Fanny Tayver Marín.   14 abril
Fernán Faerron lució aplicado a la hora de marcar a Ezequiel Barco como en esta imagen y luego también lo hizo con Jürgen Damm. Fotografía: Concacaf

Desde el 24 de mayo de 2019, cuando Andrés Carevic fue presentado de manera oficial como técnico de Alajuelense, sus líneas generales no cambian.

Para el argentino, la planificación semanal es la base de su trabajo y una de sus frases predilectas y más repetitivas es “estar en todos los detalles”.

El argentino planificó la semana y el pulso decisivo contra Atlanta United.

Aunque diga que va en el día a día, partido a partido, es evidente que desde el sorteo de la Liga de Campeones de Concacaf él imaginaba los dos juegos, el de ida y vuelta.

Los planificó para tener a su equipo prácticamente completo, pero alguien le falló a Carevic, a nivel administrativo.

Y qué impotencia debió de haber sentido, porque un detalle provocó que no contara en Atlanta con Leonel Moreira, Barlon Sequeira, Bryan Ruiz, Alex López y Johan Venegas.

No es tarea del técnico chequear pasaportes, comprar tiquetes y revisar requisitos migratorios; tampoco es una función del capitán, del presidente, del tesorero, o del fiscal.

Cuando se delega, cada quien tiene que asumir su responsabilidad, tanto a quien le toca, como a su jefe inmediato. Pasa en cualquier trabajo.

No es un asunto de buscar culpables, es en realidad un tema de que quienes hayan sido, hagan un ‘mea culpa’ con el propósito de que una omisión tan grosera no pase más.

Desde hace tiempo, hay cambios en el organigrama de la Liga y hay funciones que quizás antes le tocaban a unas personas, pero hoy las ejecutan otras.

Yo sí creo que Concacaf tenía que prever a la hora del sorteo y de armar el calendario, que esa doble fecha FIFA de marzo estaba muy cerca de la competencia, que las selecciones de la zona tenían amistosos en Europa y que había un requisito migratorio para ingresar a Estados Unidos como medida de mitigación contra la covid-19.

Concacaf no lo hizo y sí tomará cartas en el asunto para Copa Oro.

Los equipos tampoco se percataron de la situación, pero la Liga no puede excusarse en que también le pasó a los demás.

Si retomamos la política de Carevic de estar en todos los detalles, ese detalle en específico se le escapó a Alajuelense a nivel administrativo, por ser una regulación del gobierno de Estados Unidos vigente desde el 21 de enero, que obliga a las personas que estuvieron en Europa a hacer una cuarentena de 14 días previo a ingresar a su país.

Y si la hubiese detectado con más tiempo, desde el sorteo, había margen de maniobra para buscar la solución y evitarse un problema.

“Hay un proceso a lo interno, revisar con la parte administrativa, qué pudimos haber hecho mejor. Sin duda alguna siempre hay elementos que mejorar. Creo que el tema de la pandemia, el tema de esta coyuntura, trae elementos que son nuevos para todos los equipos por más experiencia que se tenga. Vean ustedes que de haber estado claros en esto, ninguno hubiésemos prestado a los jugadores a la Selección, no habríamos entrado en esa dinámica”, respondió.

También dijo que se lo planteó en la carta a Concacaf, porque básicamente les decían que lo que debían de haber hecho era no prestar a los jugadores a la Selección de Honduras, ni a la Selección de Costa Rica.

“Hay que hacer una revisión de qué podíamos haber hecho mejor. Sin duda hay elementos que hay que reforzar, pero lo que queda claro es que en esta coyuntura de la pandemia no hay experiencia que valga. Hay un montón de temas y a veces hay que remar contra corriente. Yo lo que le puedo asegurar a toda la afición de Alajuelense es que nosotros hicimos hasta lo imposible por tratar de ir atendiendo cada uno de los obstáculos que se presentaban”.

La Liga regresa a casa y de esta participación internacional le quedan varias lecciones para nunca más meterse un autogol, como llevar los registros del vencimiento de documentos importantes, por ejemplo visas o pasaportes.

También, leer los requisitos migratorios para ingresar a cualquier país, porque la pandemia lo ha cambiado todo y viajar hoy no es igual que como se hacía en la vieja normalidad.

Para el próximo semestre, la Liga de nuevo jugará a nivel internacional. Recuerde que por ser campeón nacional, Alajuelense ya tiene reservado su cupo para la próxima Liga Concacaf.

¿Fracaso? La palabra tan amada por muchos y odiada por otros.

Los manudos tenían años de no competir internacionalmente. Con Benito Floro no superó la fase previa de la Liga Concacaf ante Olimpia y sumaba casi seis años de ausencia en la Liga de Campeones de Concacaf.

Una eliminación temprana en la Liga Concacaf era un fracaso, sin duda.

El equipo rojinegro volvió a la Liga Concacaf desde la fase previa y se dejó ese cetro en la final contra Saprissa. También retornó a Concachampions y le tocó el emparejamiento contra el Atlanta United.

He visto que muchos dicen que Alajuelense se reforzó por la Liga de Campeones, pero ese argumento sinceramente no lo he escuchado en la gerencia deportiva, ni en la directiva.

Es más, desde el sorteo, me parece que los manudos manejaron un discurso de que la serie era muy difícil por los presupuestos, por los fichajes del equipo estadounidense y porque la planilla del cuadro de Gabriel Heinze era mucho más pesada.

En la cancha, la Liga se enredó en el Morera Soto. Hizo un mal tiempo y cuando quiso reaccionar, no encontró el gol. Su puntería falló cuando más la necesitaba.

Después, en medio de tantas bajas, con #LaLigaDelFuturo en Atlanta dio pelea y tampoco encontró el gol, pero lo intentó, como con el pase que filtró Aarón Suárez, la movilidad de Geancarlo Castro en los minutos que actuó o un Alonso Martínez que no se cansó de correr.

A nivel de cuerpo técnico, jugadores, gerencia deportiva y directiva a todos les quedó la misma impresión... Alajuelense estaba para más.

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