Fanny Tayver Marín. 25 abril
El último empate de 3-3 entre Alajuelense y Saprissa dejó un sabor a derrota entre los manudos. Fotografía: Mayela López
El último empate de 3-3 entre Alajuelense y Saprissa dejó un sabor a derrota entre los manudos. Fotografía: Mayela López

La rebelión rojinegra pedía que rodara la cabeza del técnico uruguayo Nicolás dos Santos.

Pasan los días y el tiempo todo lo cura, pero cuando los aficionados liguistas se vuelven a acordar de lo que pasó en el clásico del domingo, en el que Alajuelense iba ganando 3-0 y Saprissa rescató el empate (3-3) en un lapso de 15 minutos, se vuelven a enojar.

La molestia es clara.

El equipo golpeó el orgullo de su gente, al caerse, a partir del momento en el que el contención Luis Fernando Garrido fue la primera variante, para cederle su cupo a José Luis Cordero.

A Dos Santos no le funcionó lo que planeó, o mejor dicho, le salió todo al revés de lo que tenía en mente.

Cuando se percató de que necesitaba un contención, hizo otro cambio: sacó al goleador Róger Rojas para que ingresara Pablo Gabas.

Y, quizás, el hombre con el que pudo sellar la victoria, que era Allen Guevara, entró al clásico en el 90'+3, cuando ya el partido estaba 3-3 y Saprissa por poco termina ganando.

Los señalamientos directos iban hacia el entrenador, quien cargó con el peso de las culpas.

Muchos aficionados rojinegros le perdieron la paciencia y exigían su despido, en caso de que él no renunciara.

Cuando él salió del estadio, unos pocos manudos que le habían hecho fuertes reproches a los jugadores, también trataron de increparlo, pero ahí estaban algunos oficiales de la Fuerza Pública que evitaron que la situación pasara a más.

Todo era una bomba de tiempo.

La afición de la Liga estaba muy molesta el domingo. Fotografía: Mayela López
La afición de la Liga estaba muy molesta el domingo. Fotografía: Mayela López

La directiva tenía que decidir qué hacer, si respaldar a Dos Santos o destituirlo.

Si esto hubiese ocurrido en la dirigencia anterior, el entrenador ya estaría en su país, porque las decisiones se tomaban al calor del momento, como pasó con Hernán Torres y con el propio Javier Delgado.

Eso es justo lo que Fernando Ocampo y sus compañeros no querían, a pesar de las presiones.

Imperó la sensatez, porque quitar a Dos Santos en el inicio de la cuadrangular no parecía atinado, si se analizaba la situación en frío.

El golpe que la Liga se llevó en el Morera Soto contra los morados es muy fuerte, pero no es letal.

A pesar de que no tendrá a Jonathan McDonald contra Santos en Guápiles ni en el primer careo ante Herediano, que tampoco contará con José Andrés Salvatierra en el juego del domingo y que su reducto fue vetado y que recibirá al Team en el Estadio Nacional, Róger Rojas tiene razón cuando dice que la Liga no está muerta en la cuadrangular.

Hubo un instante en el que los propios jugadores temieron por la continuidad de Dos Santos y ellos mismos solicitaron que el charrúa siga.

No había ninguna decisión tomada, pero eso sirvió para que la dirigencia notara que de verdad había compromiso.

Comenzar con otro técnico en este momento no parecía oportuno, porque la Liga aún se juega mucho y porque a como lo piensan los directivos, Alajuelense perfectamente puede regresar a la pelea por ese primer lugar si rescata de visita los puntos que dejó en su casa.

Además, los directivos no le pueden reprochar a Dos Santos la falta de experiencia, porque ellos fueron los que lo nombraron en ese cargo, cuando Rubén Israel avisó que no volvería por un problema de salud.

Él siempre había ejercido el rol de preparador físico y ese factor de novatez es algo que la dirigencia sabía, que podía ser un riesgo, pero fue su apuesta y se la jugaron.

Lo que a él le pidieron fue que clasificara al equipo a la cuadrangular y el charrúa lo consiguió.

También le dijeron que querían ver a Alajuelense en la final del Clausura 2018 y eso es algo que aún no se sabe si va a pasar o no, porque apenas se ha disputado un juego de la cuadrangular.

En Alajuelense tenían muy claro que esta iba a ser la primera experiencia de Nicolás dos Santos como técnico. Fotografía: Rafael Pacheco
En Alajuelense tenían muy claro que esta iba a ser la primera experiencia de Nicolás dos Santos como técnico. Fotografía: Rafael Pacheco

Dos Santos nunca había ejercido como el técnico titular de un equipo y no es su culpa que lo hayan designado como el sucesor de su maestro, Rubén Israel.

Si Alajuelense cambiaba de entrenador en la cuadrangular, podía resultar más grave el remedio que la enfermedad y así lo entendieron los encargados de tomar decisiones.

Y así fue como la decisión final fue darle un voto de confianza a Dos Santos y a sus hombres.

Eso sí, la Liga está obligada a ganar en Guápiles, algo que no le será nada fácil.