Fanny Tayver Marín. 2 septiembre
Luis Diego Arnáez planteó un partido agresivo contra Saprissa y le funcionó. Fotografía: Rafael Pacheco
Luis Diego Arnáez planteó un partido agresivo contra Saprissa y le funcionó. Fotografía: Rafael Pacheco

Ni siquiera en Alajuelense tenían claro lo que iba a pasar cuando en la cuadrangular del torneo anterior nombraron como técnico a Luis Diego Arnáez, tras la salida de Nicolás dos Santos.

A partir de aquel momento, el Flaco le dio un segundo aire a la Liga.

Los daban por muertos, pero manudos revivieron en esa cuadrangular. Le ganaron dos partidos a Herediano (1-0 y 2-3), también se impusieron frente a Santos (2-1) y sacaron un empate en Tibás (1-1).

En ese momento, muchos le daban probabilidades nulas a los rojinegros de imponerse contra los florenses y también venían con una seguidilla importante de no poder ganarle a los guapileños.

Con Arnáez, esas situaciones fueron tema superado.

Alajuelense estuvo muy cerca de ganar esa fase para jugar la final contra Herediano. De hecho, la Liga terminó empatada en puntos en el primer lugar, pero los morados avanzaron por diferencia de goles.

Cuando la dirigencia decidió ratificar a Arnáez en el cargo para este torneo, no faltó quien se opusiera y criticara ese voto de confianza para el estratega, aduciendo a que ese resurgir de los erizos se debía a un factor emocional, fundamentado en que siempre se dice que toda escoba nueva barre mejor.

A la Liga se le juzgó por los partidos de pretemporada, en los que Arnáez hizo ensayos y se atrevió a jugar contra rivales más calificados, como Rosario Central y Palmeiras.

El arranque del torneo para los rojinegros tampoco daba pie para sacar alguna conclusión positiva o negativa.

La apuesta por jugar con tres delanteros implicaba riesgos. La Liga estaba ganando como visitante, pero perdía en casa y eso disparaba las dudas y las críticas.

Alajuelense llegó a quince puntos en el Apertura 2018, tras la anotación de Jonathan McDonald en el clásico de este domingo. Fotografía: Rafael Pacheco
Alajuelense llegó a quince puntos en el Apertura 2018, tras la anotación de Jonathan McDonald en el clásico de este domingo. Fotografía: Rafael Pacheco

Después de que los manudos cayeron en el Morera Soto contra Pérez Zeledón (1-2) y Carmelita (2-3), Rolando Fonseca y Claudio Ciccia coincidieron en que con el sistema que estaban usando, los erizos tenían un desequilibrio entre sus dos líneas defensivas.

Y como lo que valen son los resultados, el equipo reflejaba una inconstancia, con un rendimiento del 100% como visitante, tras sus victorias a domicilio frente a Grecia (1-4), Cartaginés (2-3), Limón (0-1) y Santos (0-2); pero la deuda estaba en casa.

Los rojinegros acumulaban un tiempo prolongado sin sumar los tres puntos en el Fello Meza y en el Juan Gobán, otras dos rachas con las que acabó la Liga de Arnáez.

Pero sin menospreciar a los otros rivales que habían enfrentado los erizos, la prueba fuerte vendría el 2 de setiembre en la Catedral, cuando la Liga volvía a su casa contra un Saprissa invicto, líder y tildado como favorito por muchos desde antes que Ricardo Montero pitara el inicio del juego.

Después de este clásico, Alajuelense visitará el miércoles a San Carlos y recibirá el domingo a Herediano. Fotografía: Rafael Pacheco
Después de este clásico, Alajuelense visitará el miércoles a San Carlos y recibirá el domingo a Herediano. Fotografía: Rafael Pacheco

De nuevo, los números no avalaban a los rojinegros, que durante todo el torneo pasado no pudieron vencer a los morados, pues perdieron un clásico y empataron tres.

Según las estadísticas del periodista Luis Quirós, en sus dos etapas como entrenador de la Liga, Arnáez no sabía lo que era ganar un clásico.

Antes del 1-1 del juego entre Saprissa y Alajuelense con el que cerró la cuadrangular del Clausura 2018, el Flaco dirigió a la Liga en cinco clásicos, con un saldo de un empate y cuatro derrotas.

Lo curioso es que tres de las derrotas se dieron en el Morera Soto y con el mismo marcador 0-1. La otra pérdida se dio en Tibás 1-0; pero esta vez fue la vencida.

Y la Liga de Arnáez ganó el clásico 317 de la historia, por 1-0, con un golazo de Jonathan McDonald, quien una vez más ratificó por qué es la pesadilla del Saprissa.

El estratega sabe que las rachas están para que se acaben.

El Flaco le está inyectando carácter a su equipo, espíritu de lucha y un estilo de juego ofensivo que hace que los manudos contabilicen goles en todos los partidos que han jugado desde que él asumió la dirección técnica.

Alajuelense no está tan mal a como muchos creen, ni tan bien como para tirar las campanas al vuelo antes de tiempo.

Lo cierto es que el equipo manudo va en alzada y está en plena lucha por el liderato, porque ahora la diferencia por la cima del Apertura 2018 es de apenas un punto.

A diferencia de las primeras fechas cuando arrastraba una colección numerosa de hombres lesionados, el equipo luce más compacto y hay que ver lo que puede aportar el jamaiquino Maalique Foster, otra ficha ofensiva que llegó en lugar el panameño Abdiel Arroyo.