.

McDonald: “Vaya busque a ver qué hace, mae”.

Moya: “Ya le mando la receta al final, para que vea cómo queda el queque de zanahoria”.

Después de esa llamada, McDonald continuó con su receta, al tiempo que leía preguntas de aficionados y las respondía.

Los plátanos los puso en la licuadora y les agregó leche hasta taparlos para hacer la mezcla ahí, con el azúcar al gusto; mientras que en la cocina, usó una olla grande con leche y le añadió los clavos de olor y la canela en astillas para que soltaran sabor. Luego vertió el licuado en la olla, a fuego lento, moviéndolo de forma constante para que espesara. Ahí también le puso la vainilla para más sabor.

Una de las consultas fue con quién se lleva mejor en el camerino.

Ante eso, dijo: “Me llevo muy bien con todos, pero me llevo mejor con los que conozco de más tiempo como (José) Salvatierra y (Cristopher) Meneses, pero también con Ariel (Lassiter) y Dylan (Flores). Otro con el que me llevo muy bien es con (Adolfo) Machado, tantos años compitiendo en contra y es una persona con un carisma increíble, me sorprendió mucho esa forma de ser de él, muy buena nota".

Al segundo goleador histórico de la Liga también le preguntaron sobre cuáles son sus mejores goles: “En realidad hay varios que me gustan, como el del clásico al ángulo, es uno de los mejores goles. Con la Selección Panamericana le anoté a Brasil y fue uno de los mejores. Un día de estos la gente de Goles Manudos publicó ‘un día como hoy’ con dos goles míos contra Brujas, de izquierda fuera del área y ni me acordaba”.

En eso, se percató de que Lassiter estaba conectado a la transmisión y quería llamarlo, pero no podía.

“¿Todavía sigue Moya ahí? En eso, se puso a conversar con la aficionada rojinegra Xiomara Alfaro, quien lo ve como su ídolo y el futbolista le preguntó: ¿Dígame si usted sabe cómo puedo hacer para quitar a Moya de aquí (ríe…)”.

Xiomara: “No, sinceramente no, yo nunca había hecho esto”.

McDonald: “Yo tampoco, es la primera vez”.

Xiomara: “¡Qué torta! Dígale a Moya que cuelgue él tal vez?”.

McDonald: “Ya yo le dije, pero él tampoco sabe”.

Otra llamada fue con Mario Chaves, uno de los utileros de la Liga, a quien todos en el camerino solo le dicen Bisbal.

Mario: “Qué bien lo veo con ese atol”.

McDonald: “Más o menos”.

Mario: “Se ve rico”.

McDonald: “Después les llevo, después les hago”.

Mario: “Legal que se ve bueno. Ahí estaba viendo que Moya no se iba”.

McDonald: “Qué necio Moya, usted sabe que él es así de empalagoso (ríe).

Mario: “Ahí arriba decía que estaba conectado”.

McDonald: “No se quería ir, yo sé que el mae me extraña”.

Mario: “¿Y cómo va todo?

McDonald: “Bien, encerrado, como todos... Bueno, como la mayoría, como debería de ser. Yo vi una publicación de un presón en la calle increíble, legal”.

Mario: “Yo solo paso jugando en la casa”.

McDonald: “Me imagino, porque ni se ha bañado”.

Mario: “Ya me bañé, a las 11”.

McDonald: “Once qué, de la noche de ayer (ríe…)”.

Mario: No, no, todo bien. ¿Ese atol qué?

McDonald: “Es de plátano, está bueno, la verdad”.

Mario: “Yo le tomé un pantallazo a los ingredientes para ver cómo es”.

McDonald: “Nombres, fácil, mae”.

Después, el atacante llamó al entrenador personal Jonathan Uba, quien se encuentra en Estados Unidos, con Kendall Waston. Y ahí, el manudo terminó conversando con el defensor:

Kendall: “Qué Macquintosh”.

McDonald: “Languí”.

Kendall: “¿Todo bien?

McDonald: “Todo bien, aquí cocinando".

Kendall: “¿Y el ganado qué?”.

McDonald: Bien (ríe...).

Kendall: ¿Cuándo me va a regalar algo?

McDonald: ¿Algo como qué?

Kendall: “Ganado, mae más agarrado”.

McDonald: “Son baratos…”.

Como por arte de magia, Jonathan Moya volvió a aparecer en la transmisión, preguntándole a su tocayo: “¿Por qué me quiere eliminar?”. A Mac le agarró mal de risa y entonces optaron por eliminar la transmisión y reanudarla.

“Instagram me está ganando”, decía McDonald una y otra vez.

