Por: Fanny Tayver Marín.   11 mayo

"Siempre hay que dar un poco más". Es una de las frases que José Andrés Salvatierra pronuncia con más frecuencia cada vez que atiende a la prensa, ya sea tras un triunfo, un empate o una derrota.

También es el mensaje que trata de transmitir en el camerino de Alajuelense.

Aquel día cuando Wílmer López lo sorprendió en el torneo pasado al designarlo como su capitán, el Pato sabía que su decisión tenía una razón de ser.

Quizás, ni el mismo lateral había caído en cuenta de que ya no era aquel muchacho inmaduro que se metía en problemas, al que regañaban con frecuencia y de quien su mamá, doña Clarita, siempre recibía quejas.

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A punta de golpes se moldeó ese Salvatierra que ha sido un luchador desde que era un niño.

El carrilero llegó a Alajuelense mediante una recomendación de Julio César Soto Miranda.

Se trataba de un directivo que llevó a la Liga el nombre de José Andrés Salvatierra y contactó a Marvin Vega, uno de los coordinadores de divisiones menores de los erizos.

Le dijo que había un muchacho del que le habían hablado muy bien y que jugaba en Escazú.

En aquel momento, los rojinegros tenían dos equipos de alto rendimiento.

Uno era el de la sede central de Alajuelense y el otro era el de Alajuela Jr.

En esa misión de cazar talentos para su semillero lo vieron y notaron que efectivamente tenía carácter para jugar.

Sin pensarlo mucho lo incorporaron a Alajuela Jr. cuando Salvatierra tenía 18 años.

Ahí, José Andrés no dejaba de sorprender.

Era un hombre de mucha garra, de mucha fuerza y cuando decidieron pasarlo al alto rendimiento, dirigido por Mauricio Montero, el Chunche le veía cualidades que no tenían otros.

Lo empezó a usar como lateral derecho, también de contención y hasta defensa central.

Ese equipo quedó campeón de alto rendimiento y algunos de los muchachos fueron considerados para ascender a la Primera División de la Liga.

Su debut en la máxima categoría fue el 7 de abril de 2010, con Luis Roberto Sibaja como técnico, en un juego ante Liberia de visita.

Así fueron los inicios de Salvatierra con Alajuelense, pero esa es apenas una parte de la historia, en la que también hay capítulos de lucha y sacrificio, tanto de él, como de su mamá.

La situación económica de ellos era complicada y juntos salieron adelante.

Vivían en Escazú y en algunas ocasiones, el propio Chunche le comunicaba al equipo que José Andrés era un muchacho que necesitaba que lo ayudaran un poquito, porque a veces le tocaba irse caminando desde su casa hasta el Morera Soto para entrenar.

También hubo episodios en los que su mamá le daba los pases y era lo único que tenía en ese momento, y mientras él iba en el bus, ella era la que caminaba para ir a trabajar.

Y así como él buscaba un futuro en el fútbol, también estudiaba en el colegio nocturno.

Por eso es que a Salvatierra le tienen tanto aprecio en la Liga, porque es el ejemplo de cómo se sale adelante, a pesar de que siempre le ha tocado duro.

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Y por eso es que esta lesión que sufrió el miércoles pasado, que lo deja fuera del Mundial de Rusia 2018 y que lo tendrá lejos de la actividad competitiva por un periodo de 6 a 8 meses, le dolió por igual a todos en Alajuelense.

Aquel muchacho de la Liga que por errores de juventud se vio inmiscuido en problemas de licor, quedó señalado por muchos y quizás por eso también es uno de los futbolistas que más comprende a Jonathan McDonald, porque el pasado los persigue, por más que pasen los años.

Los dos maduraron y los dos son parte del grupo de capitanes de la Liga.

Salvatierra sabe que aprendió de sus errores, que hoy no es lo que era y que ese crecimiento lo llevó a tomar buenas decisiones, algo que lo ha hecho ser constante en la Selección Nacional.

Eso significaba labrar el sueño de estar en un mundial.

Hace cuatro años era la primera opción para sustituir a Heiner Mora en Brasil 2014.

Sin embargo, hubo un problema que él define como "teléfono chocho", porque los mensajes no llegaron como debían y ante esa distorsión, Jorge Luis Pinto convocó a Dave Myrie.

A partir de ese momento, José Andrés dijo que lucharía con todas sus fuerzas para no perderse el siguiente Mundial, pero el destino le tenía preparada otra prueba, durísima, como todas las que le han tocado.

Un mes antes de la cita planetaria rusa llegó esta lesión de ruptura de ligamento cruzado anterior y menisco externo en la rodilla derecha que lo hará pasar por el quirófano este sábado.

"Lo más que duele es en el momento en el que se da, pero sí de corazón agradecerles a todos los aficionados, no solo de la institución, sino a los que hicieron de lado los colores y me hicieron llegar sus muestras de cariño y sus mensajes de apoyo. Al final de cuentas eso lo llena a uno mucho, porque hace ver que también aprecian a la persona", mencionó Salvatierra, de 28 años, en un video difundido por Alajuelense.

Hace cuatro años, él se rompió el ligamento cruzado en México, ante Cruz Azul, así que ya sabe lo que le espera en el proceso de recuperación que empezará este mismo sábado, tras la operación.

Hoy, él sabe que hay que dar un poco más, que no puede bajar los brazos, que tiene que seguir luchando y que no puede perder la fe.

También comprendió que no está solo, porque futbolistas y aficionados de todos los equipos le han hecho llegar sus mensajes de aliento.

Y que es el causante de que las redes sociales se llenaran de mensajes con el hashtag #EstamosConVos en señal de apoyo a un hombre que una vez más tiene que mostrar su fortaleza.