Por aclamación de la afición, el goleador llamó a Rónald Matarrita y el futbolista del New York City lo molestó, diciéndole que gracias a él, le duplicó la cantidad de personas en la transmisión.

McDonald: “Sépalo que usted estará en mi libro, cuando lo escriba".

Matarrita: “¿En qué parte, en la buena o qué?

McDonald: “Diay, mae, yo no sé, estoy cobrando por no publicar historias (ríe...=)”.

Matarrita: “Historias conmigo son pocas, pero valiosas (ríe…)”.

McDonald: “Por eso le digo”.

Matarrita: “Qué bueno”.

McDonald: “¿Cómo lo trata la cuarentena en New York?”.

Matarrita: “Aquí es una ciudad fantasma, increíble”.

McDonald: Poco que hacer…

Matarrita: Si usted se pone a ver, todo el mundo tiene el celular en la mano, ya no es de películas ni nada, es el celular nada más, porque sino chao. Usted se ve una serie en dos días. Increíble”.

McDonald: “Sí, es increíble, ahora uno contesta al segundo”.

Matarrita: “(Ríe...) Ya si no contesta es que no le quieren hablar o algo así”.

McDonald: “Yo vi un meme de que si usted deja a alguien en visto en cuarentena es muy cruel”.

Matarrita: “O que le cae mal... Yo me iba a ir para Costa Rica y ya no hay vuelos, el último fue el 25 de marzo y ya no vuelven a hacer hasta el 4 de mayo, entonces me tocó aquí. Además estaba en una situación con el club porque la MLS mandaba un correo cada semana diciendo que entrenábamos el 23, luego que el 28, después que el 3 de abril y este domingo mandaron otro que ahora hasta el 15 de abril. Entonces imagínese y uno en la casa. El equipo nos mandó unas pesas y cosas para poner en el piso y hacer ejercicios, unas ligas y cosas así, pero no es igual”.

McDonald: “Lo básico para mantenerse, pero es complicado, no es lo mismo. Uno realmente ocupa. Ahí es donde uno empieza a extrañar todo lo que tiene en el club. Algunos dirán a veces qué cansado ir a entrenar, pero el ambiente del camerino, ir vacilar con los compas y todo, cómo hace falta”.

Matarrita: “Y las facilidades, donde usted puede correr”.

McDonald: “Y el poder competir, que en realidad es lo que a uno le gusta. Uno entrena para competir y no poderlo hacer es duro”.

Matarrita: “¿De qué se ríe la gente, de mi bigote?

McDonald: “Sí, el Maluma tico dicen”.

Matarrita: “El Maluma tico… No jodás. Ojalá yo tuviera la cara de ese mae, imagínese, no jugaría fútbol (ríe...)”.

También conversó con Geancarlo Castro, Choché, Tapón y Allan Miranda, quien lanzó una interrogante: "¿Qué va a hacer con esa barba, mechudo? y el delantero contestó: “Vamos a esperar a que pase la cuarentena para ver qué hacemos”.

McDonald comenzó a llamar a aficionados, como un niño, Alejandro, con el que se comprometió a firmarle una camisa la próxima vez que el pequeño vaya al estadio.

Una muchacha que no dijo el nombre le expresó que ya necesita que regrese el fútbol y ver a Liga Deportiva Alajuelense aunque sea por televisión: “Tiene que vacunar a todos los equipos. Muchos éxitos, usted es el ídolo mío y de muchos, necesitamos que nunca se vaya de la Liga y siempre se mantenga ahí”, le expresó.

Ante eso, Mac le respondió: “Eso se lo tiene que decir al presidente (Fernando Ocampo) y a Agustín (Lleida), que me dejen ahí (ríe)... Usted sabe que por mí me quedo toda la vida, yo espero que nunca me echen de la Liga”.

Uno de los aficionados donde vio que lo estaba llamando McDonald gritaba de la emoción, de la algarabía casi se cae inclusive.

Después de dos horas muy amenas de interacción, el atacante terminó su transmisión haciéndole un llamado a la gente para que que se quede en casa y que todos acatemos las instrucciones que nos giran desde el Ministerio de Salud y el Ministerio de Seguridad, por el bien de todos.

“Esto del nuevo coronavirus no es ningún juego, es muy serio y lamentablemente algunos no hacen caso o no quieren hacerlo. Por nuestros familiares, amigos, vecinos y demás quedémonos en casa todos. Vamos a seguir haciéndole frente a la cuarentena, cuidándonos nosotros, entre todos. Si la gente del gobierno tiene que poner medidas más severas, más duras, que las hagan, es por nuestro bien, por nuestra salud”, finalizó.